jueves, 9 de abril de 2015

#LITERATURA: Los príncipes morados, un cuento sobre el amor, la libertad y la tolerancia // ****


La diversidad de creaciones artísticas carece de límites. La hermosura de estas variopintas muestras de sentimientos hacen que, ante nosotros, se extienda un abanico prácticamente infinito de novelas, historias, cuentos y otras vidas contadas que anidan en nuestros corazones para siempre.

Conocí de la existencia de 'Los príncipes morados' por pura curiosidad en la Redes Sociales. No conocía de nada al autor, y apenas sabía nada del proyecto. Pero el título, la portada y, sobre todo, la esencia que escondía tras de sí, me hicieron querer formar parte, en cierta forma, de esta historia de David Pallás, un nombre desconocido que difícilmente olvidaré.

'Los príncipes morados' es un cuento gráfico breve, pero de una profundidad que muchas historias ni siquiera consiguen arañar. Santi e Ismael nos acercan una visión diferente de la vida. Los vemos crecer y convertirse en hombres, dejando tras de sí las sombras de sus dolores pasados, la ausencia de felicidad, la angustia de no saber, o no poder encontrar el camino. Y ya, cuando se hacen hombres, la forma de anidarse uno con el otro, para formar, para crear, una vida nueva, que explota en colores morados, que se expande y se hace infinita. Tan infinita como el amor real, aquel que no termina nunca.

Las ilustraciones que acompañan al cuento de David son, sin lugar a dudas, uno de sus componentes más característicos y originales. Perfectamente pulidos y determinados, sus dibujos de Santi e Ismael recrean la imagen de dos hombres diferentes pero similares, dos rostros jóvenes plagados de miedos pero también de ilusiones. La química traspasa hasta el papel, casi se vuelven tangibles, casi los podemos tocar, como en toda buena novela que se precie.

El autor no necesita valerse de grandes alardes literarios para dar a entender al lector los sentimientos plasmados en sus páginas impregnadas de color. Las imágenes hablan por si solas, como si se elevasen y gritasen con fuerza. Los rostros de sus protagonistas están tan vivos que transmiten prácticamente todo lo necesario para hacer vivir este cuento, donde los príncipes no son azules, si no morados.

Mis más sinceras enhorabuenas a David Pallás por este gran trabajo. Espero que sigas cumpliendo tus sueños.