viernes, 17 de abril de 2015

#ENTREVISTA: Gemma Jordán Vives, 'A la luna de Valencia'


"En realidad no hay límites excepto los que nosotros nos autoimponemos"


Es un placer personal, como ávida lectora y amiga de Gemma Jordán inaugurar esta nueva entrevista de Las mentiras que escribí con una charla, con la autora de ‘A la luna de Valencia’, novela que, de un modo especial, me ha marcado profundamente.
Esta joven valenciana se abre paso incansable como periodista, comunicadora, community manager freelance, entregada deportista de remo y, por supuesto, enamorada de las letras. Mientras esperamos a tener noticias de su próxima publicación, podemos conocer un poco más sobre ella y su escritura en esta nueva entrada.


M.B.Vigo: Bienvenida, Gemma, es un verdadero placer realizarte esta entrevista. Muchísimas gracias por haber accedido con esta predisposición.


G.J.V: Gracias a ti Miriam, para mí es realmente un honor que sientas interés por entrevistarme.


M.B.Vigo: Para refrescar la memoria de nuestros lectores, o para captar nuevos fanáticos de las letras, cuéntanos, ¿Qué es ‘A la Luna de Valencia’? ¿Y qué ha supuesto para ti la publicación de tu primera novela?


G.J.V: Pues podría decirse que es una novela sobre el despertar a la vida, porque los dos personajes principales pasan precisamente por ese proceso, aunque una de ellas lo haga en realidad por segunda vez. El argumento central es una historia de amor, pero esa historia se ve sujeta por otras de amistad, de miedos, de superación y de intriga. Y claro, como la vida misma, tiene drama y también tiene humor.
Para mí ha supuesto casi un parto, lo dije el día que la presenté en Fòrum Babel, en Castellón. Un embarazo largo, de muchos años, y un parto largo también, pero muy satisfactorio. Te lanzas a publicar llena de temores, te sientes expuesta, porque además sabes que tu primera novela los primeros en leerla van a ser tus seres cercanos, y en realidad en lugar de confianza, me producía desazón. Pero hay que pasar el trance, dar los primeros pasos para ver los resultados. Y sobre todo ha supuesto que tenga más ganas de seguir publicando.


M.B.Vigo: Se dice que la primera novela de un autor es la condensación de su mayor deseo, un poco en conjunción con lo que el romanticismo predica del primer amor. Si bien esto es discutible, ¿Opinas que ‘A la luna de Valencia’ será, posiblemente, la novela más importante de tu vida?


G.J.V: Sinceramente Miriam, ¡espero que no! Siempre será especial por ser lo primero “serio” que escribí y lo primero que publiqué, pero mi idea es seguir no sólo publicando, sino creciendo y mejorando como escritora, y que esa “novela de mi vida” aún esté por llegar.


M.B.Vigo: Valencia, por cierto, es el escenario que has elegido para contar la historia de Carmen y Sofía. La conexión con tu tierra es obvia, intensa y significativa. Está claro que sin el trasfondo de esa ciudad, la esencia sería completamente distinta. ¿Por qué esa unión con tu ciudad? ¿Era importante para ti que Valencia fuera el lugar elegido para plasmar tu novela?

G.J.V: No es que sea importante, es que la novela no sería sin Valencia. Es cierto que primero vinieron los personajes, luego el argumento y finalmente la localización, pero todo muy precipitadamente y muy junto. Desde un primer momento, en mi cabeza, la historia se desarrolló en Valencia, se dio casi solo y me gustó cómo iba quedando. Así que, no iba a cambiar.
Es curioso porque yo, aunque soy valenciana, nunca he residido en Valencia ciudad. Viví los 25 primeros años de mi vida en mi pueblo, Cheste, y ahora llevo ya varios viviendo en Dénia. Pero Cheste está muy cerca de la ciudad e iba mucho. Valencia como ciudad siempre me ha despertado sensaciones; ya sé que va a sonar a topicazo pero es que es verdad cuando la gente habla de su luz, y por el motivo que sea la luz, la luminosidad, es un elemento natural que me atrae y me hace sentir bien. Valencia es además una ciudad muy, muy contradictoria, tiene muchísimas historias y recovecos por descubrir, como todas las ciudades al fina, y siempre me ha resultado muy inspiradora. Cuando empecé a idear y escribir esta novela, además, yo iba a la Universidad allí, y ya se sabe que esa época te marca, porque se te despiertan nuevos intereses, te das cuenta de cosas que antes te pasaban inadvertidas y estás abierto a vivir, y vives, experiencias que te acaban marcando. Así que era inevitable que Valencia fuera el marco elegido. Además, siempre he sido un poco reivindicativa con la presencia de mi tierra en ciertos ámbitos, y narices, Valencia también puede resultar una tierra muy literaria.


M.B.Vigo: Y hablando de tu tierra, “quedarse a la luna de Valencia” significa algo así como “estar en las nubes, estar en babia”. Pero, tengo entendido, que este lema o refrán esconde algo más interesante que ello. ¿Por qué ese título? ¿Es, tal vez, algo simbólico que explicaría lo que le ocurre a Carmen y Sofía?


G.J.V: Hay varias teorías sobre el origen de ese refrán. Bien por quedarse fuera de las murallas de la ciudad cuando se cerraban, bien porque al estar la mar picada no podían atracar los barcos y tenían que pasar la noche en alta mar, las dos hablan de quedarse al raso por la noche, sin cobijo, por despiste, retraso o mala suerte. Cerca de las Torres de Serranos hay los restos de un portal de piedra, del que varias personas me han contado que son los restos de la posada La Luna de Valencia, donde pernoctaban muchos de los que se quedaban sin poder entrar a la ciudad cuando ésta cerraba sus puertas. No sé si es cierto o no, quién sabe, pero me parece evocador y un pasaje muy importante de la novela empieza justamente frente a ese portal de piedra. Siento romper el posible encanto, pero la verdad es que el nombre es más descriptivo que simbólico, en Valencia, y bajo su luna, las dos chicas viven experiencias que les cambiarán su vida para siempre, así que me parecía el título ideal.


M.B.Vigo: Hablemos, si te parece, de Carmen. Una chica corriente, que estudia, tiene su grupo de amigos y no tiene demasiado afán por cambiar su rutina. ¿Es tan simple como parece?


G.J.V: Tengo una amiga que siempre me dice “No somos simples, somos sencillas”. Y ser sencillo no es fácil en realidad, porque la realidad actual te arrastra muchas veces a la complicación y las dobleces, como si se premiaran, porque parece que a las personas nos encanta muchas veces complicarnos la vida y porque parece que, a algunos, les gusta darse aire de lo que no son. Carmen es una chica sencilla, en ese tipo de sencillez que encierra un rico mundo interior, y es también muy joven, y a lo largo de la novela lo que hace es “darse de hostias” continuamente mientras descubre y asume la profundidad que en realidad hay en ella y que parece que no le va a dejar llevar la vida que ella  había pensado que debía vivir, y que realmente no deseaba.


M.B.Vigo: Sofía, en cambio, es más exótica. Una estudiante griega que termina de erasmus en la ciudad de Carmen y que el destino fortuíto las cruza en sus caprichosos caminos. ¿Por qué Sofía se siente atraída por una chica tan corriente como Carmen?


G.J.V: Pues creo que precisamente por eso, por la sencillez de Carmen. En algunas cosas Carmen es bastante alma cándida aún, y Sofía (sin ánimo de hacer spoilers) es lo contrario, un alma casi tan joven como Carmen, pero bastante torturada y descreída ya. A todos nos pasa que a veces conocemos personas que nos hacen vernos a nosotros mismos y al mundo con ojos diferentes y de esa forma nos hacen crecer e incluso mejorar. Carmen le despierta a Sofía mucha ternura pero también mucha admiración, porque posee un tipo de fortaleza y una mirada del mundo que Sofía creía que ya no iba a encontrar.


M.B.Vigo: La publicación, el darse a conocer, es un obstáculo que muchos escritores encuentran imposible, insalvable. Tú has optado por confiar en la editorial de autoedición “Edítalo-Contigo” (www.editalocontigo.es). ¿Cómo ha sido tu experiencia?


G.J.V: Sabiendo el tipo de público que mayoritariamente iba a interesarse por mi novela, enfoqué mis intentos en dos editoriales especializadas precisamente en la literatura LGTB. Y una de ellas, Egales, ante la imposibilidad de editar mi novela, me remitió a EdítaloContigo.
Todo lo que cuente de bueno sobre ellos será poco; no sólo valoraron la novela; también la supieron entender, y pulir. La supieron pulir para transmitir la historia y el mensaje que yo quería contar. Fueron profesionales y cercanos a la vez, y el trabajo con mi obra siempre ha sido personalizado, nada de plantillas para cubiertas estándar ni de “darle gordo” a la corrección y a la maquetación, todo lo contrario. Después no han tenido problema en ayudarme y aconsejarme con la difusión.
Además, cuando me llegó su valoración de la novela y su propuesta de edición pensé, “Qué narices, yo soy la primera que tiene que confiar en su obra. Voy a realizar un acto de fe en ella, voy a apostar por mi propio trabajo y a mostrarlo, sino, ¿quién lo hará?” Y autoedité. Si algún autor está leyendo esto, y está en ese punto en el que no encuentra ninguna editorial que apueste por su trabajo, yo le diría que se planteara la autoedición. La situación económica actual y las leyes de mercado siempre van a complicar que haya creadores que pueden mostrar su obra al mundo, y por contra, hay cada vez más recursos, herramientas y profesionales que pueden ayudarle a hacer su sueño realidad, aunque suponga una inversión. Pero sin inversión nunca, nunca, hay resultados. Yo estoy contenta con la experiencia.

M.B.Vigo: ¿Está trabajando ahora Gemma en alguna nueva novela? ¿Puedes contarnos algo?


G.J.V: Llevo tiempo con una idea ya muy formada en la cabeza y con las primeras páginas escritas, y la verdad es que me gustaría que saliera como novela el año que viene, no más tarde. Te puedo contar que será un poco al revés de “A la luna de Valencia”, en cuyo argumento pasan muchas cosas muy diferentes, pero la idea se centra sobre todo en la relación de Carmen y Sofía. En esta segunda novela, aunque habrá una relación entre dos mujeres, ése no será el aspecto central, sino que será una parte más de una trama en la que habrá corrupción política, tráfico de intereses, una trama algo más enmarañada y compleja que la de “A la luna de Valencia”, bastante acción y también arte. Y aunque no en Valencia, estará ambientada mayormente en el Mediterráneo. No lo puedo evitar.


M.B.Vigo: Detrás de todo escritor hay grandes novelas que inspiraron sus historias. Cuál, o cuáles, han sido los libros que han marcado tu vida y literatura.


G.J.V: Cuando me hacen esta pregunta la primera obra que me viene a la cabeza siempre, es “Viaje al centro de la Tierra” de Julio Verne, porque es la primera novela que recuerdo que me enganchara hasta el punto de no dormir por la noche por seguir leyéndola. Luego… bueno, muy variado, recuerdo que me marcaron mucho las obras de Vázquez Figueroa, sobre toda la saga Cienfuegos, y después de eso, “El extranjero”, “La invención de Morel”, “Pedro Páramo”,  los versos de Benedetti y de Ángel González, y últimamente cualquier cosa que caiga en mis manos de Ray Bradbury,  las novelas de Mari Jungsted y de JM Redmann. No puedo hablarte de un autor o un estilo concreto, ni siquiera de unas pocas obras. Al final obras que me hayan marcado en un punto de mi vida, las que te he comentado, pero como influencia creativa, la televisión, sobre todo la narrativa de las series, y los diálogos que puedo entablar, o escuchar si son ajenas y me llegan, en la vida real, también me influyen mucho.

M.B.Vigo: Como comentaba al principio de esta entrevista, eres una activa deportista de remo. ¿En qué te ayuda tu actividad deportiva? ¿Es, además de una forma de mantenerte sana físicamente, una forma de inspiración?


G.J.V: Sana física y psíquicamente jajajaja. Aún no te puedo decir seguro que ese deporte me haya supuesto inspiración para nada en concreto, pero a través de él sí que he conseguido conectar con un tipo de trascendencia y de profundidad de mi ser, que hasta ahora no había conocido. Me ha enseñado que en realidad no hay límites excepto los que nosotros nos autoimponemos, me ha otorgado capacidad de concentración y me ha permitido disfrutar de la grandeza de muchos momentos y de muchos lugares, propios de la naturaleza, que de otra forma no habría podido. Hay que ser muy tarugo y muy frío para que remar en mar abierto bajo la luna llena, sufear una ola y sentir cómo lanza el bote en el que vas,o disfrutar de un anochecer en un descanso entre serie y serie en el agua, no te haga sentir ni pensar nada especial.

M.B.Vigo: Para finalizar, ¿Qué le dirías a un escritor temeroso de publicar?


G.J.V: Me pondría el traje de la sencillez de Carmen y le diría solamente, “Patea esos temores y lánzate a publicar y disfrutar”.

Muchísimas gracias, Gemma, por tu tiempo y tu sinceridad. Te deseo la mejor de las suertes en tu viaje literario. Nunca, nunca, dejes de escribir.


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