sábado, 6 de junio de 2015

#CINE: Big Eyes, el tormento de la artista ensombrecida // ***1/5


No ha sido muy aclamada por la crítica ni por los fans más asiduos del bueno de Tim. Lo cierto es que, en parte, es comprensible. Digamos que el original y oscuro director de cine, que tan acostumbrado nos tiene a entremezclar su tinte más infantil con el filtro gótico, ha dejado a un lado ese sello de indentidad. Pero no nos decepcionemos, 'Big Eyes' sigue, indudablemente, empapada de la esencia burtoniana... 

La he disfrutado muchísimo por la temática más artística. La película bien podría ser el autorretrato de Margaret Keane, una pintora de almas (o de niños con los ojos grandes, aunque este término no le hace justicia) que debido al machismo y al abuso de su segundo marido, se ve obligada a cederle su éxito y a vivir bajo la sombra del secreto. Lo que empieza como una inocente forma de ganar dinero, se convierte en un negocio de éxito que perdura por los años. Mientras los Ojos Grandes de sus niños triunfan internacionalmente, el alma inspirada de Margaret se marchita en su estudio de pintura.

Se trata, en efecto, de un film realista, basado en hechos reales. La comicidad tétrica es común, pero no es lo principal, aunque Burton tiene el defecto de no saber encerrar el drama que no se consigue (tal vez no lo busca) tanto como me gustaría. Es interesante, eso sí, la crítica social y el compromiso feminista de la película. A pesar de que Margaret es una mujer débil, la pasión por sus 'hijos' es tan fuerte que la lleva a destapar una de las mentiras más grandes que se ha vivido en la historia de la pintura.

Cabe destacar la aparición de la religión (algo que el director no suele emplear en sus guiones). Margaret nace en la Iglesia Anglicana, pasa por la Iglesia Cristiana y termina culminando su camino espiritual en los Testigos de Jehová, que en la época en la que se ambienta el film estaba en pleno auge. Es curioso que sea, en efecto, esa nueva religión la que la empuja a 'demandar' a su marido, pues las nuevas enseñanzas que abraza le impiden mentir.

Aunque su inicio es torpe, y el hilo argumental gira demasiadas veces, la estética y la temática me han gustado bastante. Creo que es una película que se deja ver y que, además, está llena de contenido diferente y nuevo. Una pequeña 'chocolatina' del séptimo arte.