miércoles, 16 de marzo de 2016

#ENTREVISTA: Marcos Nieto Pallarés, autor de "El asesino indeleble"



"Algunos comentarios de mis lectores me sorprenden; tanto, que me doy cuenta de que ellos me ven de un modo distinto a como yo me siento. Me ha costado mucho acostumbrarme a que me llamen escritor"


El 26 de enero de 2015, Marcos Nieto Pallarés, publicaba su obra de ciencia ficción "El destino del incorpóreo". A día de hoy, ya son cinco los títulos digitales que podemos encontrar con su sello en el mundo amazónico. Obras que viajan entre la Sci-Fi y la literatura reflexiva con tintes íntimos y románticos... ¡Incluso un poemario! Pero lo que nos ocupa en esta entrada es la publicación de "El asesino indeleble", una novela negra y policíaca muy oscura.

M.B.Vigo: Es un verdadero placer volver a entrevistarte en "Las mentiras que escribí". Por favor, ponte cómodo. Estás en tu casa.

M.N.: Siempre es un placer conversar contigo, Miriam. Te agradezco sobremanera esta oportunidad de darme a conocer a mí y mi novela.

M.B.Vigo: ¿Cómo describirías este último año largo como escritor autopublicado? De ser un nombre desconocido has logrado hacerte un hueco en este universo, incluso has participado en la creación de la Asociación de Escritores Independientes. ¿Ha cambiado mucho tu vida a raíz de esto?

M.N.: No demasiado. Quizá ahora la gente me ve de forma diferente, sobretodo en mis círculos más cercanos, aunque yo me sigo viendo igual que siempre. A veces, precisamente por lo comentado, algunos comentarios de mis lectores me sorprenden; tanto, que me doy cuenta de que ellos me ven de un modo distinto a como yo me siento. Me ha costado mucho acostumbrarme a que me llamen escritor, por ejemplo. Y con respecto a la Asociación, me resulta de un placer inmenso participar en ella; tengo unos compañeros de diez y medio.

M.B.Vigo: Cinco títulos publicados es un trabajo a tus espaldas considerable. Eres un autor insaciable, que no se ha tomado un respiro en las letras, y no tiene miedo a explorar nuevas fronteras. Además, de "El destino del incórporeo" hasta "El asesino indeleble" hay un paso gigantesco en muy poco tiempo. ¿Eres un autor muy polifacético por decisión propia o te has forzado a abandonar los géneros en los que te sientes más protegido?

M.N.: No ha sido por decisión propia, simplemente he escrito lo que me ha apetecido en un momento concreto. EL ASESINO INDELEBLE, por ejemplo, surgió tras visionar la serie TRUE DETECTIVE. Me apeteció escribir sobre el género y lo hice, nada más. Ahora estoy escribiendo la tercera parte de EL DESTINO DEL INCORPÓREO, una nueva novela negra (quiero hacerla más larga que la anterior) y una romántica (esta es a petición del mercado, jeje).

M.B.Vigo: A estas alturas, tienes un grupo de lectores que te seguimos, en el que me incluyo. Es todo un reto conseguir a personas que estén ahí, publiquemos lo que publiquemos. ¿Ha sido difícil para ti? Todavía queda mucho por hacer, ¿tienes alguna estrategia estipulada?

M.N.: A veces me siento decepcionado de que tanto esfuerzo sirva para tan poco. Hay mucha novela de dudosa calidad copando los primeros puestos de las listas de Amazon (hasta plagadas de errores ortográficos flagrantes), y eso es algo que a mí, personalmente, me desmoraliza mucho. Luego vienen épocas de buenas ventas y reseñas positivas y uno alza un poco el vuelo. Pero no desfalleceré y seguiré con mi estrategia, que no es otra que la del buen hacer. Ofrecer obras de calidad al público, cada vez mejores y esperar algún día alcanzar mi sueño, que no es otro que el de vivir de la escritura.

M.B.Vigo: Centrémonos en "El asesino indeleble". Es una novela que bebe de la literatura negra americana, con un fuerte influjo de las novelas de los años 50-60. ¿Por qué no ambientarla en España? Las obras de estas características parecen estarse haciendo un hueco importante en este país.

M.N.: Para empezar, he de decir que nunca he leído una novela negra. Y en referencia a la ambientación, no tengo ni idea, surgió así y yo no fuerzo a la inspiración.


"Una obra sin amor, desde mi humilde opinión, está falta de aquello que mueve el mundo"


M.B.Vigo: Como he mencionado en la presentación, se trata de una novela muy oscura, sin apenas un atisbo de luz. El drama engulle cada página. El protagonista, el inspector Sanders, es un personaje torturado, hosco y huraño. ¿De dónde surge este personaje? ¿Por qué tiene que ser así?

M.N.: Quería crear a un personaje complicado, con matices. Yo creo que tras la oscuridad de la que hablas, siempre hay un atisbo de luz, pues Sanders es un hombre dedicado en cuerpo y alma a hacer el bien; aunque a veces, para hacer el bien se requiere herir.

M.B.Vigo: Los asesinatos que se cometen, y la trama, es dura y violenta. No has tenido tapujos en describir las cosas tal y como fueron, sin suavizar. No obstante, en el argumento pesa más la historia y el pasado del protagonista que la investigación en sí. ¿Eso es algo deliberado?

M.N.: Sí. Quería darle más importancia a los personajes y a la interacción entre estos. Darle un motivo a sus actos, incluso a los del Asesino Indeleble. Ellos mismos, al final, son la trama en sí.

M.B.Vigo: Háblame de Dan, ¿es el amigo que todos necesitamos a nuestro lado? Se deja arrastrar mucho por Sanders...

M.N.: Él le conoce mejor que nadie. Y aunque en ocasiones deteste sus actos, sabe el porqué de estos y a su manera los asume. Quizá no comprenda sus modos, pero entiende que buscan un bien común. Además, lo vivió en sus carnes… (para saber de qué hablo, hay que leer, jeje).

M.B.Vigo: Y, una vez más, hay sitio para el amor... ¿Es imprescindible para ti darle el toque romántico a las obras? ¿Qué papel tiene el amor en la vida de tus protagonistas?

M.N.: Una obra sin amor, desde mi humilde opinión, está falta de aquello que mueve el mundo. No concibo una novela sin este, pues es quien arrastra al hombre a cometer estupideces, heroicidades, sacrificios…; sin el amor, el mundo dejaría de girar.

M.B.Vigo: Ha sido muy osado para ti, como autor independiente, embarcarte en la escritura de una novela negra. Tal vez, después del género romántico, es uno de los sectores más exigentes y competitivos. Para ser tu primera obra, es digna y respetable. ¿Qué te hizo lanzarte a publicar algo así con tanta premura?

M.N.: Como he dicho antes, fue tras finalizar la serie TRUE DETECTIVE. En cinco minutos (no es por vacilar, es la verdad), obtuve la trama, que la guarde en mi cabecita. Y he de admitir, que creo que va a ser mi género predilecto a partir de ahora. No me fijo en si es un sector más o menos competitivo; eso sí, por mi calavera que escribo una novela romántica, jajajajaja…

M.B.Vigo: Y, para finalizar, ¿a dónde está encaminado tu futuro literario? ¿Qué podremos saber próximamente de tus letras?

M.N.: Próximamente, supongo que en un máximo de dos meses, finalizaré la trilogía EL DESTINO DEL INCORPÓREO, con REBELIÓN. Luego escribiré a la vez una romántica (llevo un capítulo) y otra negra (llevo tres). ¡Y no voy a cesar en mi intento de alcanzar mi sueño!  

Muchísimas gracias, Marcos, por tu tiempo y siempre tu disposición para colaborar en este blog. Te deseo muchísimos éxitos con tu trabajo, tan merecido.







domingo, 13 de marzo de 2016

#LITERATURA: Superele, la metamorfosis de Laia // ***1/2


"Superele" no es una obra común. Una novela corta, o un relato largo, que ahonda en la figura de Laia, la protagonista de la historia, una actriz de teleseries lésbicas que en sus veintisiete años de vida nunca ha estado enamorada. Durante el rodaje de su último trabajo, conoce a Lucía, la guionista del largometraje. Juntas, y de forma precipitada, se embarcan en un viaje que hará que Laia experimente  importantes cambios en sí misma.

La narrativa de Vanessa Ejea tiene matices muy interesantes. Esta novela romántica, con una fuerte influencia de la literatura intimista, es una demostración de la explosión mental que el lector puede vivir a través de Laia. En los primeros capítulos, su mente caótica toma el control del narrador: son sus miedos, sus agobios, sus anhelos, el pasado, el amor tan ausente, los que imperan en ellos. Y, al mismo tiempo, una dedicación tan aguda por su trabajo que viven más los personajes que interpreta que su vida propia. 

Este, precisamente, ha sido uno de los matices que más me ha llamado la atención. Laia mantiene ciertos diálogos, o algo similar, consigo misma. Se metamorfosea para dedicarse a esos papeles de jóvenes enamoradas y atrevidas, que viven lo que ella nunca ha vivido. Eso parece satisfacerla, al menos hasta ese momento cuando, parece, que despierta de un largo letargo. Se trata de un proceso que la autora expresa como paulatino, que el lector puede sentir de manera propia.

Lucía es una simple excusa para evolucionar a la protagonista. No tiene una profundidad lo suficientemente importante para ser sobresaliente, pero es fundamental para la actriz. Ella sí que parece tener las ideas muy esclarecidas en su mente, y busca allanar ese camino a Laia, que parece vivir en un eterno bucle personal.

A partir del ecuador de la historia, se produce un cambio drástico, tanto en la forma como en el contenido. Eso me descuadró completamente. Sería complicado determinar si ha sido de mi agrado o no, pero lo que puedo decir es que a partir de ese momento me resultó imposible dejar de él. Desde luego, imprevisible.

Creo que Vanessa Ejea es una autora a tener en cuenta, con un toque diferente para las letras, una frescura novedosa y un gran afán de innovar. Hay que seguirle la pista.

viernes, 11 de marzo de 2016

#LITERATURA: Expedición Atticus, en el alma de la aventura // ****1/2


No sé cuánto tiempo hacía que no leía una novela de aventuras, con tintes muy acertados de Ciencia Ficción. De hecho, sentía recelo al comenzar la lectura, a pesar de que Armando Cuevas es un escritor consistente, que asegura un mínimo de calidad al encabezar el título de una obra literaria. Y lo cierto es que no me iba a venir mal dejar de lado el género intimista por una vez, y adentrarme en el mundo de las trepidantes expediciones.

No hay que olvidar que yo era una fan insaciable de la saga cinematográfica de "La momia", y que he seguido todas las películas de Indianas Jones. Mis experiencias en literatura son más escasas, aunque tal vez podría mencionar la novela "Zig-zag" de José Carlos Somoza, con la que puede guardar ciertas similitudes de forma (que no de tema).

Partiendo de esta experiencia, ahí me sumergí. Y mi escepticismo se evaporó como lo hace la niebla cuando el sol se impone en el cielo.

Si ya Armando Cuevas había conseguido que leyese, y disfrutarse, de una novela de temática zombie-apocalíptica, ahora me ha encandilado con el género de aventuras. Creo que el argumento tocó mi fuerte curiosidad, y en los últimos días he intentando sacar cualquier momento disponible para devorar un buen número de hojas para saber, para conocer, el destino de la expedición Atticus... Porque la intriga, desde el inicio, está a flor de piel.

La historia se centra en un variopinto grupo que es reunido por Dawson Fox, un adinerado magnate norteamericano, para buscar una reliquia cristiana que supondría uno de los descubrimientos más anhelados; Víctor Costa, un viejo arqueólogo que ha dedicado gran parte de su vida a buscar el susodicho vestigio; Sarah, doctora e hija de Víctor; Ray Bayona, un espeleólogo nada al uso y ex pareja de la doctora; las tiernas y duras mellizas alemanas Annika y Grete, escoltas del grupo; y el peculiar Peter Li, experto en física e informática. 

Con toda esta baraja de carta, no sólo la historia en sí tiene una fuerza desmesurada, sino también la cantidad de conversaciones y situaciones que surgen entre las relaciones interpersonales entre ellos. Algo importante y a tener en cuenta. El autor no se ha olvidado de que estos "héroes" son personas de carne y hueso. Ese toque de humanidad, junto con un especial cuidado de los detalles y las diferentes personalidades, hacen que el lector se sienta en seguida parte de la misma expedición, lo que le da credibilidad y, sobre todo, lo envuelve en toda esa ambientación tan sumamente interesante.

El desarrollo de la trama es ágil, trepidante y cuidado. El presente se alterna con viajes a un pasado histórico, que envuelve de misterio, de ese toque esotérico la trama, con destellos de brillantez. Aunque se cuenta en tercera persona, con rica y pulcra narrativa, son los personajes los que intervienen en el relato de los hechos. Son buenos también los diálogos, le dan visibilidad, fuerza. Amenizan la lectura, huyendo de los tópicos y otorgándole frescura y fuerza a cada una de las voces protagonistas.

Una novela muy visual, de calidad excepcionan. Podría calificarla casi como literatura cinematográfica, lo cuál dice mucho de lo que el lector se va a encontrar. Insistentemente recomendable.


miércoles, 9 de marzo de 2016

#ENTREVISTA: Rafael R. Costa, autor de "La novelista fingida"



"Creo que aprender a escribir es lento, siempre se van adquiriendo algo que antes faltaba, o al contrario: se despoja uno de equipaje que ya no es útil"


Rafael R. Costa llegó a ser finalista del Concurso de Amazon 2015. Su novela "La novelista fingida" se trata de una obra brillante e insólita. Hoy tengo el placer de entrevistar a un escritor de peso, elegante y sofisticado. 

M.B.Vigo: Bienvenido a "Las mentiras que escribí", Rafael. Me hace una ilusión especial poder recibirte en este blog. Muchas gracias por tu tiempo.

R.R.C.: Oh, gracias a ti, Miriam, y a los lectores de "Las mentiras que escribí". Para mí resulta un placer charlar un rato contigo.

M.B.Vigo: Primera pregunta, con honestidad, ¿creías que "La novelista fingida" podía llegar a alcanzar el podio del concurso... o incluso ganar?

R.R.C.: Sí, lo creía. Por varias razones. Una es el toque de veracidad de la historia, ya que su fundamento está tomado de una noticia real: algo que aconteció en los Estados Unidos en la década de los 50. Asimismo el hecho de que la novela ganadora sería traducida al inglés, y que la mía se desarrolla íntegramente en América, me llevó a pensar que era idónea para el lector de habla inglesa.  Finalmente, bueno... creí que el estilo de escritura, mi forma de escribir... Pero el resultado fue otro, y no queda más que felicitar a la ganadora.

M.B.Vigo: Nos encontramos con una obra sensacional, en mi opinión personal, la que más disfruté de las cinco finalistas. La narrativa es cuidada, de un manejo de las letras limpio y astuto. Los diálogos joyas literarias. Y los personajes, verdaderos artilugios psicológicos. ¿Cómo fue el proceso de escritura y creación de la obra?

R.R.C.: Ya menciono que la novela parte de un hecho real. Hace años que le daba vueltas a esa noticia porque me parecía muy atractiva y envolvente. Lo primero que hice fue encontrar al personaje, a la protagonista. La dibujé varias veces en mi cuaderno, tomaba notas sobre ella, minuciosos apuntes, sobre sus ropas, sus gustos, sus objetos personales, su pasado... A partir de ella fueron apareciendo los demás personajes, y todos los escenarios.

Como curiosidad te diré que dos tercios de la novela están redactados en Madrid y un tercio en Huelva, pero está escrita con las mismas manos, así que no se nota. Desde que hice los primeros esbozos hasta que estuvo concluida pasó más o menos un año.


 "Bárbara en el fondo tiene momentos de alguna ternura: cuando mira al horizonte del mar, celebra fiestas vintage, o en algún momento se siente vulnerable frente a Patience Bruma o Teddie Johnson"


M.B.Vigo: La protagonista, Barbara L. Shackleton, se trata de una mujer fría y calculadora. Una escritora de éxito, galardonada con el Premio Pulitzer de 1972, millones de lectores en todo el mundo. Prácticamente una leyenda. ¿Cómo nos describirías a Barbara?

R.R.C.: Barbara Shackleton, nombre que se inventa la protagonista, pues se llama Rita Amber, necesita ser malvada para sobrevivir. No obstante, creo que en el fondo no lo es. Ha tenido una vida dura, desatendida, así que yo diría que fría y calculadora ha sido la vida con ella. Cierto es que se aprovecha de cuanta gente tiene a su alrededor para conseguir sus fines, pero ese es el único camino que conoce. En el fondo tiene momentos de alguna ternura: cuando mira al horizonte del mar, celebra fiestas vintage, o en algún momento se siente vulnerable frente a Patience Bruma o Teddie Johnson.

M.B.Vigo: Alice es suave, dulce y una artista. El pasado le permite crear. Es inocente. Un personaje del que me enamorado con facilidad. ¿Qué hay detrás de Alice? 

R.R.C.: Desde luego es el contrapunto de Barbara. Se deja llevar por su realidad brumosa, su pasado latente, tanto en su amiga del cabello cortado como en su poderosa madre... Posee una facilidad innata para escribir pero no para comunicarse, creo que a ella le gustaría ser como Barbara, a quien admira, sin saber que es su depredadora, o tal vez sabiéndolo, no estoy seguro. Pero también persigue sus fines. Es lesbiana, pretende una relación con Barbara pero no se atreve a dar el paso, se deja llevar tal como le ocurrió con su amiga de la adolescencia.

M.B.Vigo: Me llama mucho la atención el hecho de que un escritor encarne en sus letras a dos personajes femeninos principales y, además, que lo haga con tanto dominio y acierto. ¿Es difícil ponerse pendientes y pintarse las uñas a la hora de encarnar a una mujer literaria?

R.R.C.: Bueno, el escritor es observador por naturaleza. Para colmo las mejores amistades que he tenido o tengo en mi vida son mujeres. Me interesa más el personaje que su sexo. Un buen escritor ha de dominar ese territorio. Tanto ha de meterse uno en la piel de un personaje femenino, como en la de un personaje masculino que fuera homosexual, sabio o asesino, vete a saber. En el caso de esta novela pienso que todas las mujeres tienen una parte de Barbara y otra de Alice, en porcentajes diferentes, eso sí.

M.B.Vigo: ¿Cuál es el sonido de tu máquina de escribir? ¿Cómo escribe Rafael R. Costa?

R.R.C.: Pues como ráfagas de metralleta. Eso me han dicho quien me ha oído muchas veces. Dice que suena Tacatacá ... tacatacá ... y así. En realidad tengo mi propia manera de hacer. Antes de redactar siquiera un párrafo ya he elaborado un Cuaderno de Notas bastante extenso, con montones de notas, dibujos, planos, escenarios, en fin, elaboro todo el atrezzo, dispongo de todas las herramientas que me serán necesarias cuando redacte la novela. Esto no quiere decir que está cien por cien controlado, siempre surgen imprevistos que se incrustan o giran, o tornasolan el texto.

M.B.Vigo: Detrás de todo escritor hay un abanico de libros expuestos en las estanterías. ¿Qué libro o libros son los que más te han inspirado a la hora de escribir?

R.R.C.: Bueno, no sabría decir si me han inspirado, pero desde luego muchos me enseñaron. Creo que aprender a escribir es lento, siempre se van adquiriendo algo que antes faltaba, o al contrario: se despoja uno de equipaje que ya no es útil. Claro que hay autores que me enseñaron más que otros. Victor Hugo, Herman Wouk o Günter Grass son ejemplo de ello. Sin olvidar los clásicos- De literatura actual leo muy poco, en los últimos años apenas he leído novela, excepto ahora que leo las de otros colegas indies.

M.B.Vigo: Para finalizar, ¿estás trabajando en algún proyecto del que puedas desvelarnos algún detalle?

R.R.C.: Estoy en los primeros balbuceos. Hay una historia que me ronda la cabeza. En cuanto se cree la atmósfera y encuentre el momento idóneo empezaré a recopilar tanto información sobre la historia como objetos personales, fetiches, notas, sobre los personajes que habitarán en esa novela todavía no escrita.

 M.B.Vigo: Muchísimas gracias por tu amabilidad y por tu tiempo, Rafael. Te deseo mucho éxito en tu camino literario.


R.R.C.: Gracias, Miriam, te deseo lo mismo.


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lunes, 7 de marzo de 2016

#CINE: Truman, de tragedia y perros // ****


Hacía cuatro años que ninguna película conseguía hacerme llorar. Es cierto que no soy una persona de lágrima especialmente fácil, y mucho menos en el ámbito cinematográfico. La última en lograrlo fue "Amor", en el año 2012, cuya proyección tuve el gusto de disfrutar, y sufrir, en el Teatro Kursaal de Melilla. 

Y ahora, contra todo pronóstico, lo ha hecho "Truman". Tal vez lo haya logrado por el simple hecho de que Cesc Gay, el director del film, no ha intentando ahondar en el soporífero llanto fácil. Más bien, todo lo contrario: los toques de despreocupado humor son la guinda especial de esta película, la gran galardonda en los Premio Goya.

"Truman" es un crudo experimento que nos acerca un tema un tanto recurrente: el fallecimiento casi inminente de Julián que (el tan especial Ricardo Darin), víctima de un cáncer sin esperanza de cura, decide abandonar el tratamiento. En esta tesitura, su amigo de la infancia, Tomás (Javier Cámara), viaja desde Canadá para pasar unos días entrañables e intensos junto a él... principalmente porque serán los últimos.

Pero no se trata de un viaje cargado de dramatismo, de desesperanza y de grandes y tediosos diálogos sobre el irse, sobre la muerte y sobre el victimismo (por otro lado, muy justificado sí así fuera). Más bien, se da un enfoque en el que Julián, aunque muerto de miedo y de ganas de vivir, se enfrenta a los trámites tan triviales y anodinos como elegir su ataúd o su lugar de descanso eterno. Y, lo más importante, ¿con quién vivirá Truman, su apreciado perro, cuando él tenga que irse?

Es muy sorprendente el desarrollo de los hechos, con un ingenio despreocupado, toques de humor frescos y vivaces. La interpretación de Ricardo Darin, el brillo apagado de sus ojos, ameniza una trama en la que el reflejo del carácter de Julián, por momentos, hace que el espectador se olvide del tema central del film. Mientras tanto, un hábil y tierno Javier Cámara, es un mero acompañante de lo que sucede, A través de él, con mucha originalidad, vemos el terrible proceso que la rutina de un hombre condenado, donde cada uno de los segundos que transcurren son, literalmente, oro efímero.

Pero no es la fugacidad de la vida lo que expresa Cesc Gay, ni tampoco es una carrera a contrarreloj para hacer las "diez cosas importantes antes de morir". La originalidad radica en que se trata de un reflejo realista de la verdadera verdad: el desencanto de tener que partir de manera tan prematura, la entereza y la naturalidad con la que Julián tiene que afrontar sus últimas semanas de vida.

Sobre todo humana, muy humana. Una figuración muy sana de una realidad terrible que, desgraciadamente, no está tan alejado de la realidad. Un tema tabú que se busca desmitificar. Una vez más, la magia del cine.

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viernes, 4 de marzo de 2016

#LITERATURA: Cartas a Lucía, fantasmas del pasado // ***1/2


Ya había leído a Mari Ropero en su novela "Ellas", también publicada con Edítalo-Contigo. Lo que más podía recordar de la lectura de su primera obra, era lo envolvente que es la atmósfera que crea, y todo el cariño que transmiten sus personajes. Se crea un vínculo fácil y prácticamente inmediato entre el lector y la obra. En estos casos, es cuando se vive la verdadera literatura.

Aunque he de decir que me ha sorprendido mucho lo que me he encontrado en "Cartas a Lucía". Antes de leerla, no me había detenido a consultar el resumen, y apenas había visto información sobre ella. Empezaba a ciegas, como a mí me gusta saborear esas historias, con la emoción latente de la intriga y las ganas de volver a encontrarme con las tibias y dulces letras de Mari. Una Mari que, en esta novela abandona el estilo de novela romántica para acercarnos mi género literario favorito por excelencia: literatura intimista, pura y plena.

Lucía, la protagonista de esta historia, regresa de una larga estancia en Londres. A su vuelta, ya sintiéndose adulta y cargada de intriga, empieza a escarbar en los entresijos de su pasado del que su madre siempre ha intentando protegerla. Como abriendo el tiempo, intentando ignorar el dolor que eso le produce, comienza un viaje personal para descubrir cuáles son sus raíces, en las que se esconden partes de sí misma que jamás creyó encontrar.

Las explicaciones las encuentra en forma de cartas clandestinas, dirigidas a sí misma, que su madre esconde a buen recaudo en su habitación. Pero no, no se trata de una obra epistolar, simplemente se produce la intercalación de fragmentos de cartas, escritas en una narrativa que acaricia el estilo poético. Sí, la prosa poética es bastante utilizada por la autora, y con mucho acierto, a lo largo de la novela, culminando la belleza de los sentimientos de lo que Lucía vive en cada momento.

Un estilo tibio y cálido que viene de la mano de personajes vitales y con mucha relevancia en el transcurso del argumento. La madre de Lucía, su <<abu>>, figuras familiares fundamentales para nosotros en las que es sencillo sentirnos identificados y evocarnos ese ambiente hogareño. Las amigas de Lucía, que suponen una distracción vital para ella. Y el amor, que llega a su vida de repente, sin quererlo y sin pensarlo.

Un libro escrito con cariño y con verdad, letras íntimas que evocan recuerdos. Plagadas de dolor, sí, pero también de la luz de la esperanza. 


miércoles, 2 de marzo de 2016

#ENTREVISTA: Gemma Jordán Vives, autora de "Hijos del insomnio"


"Detesto la oscuridad. No me gusta, me hace sentir incómoda, indefensa, y me da pavor. Y la noche es oscuridad. Pero cuando hay luna, la oscuridad es menor."



Gemma Jordán Vives, autora indie de Valencia, atleta y periodista, es una de las escritoras que más aprecio despierta en "Las mentiras que escribí". Después de su novela romántica "A la luna de Valencia", nos acerca una interesantísima y brillante colección de relatos "Hijos del insomnio".

M.B.Vigo: Bienvenida de nuevo, Gemma. Es todo un placer tenerte de vuelta por el blog.

G.J.V.: Como la primera vez, Miriam, el placer para mí es que tú me hayas invitado de nuevo.

M.B.Vigo: Para ir calentando motores... Eres una autora indie reciente, que llevas relativamente poco tiempo en este mundillo de la autopublicación. ¿Cómo describirías esta nueva faceta de tu vida? ¿Ha cambiado mucho tu rutina? ¿En qué te ha ayudado ser escritora?

G.J.V.: Lo describiría como interesante y motivador, a pesar de las dificultades que todos los autores independientes sabrán ya que hay. Pero si no hubiera dificultades, tampoco habría motivación, supongo.

Sí que ha cambiado algo mi rutina… y un poco mi carácter. Ahora guardo como hábito una horas al día para escribir, y también para pensar una estrategia con la que promocionarme. Lo que antes hacía por afición cuando me nacía, ahora también lo hago por gusto pero siguiendo unas pautas. Creo que eso me está haciendo más constante y también más seria ante muchos puntos y pensamientos por los que antes, sencillamente, pasaba por encima.

Sobre en qué me ha ayudado ser escritora… me ha ayudado a expresarme; contando la vida como yo la veo, o la imagino, estoy definiendo mi propia cosmovisión y encontrando mi propia voz. Me ha enriquecido la vida también, primero porque he conocido, tanto entre lectores como entre editores y escritores, personas realmente fascinantes, que valen la pena. Y segundo porque la sed por relatar te acaba llevando, al final, a una sed por documentarte y conocer para hacerlo mejor, y por otra, por leer, o ver, o escuchar a otros autores que te aporten y te enriquezcan, creándose un círculo vicioso de la creatividad bastante goloso del que nunca quieres salir.

M.B.Vigo: Si en "A la luna de Valencia" explotaste tu faceta de novelista, en "Hijos del insomnio" muestras una escritora completamente distinta. Relatos breves en su mayor partes, algunos hiperbreves, como tú misma señalas. ¿Es más difícil relatar que novelear? ¿Radica el talento en contar lo mismo en menos palabras?

G.J.V.: Bueno… no soy nadie para decir dónde radica el talento. Hay historias largas, ricas en descripciones y en evocaciones que son joyas, y hay relatos breves capaces de provocar lo mismo con sólo unas cuantas líneas o páginas, y viceversa; auténticos ladrillos infumables en los que acabas perdiéndote, y cuentos que se quedan cortos y vacíos.

A mí, como ya te comenté en el vídeo de “Entrevístame… si quieres”, me gusta mucho la literatura contundente y ágil (ojo, que no fácil o rápida) y creo que si está bien hecha, puede demostrar riqueza de lenguaje y de recursos. Sí que es cierto que creo que, como te comenté, si puedes contar una historia BIEN contada en doscientas páginas, no le veo sentido a hacerlo en cuatrocientas. Pero hay historias que requieren de esas cuatrocientas y se quedarían pobres en doscientas.

A mí, me resulta mucho más difícil novelar. Armar y construir una historia con una estructura sólida y creíble y desarrollarla durante muchas páginas procurando no perder el rumbo ni el tempo, es un trabajazo. Y sin embargo, pensar un relato que, describiendo un momento, pueda darte una idea de todo lo que lleva detrás y lo que viene adelante, y de provocar al lector, me resulta provocador y fluido.

M.B.Vigo: Hay multitud de relatos, para todos los gustos y tipos de lectores. Pero en todos ellos mantienes una narrativa más o menos común, y la misma esencia. Resulta curioso que esto no se parezca en nada a la literatura que se lee en "A la luna de Valencia", a pesar de que los has escrito al mismo tiempo... ¿Sabrías responder por qué razón?

G.J.V.: No sé qué decirte Miriam. En mí hay material y mezcla de estilos muy diferentes. Todos conviven y todos luchan por salir, y no pienso renunciar a ninguno de ellos.

 Tal vez, en este caso, se resume en el hecho de que a “A la luna de Valencia” quise darle ese tono justamente, algo desdramatizado, porque la historia que quería contar era justamente así. Y en “Hijos del insomnio” el tono cambia porque son relatos diferentes pero, efectivamente, con un nexo en común, y es que en ellos ocurren cosas poco habituales, raras, o irreales, y ese tipo de texto necesita otra forma de ser contado. Ahora, también te digo que no me senté en ningún caso teniendo claro eso, e intentando escribir con esas pautas. Sencillamente, sucedió.



"Releo "De entierro por sorpresa" y me veo a mí misma con doce años menos, triste, confusa, cabreada y solitaria; pensando que todo había terminado para mí. [...] Y me río y respiro profundo a la vez."



M.B.Vigo: Es difícil elegir a un hijo favorito pero, de estos hijos de las noches en vela, ¿cuál o cuáles son de los que te sientes más orgulloso?

G.J.V.: Puedo decirte uno de cada, de los breves, y de los hiperbreves. De los breves me siento orgullosa de Baldosas inéditas. También me gusta mucho Gato, pero la pequeña historia de la librera y los fantasmas… no sé, la releo y no me canso de ella. Estoy orgullosa porque es un relato que nace de una pesadilla mía, una pesadilla que es exactamente la misma con la que comienza el cuento, y tuve la capacidad de, al despertar al día siguiente, recordarla, apuntarla y desarrollarla convirtiéndola en algo mágico y posible a la vez.

De los hiperbreves, me decanto por De entierro por sorpresa porque también es un reflejo puro de mis sensaciones y mi visión de la vida en un determinado momento. Es un cuento inspirado por los poemas de Residencia en la tierra de Pablo Neruda; hay veces que en el camino se te cruzan elementos que acentúan tu parte más luminosa o, como era aquel momento, la más oscura, e incluso esos hay que vivirlos intensamente y crear algo con ellos. Releo De entierro por sorpresa y me veo a mí misma con doce años menos, triste, confusa, cabreada y solitaria; pensando que todo había terminado para mí, y me despierto ternura a mí misma, por ver lo que creé con el material que entonces tenía a mano y en mí, y por ver todo lo que después tenía que vivir y que por aquel entonces ni atisbaba, y me río y respiro profundo a la vez.

M.B.Vigo: ¿Hay alguno de ellos que te hayas replanteado no publicar? ¿Alguno del que no te sientas muy satisfecha?

G.J.V.: Sí y sí. Manchuria, El jugador  y Un buen accidente. Exceptuando Gato y dos más, los relatos de “Hijos del insomnio” son textos escritos mucho tiempo atrás, y al releer esos tres primeros, me parecían de una calidad bajísima, ridículos incluso, y sin ningún interés. Aquí es donde entra en escena Paco Melero, de EdítaloContigo, que es la editorial que le ha dado el formato final al ebook. Le pedí leerlos y ser sincero en su valoración, y le gustaron todos. Incluso, me habló con énfasis de alguno que yo consideraba pura paja de relleno. Yo confío totalmente en su criterio, porque sé que lo tiene y muy bueno, y pensé que si él, como editor y como lector “ajeno” a la historia no había puesto pegas a ninguno, era porque estaban para publicar. Y adelante que salieron.

M.B.Vigo: Y, ¿alguna historia que, finalmente, se haya quedado fuera, de momento?

G.J.V.: Varias, en el caso de los relatos hiperbreves, que al encontrarlas en las copias de seguridad de mi ordenador me dejaban muerta de vergüenza ante las barbaridades que escribía. Pero bueno, para escribir algo decente hay que redactar y descartar mucha morralla antes y durante, así que no pasa nada. También se quedaron fuera (de momento, buen apunte…) dos relatos más o menos largos que yo recuerdo haber escrito, que disfruté mucho creando y que creo que son originales y potentes… y que no pude encontrar de ninguna manera entre esas copias de seguridad. Intenté rescribirlos, pero qué va, no me salía nada ni parecido a lo que creara aquélla vez, y con respecto a esos dos (La magia del Penyagolosa y Pepe y Osborne recuerdo que se llamaban), quiero que se publique exactamente aquello que yo escribí. Así que los seguiré buscando, y si los encuentro, seguramente los comparta libremente en la web que como escritora me estoy construyendo.

M.B.Vigo: Hacerse un lugar en el mundo de la literatura independiente es mucho más complicado que terminar cualquier novela o colección de relatos. ¿Cuáles son tus métodos o tácticas para llegar a los lectores?

G.J.V.: Como todos, las redes sociales. Detrás de las cuales, al final, lo que hay son personas con intereses parecidos a los tuyos, que se pueden interesar por lo que has creado, y con los que puedes intercambiar y con los que puedes contar. Aparte de eso… intento ser machacona pero con estilo, y que esa machaconería cuadre con mi estilo, con lo que quiero transmitir y contar.

Ahora he empezado a dejar que me entrevisten lectores, a los que responde a sus preguntas en vídeo. El vídeo es una herramienta muy potente, a la gente le gusta mucho, (a mí me gusta mucho). Creo que puede aportarle muchísimo a la literatura y que aún está muy por explotar.

M.B.Vigo: Después de terminar una obra, ¿es tiempo de descansar o no puedes esperar a retomar las letras? ¿Acaso crees que un escritor necesita reposo?

G.J.V.: No sé qué decirte, creo que eso va con cada cual. Yo no soy una persona a la que, en la vida en general, le vayan bien los reposos. Me acomodo. Necesito continuidad; mi cerebro tiene que estar continuamente calentando en banda para cuando llega el momento de coger la idea al vuelo y crear. Sabes que, desde hace unos meses, escribo semanalmente en una revista digital, HalterMag, artículos sobre… bueno, sobre lo que quiera esa semana. Tengo la suerte de tener ahí esa libertad, y el tener que publicar algo con un mínimo de interés y de calidad ha hecho que de nuevo tenga una pequeña presión y motivación, y desde que empecé, me siento de nuevo muy arriba en cuanto a la escritura. Todo fluye en mí y hacia el papel de manera mucho más natural y placentera; porque cuando las palabras te queman en los dedos y ves que salen además con cierta calidad, es un auténtico subidón de hormonas.

Tal vez sea conveniente no obcecarse demasiado en un proyecto, saber cuándo de verdad está terminado o cuándo conviene dejarlo de lado, y pasar a otra cosa. Eso sí lo veo necesario.

M.B.Vigo: Primero la luna de Valencia, luego una luna en un cielo oscuro. Hay algo en nuestro satélite lunar que, desde luego, llama tu atención. ¡Y no me digas que es casualidad! ¿Qué es, para ti, la luna?

G.J.V.: No te digo que es casualidad como lo de Grecia, ¡porque me matas! Mi madre muchas veces me ha contado que ya de pequeña, en cuanto supe más o menos hablar, lo que más hacía era señalar al cielo de noche y gritar que ahí estaba la luna. Nunca me he planteado esto, Miriam, así que me obligas a hacer algo de introspección… posiblemente sea que detesto la oscuridad. No me gusta, me hace sentir incómoda, indefensa, y me da pavor. Y la noche es oscuridad. Pero cuando hay luna, la oscuridad es menor. Yo he vivido en el campo noches de luna llena con una luz tan intensa, que casi podía distinguir el verde de los árboles y el marrón de las piedras. Igual exagero porque mi cerebro ha matizado los recuerdos, pero es lo que recuerdo, y me parecía fascinante. Como lo es el hecho de que haya un “pedrolo” girando junto a nosotros, mantenido por nuestra propia fuerza de la gravedad, capaz de alterar animales y mareas, de dar algo de consuelo y de hacernos soñar. Ahora, ya lo sé.

M.B.Vigo: Y, para finalizar, ¿en qué está trabajando Gemma ahora mismo?

G.J.V.: En promocionar “Hijos del insomnio” de todas las formas que pueda, jajajajaja. Tengo un par de proyectos empezados, y también apartados, porque en este momento de mi vida no me da la cabeza para ponerme “a full” con ellos. Son novelas, los dos, y ya habéis leído lo que he escrito más arriba sobre el proceso de escribir novelas. Ahora mismo estoy trabajando por consolidar mi faceta de periodista y comunicadora, y creo que, hasta que no consiga eso, aunque sea un poquito, seré incapaz de girar la vista hacia esos dos escritos.

M.B.Vigo: Muchísimas gracias por tu tiempo y tus palabras, Gemma. ¡Mucha suerte y mucho ánimo en esta trayectoria literaria de camino a los sueños!

G.J.V.: ¡Muchas gracias a ti Miriam, siempre!