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viernes, 20 de mayo de 2016

#COLUMNA-OPINIÓN: La amistad y la autoindependecia


"Tienes un único amigo, con el que has quedado para ir al cine a las cuatro. Pero, debido a un contratiempo que no quiere especificar, él no puede acompañarte. Te insta a que vayas tú, y que después le cuentes cómo ha estado la película. ¿Tú cómo te sientes?"

"No creo que pueda ir al cine sola, me siento abandonada por él"

"¿No disfrutarías de la película sola?"

"No lo creo"

"¿Por qué no lo intentas?"

Era difícil para mí, en esos momentos, enfrentarme a la perspectiva de realizar actividades sola. El peso de la "soledad" era una losa demasiado difícil y me ahogaba. Parece ser que mi psicoterapeuta no quería comprender qué es lo que le quería decir. ¿Acaso no estaba yo en mi derecho de sentirme mal por sentirme sola?

Recuerdo que solía recalcarme que tenía una visión "muy elevada" del término amistad, que solía anteponerlo a mí misma, a lo que yo necesitaba y quería. Me había olvidado de mí, de ir al cine conmigo misma, de tomarme un café conmigo misma y de disfrutar de la soledad que, en ocasiones, puede ayudarnos tanto. Sí, era cierto. Y aunque tardé casi un año en entender por qué tenía que ir sola a ver esa maldita película, cuando al fin lo hice, saboreé la "autoindependencia".

No se trataba, como yo creía, de ser una persona puramente independiente, pero estaba claro que no podía seguir siendo una persona "dependiente". Por diversos motivos, mi círculo social estaba estéril, y yo me encontraba más hermética que nunca. Abrir frentes me daba miedo, pero estaba deseosa de hacerlo. Yo me relamía y me rebozaba en esa dependencia horrorosa hacia personas que se había ido, que no quería darme lo que yo necesitaba. Y, durante tantas horas, tanto tiempo, les echaba la culpa a los demás. Tantas horas echándole la culpa a los demás, y abandonándome a mí misma.

El camino para convertirse en una persona "autoindependiente" es muy duro, pero muy gratificante. Obtienes una fortaleza que se vuelve innata, y por momentos te sientes imparable. Por supuesto, sigues "necesitando" a los demás, pero tú eres dueña de tu ocio y tu diversión. La negativa de un amigo no tiene que suponer, necesariamente, la cancelación de un plan que a ti te resultaba apetecible. Y, poco a poco, se produce un crecimiento personal delicioso y latente.

Confundí la soledad, que por diversos motivos asoló mi vida durante un tiempo, con un problema de necesidad de los demás. Y es lógico y comprensible sufrir cuando nos encontramos ausentes de un círculo de personas queridos, pero nada fuera de ahí. Al final, ese círculo vuelve a girar y nuevas personas, maravillosas, queridas y dulces, empiezan a formar parte de tu nueva existencia, de tu nueva personalidad "autoindependiente". 



viernes, 29 de abril de 2016

#COLUMNA-OPINIÓN: La tortura creativa





[...]

Me lo pidió un día, y yo no supe negarme. Por aquel entonces, yo me sentía cómo una de esas personas sin rostro, ni alma. Un ente que vagaba por este mundo, por mi ciudad, arrastrando los pies y pisoteando mis ideas. Tenía heridas en mi respiración, canas en mis pensamientos y quemaduras en mi voluntad. Un ser étereo, pero con un lastre de piel putrefacta que me delataba. 

Nunca hacía calor en mis días, pero el frío tampoco era suficiente. 

Al respirar sentía como si el aire se hubiera convertido en cenizas grises que tan solo yo sufría, que tan solo a mí me mataban. Se me olvidaba cómo caminar. Me tropezaba con mi sombra, y con los pedazos de mí misma que se me caían. Recuerdo ese sonido contra los adoquines de la acera. "Clop, clop, clop". Era como una cadena de vergüenza, como quien camina desnudo por una concurrida avenida. Me desintegraba a cada paso, aún a sabiendas de que nunca terminaría de desaparecer. Yo agarraba el vacío, querría expirar, quería expirar. Pero en realidad no.

Tenía tatuada la cobardía en la pupila de mis ojos. Mis axilas sudaban sangre y las raíces de mis pies ardían. La hierba de mi bosque era ahora de color azul, pero un azul oscurecido, que nada tenía que ver con el azul del mar o el azul de cielo.

Tenía cáncer en mi alma. Cáncer en mi alma. Cáncer en mi alma. Mi bosque se había quemado. Yo lo había quemado. Tener que despedirse de tal manera sería lo más duro que podría hacer nunca. Pero eso fue mi maldición, siempre lo fue, desde que su semilla surgió en mi inspiración como un sueño inocente, como el sueño de un niño. Y me abracé con fuerza a él. O a ella. 

Y me dejé poseer, me entregué, como quien se entrega a la fe, a Dios, a sus leyes. 

Como quien entrega su vida a las páginas de una novela. Qué necedad tan efímera.

[...]

jueves, 24 de marzo de 2016

#COLUMNA-OPINIÓN: Conmemoración de la muerte de Cristo


Invitación a la Conmemoración 2016

Hoy es Jueves Santo. Gran parte de las calles de algunas ciudades importantes de España son recorridas por una especie de tronos que representan a Cristos y a Vírgenes, para rememorar el aniversario de la muerte de Jesucristo, la figura religiosa más importante de la cultura occidental. Esto es lo denominado "Semana Santa", tan afianzada en nuestro calendarios laborales sin que nadie llegue a plantearse la importancia de tal hecho.

Pero no sólo la Iglesia Católica y sus feligreses tienen en estos días una fecha señalada y conocida por todos nosotros, porque incluso los que no somos creyentes, recibimos imágenes, noticias y demás de estos rituales sociales que incluso se anuncian en los telediarios como si de algo ordinario se tratase. 

Los Testigos de Jehová celebran hoy, jueves 24 de marzo de 2016 su reunión Anual más importante. Se trata de la Conmemoración de la Muerte de Jesucristo que, según la interpretación bíblica de la JW.ORG es la única celebración que un cristiano debe seguir y celebrar, tal y como indicó expresamente a sus apóstoles el hijo de Jehová Dios.

19  También, tomó un pan, dio gracias, lo partió, y se lo dio a ellos, diciendo: “Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 20  También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes.



¿Qué es la Conmemoración?

No se trata de un ritual tan grandilocuente y llamativo como lo son las procesiones de Semana Santa, tampoco hay que llevar ningún tipo de dieta expresa privada de carne. La única obligación que debe seguir un Testigo de Jehová tal día es presentarse vestido de manera adecuada a una reunión de más o menos una hora de duración, en la que, entre los asistentes, se pasará un plato de pan sin fermentar y una copa de vino tinto.


El pan sin fermentar que representa el cuerpo de Cristo; y el vino tinto que representa su sangre


Durante el acto, un Anciano de la Congregación, realiza varias oraciones a Jehová, y el auditorio canta cánticos de alabanza a Dios. La solemnidad y el respeto son claves y necesarios durante el transcurso, y la emotividad está a flor de piel. La única celebración (que no fiesta) permitida en este colectivo religioso, que sus adeptos disfrutan de forma especial.

Esta reunión, aparentemente inofensiva y breve, que tan sólo requiere una hora y pico de nuestro tiempo, encierra más tras sí misma de lo que puede parecer en un primer momento. ¿Por qué?

Para un Testigo de Jehová activo en la actividad teocrática, supone algo bueno y feliz, algo que lo hace sentirse realizado, un momento esperado con ansia por todos. Sin embargo, para aquellos integrantes que se encuentran más inactivos, se trata de un compromiso difícilmente ineludible. Y ya no solo de cara a los demás cristianos, sino a la conciencia de uno mismo.


Invitación a la Conmemoración 2010



Un Testigo de Jehová "debilitado", que apenas asiste a la reuniones y no sale a la predicación, es complicado que falte a la Conmemoración. Los Ancianos y demás hermanos, realizan una campaña de "publicidad" bastante agresiva, visitando a todas estas ovejas descarriadas para invitarles (o para recordarles) su obligación de asistir a tal evento. Algo así cómo: "aunque no te encuentres activo, a esto tienes que asistir".

Tan inocente, incluso hermoso, evento, no es más que una excusa sectaria para mantener ligados a los hermanos a la Organización, de una manera o de otra. Un buen momento para volver a "comer el tarro" a los más débiles, ahondar en su conciencia y recordarles que la destrucción del mundo está cerca.

La no-asistencia a la Conmemoración es, tal vez, uno de los pasos más difíciles que un Testigo de Jehová debe dar para abandonar el Grupo de Control Masivo. Recuerdo el primer año que, definitivamente, no asistí al evento. Recuerdo el rugido de mi entrenada conciencia cristiana y el pánico absoluto al Armagedón, a la ira del Dios de amor. Fue un día de valentía, y de despedida... de liberación.

Para saber más:


martes, 23 de febrero de 2016

#COLUMNA-OPINIÓN: ¿Por qué es necesaria una novela como "Marafariña"?



Una servidora con mi hermana gemela, Tabita Beizana Vigo en la presentación de Marafariña


"Marafariña" además de ser una novela autobiográfica con un fuerte contenido personal, una catarsis de mi misma, una manera de despojarme de mis miedos, un alarde personal de valentía, es una obra necesaria.

Y tal vez no está bien que yo lo escriba, es posible. Pero ser autora indie me permite tomarnos ciertas licencias. ¿Por qué es necesaria una novela como "Marafariña"?

"Marafariña" ahonda en la vida dentro de un círculo religioso cerrado, los matices complejos y crudos de una realidad social que casi no se contempla, o no se quiere contemplar. Porque ya no vivimos en una cultura tan espiritual, es cierto, pero las connotaciones religiosas siguen estando latentes. Y en ciertos colectivos, son vitales.

Criarse en el seno de unas doctrinas religiosas como las de los Testigos de Jehová es complicado y puede llegar a ser traumático. Por supuesto, esto no es algo sencillo de ver ni de asumir. A primera vista, es inofensivo: son un colectivo pacífico, que predica amor, que llevan una vida ejemplar fuera de prácticas perjudiciales y pecaminosas. Las exigencias pueden, incluso, llegar a ser asumibles: dos reuniones a la semana, predicar un puñado de horas al mes y tener una conducta intachable. Luego, en mayor o menos medida, dependiendo de cada familia o de cada Congregación, la libertad de los "hermanos cristianos" será en mayor o menos.

Hay miles de "grupos de control masivo" cristianos en todo el mundo. Y hay millones de personas sufriendo sus consecuencias.

Me he dado cuenta de lo que otras personas necesitaban encontrase con "Marafariña" tanto como yo necesitaba escribirla. Durante los meses que lleva publicada en Amazon, he recibido mensajes y correos electrónicos en los que me han agradecido el haber escrito algo así, algo necesario para "abrir los ojos y calmar el alma". El encontrarme con personas que hayan sufrido y vivido algo como yo, me ha reconfortado muchísimo... ha sido el mejor regalo, tan necesario, que podía recibir.

¿"Marafariña" una novela necesaria?

Sin duda para mí, era imprescindible.


lunes, 8 de febrero de 2016

#COLUMNA-OPINIÓN: Odiar y amar lo arrebatado

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La realidad siempre supera la ficción, y da igual la cantidad de millones y millones de libros, de películas, de obras teatrales, de viñetas que se lleguen a crear. Nada, nunca, jamás, llegará a ser equiparable con lo palpable, lo que se vive. Las experiencias de las personas reales, como tú o como yo.

Me gustaría que mis letras fueran escritas en tinta blanca, para poder borrar tantas cosas de mí misma y de mi mente. Pero ahora que golpeo el teclado con ferocidad, porque no conozco otra forma de gritar y de llorar que refugiarme aquí mismo, en mi rincón, en aquel que afloran mis fantasmas y el pasado vuelve a ser tan real. La literatura, tan maldita y tan maravillosa, está aquí de nuevo.

A veces desearía tener la facultad de borrar el daño, de devolverle a las personas lo que tan injustamente, y tan cruelmente, les fue arrebatado. Y después me piden tolerancia, y después me piden respeto. Respeto. ¿Qué sabrán del respeto? ¿Qué sabrán de la tolerancia? ¿Qué sabrán de amor? Malditos terroristas espirituales, malditos sean siempre. Por tanto dolor, por amputar lo que no les correspondía.

Porque hay miradas que traspasan, porque hay conversaciones que no puedo asimilar. Hoy mi corazón está encogido de amargura y de alegría a partes iguales.









lunes, 14 de diciembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: El amor y otras enfermedades incurables



La vida gira entorno a él, como un bucle infinito. Es lo que otorga magia a las trivialidades, lo que nos hace correr sin desfallecer y lo que nos permite seguir adelante a pesar de todo. Desde muy jóvenes, desde que nuestros latidos aún son tiernos y lucimos esa inocencia cristalina en la mirada, caemos en las redes, en las garras, los pétalos y la incertidumbre de amar. Y, si tenemos suerte, lo hacemos sin etiquetas, sin restricciones: con pureza, dejándonos llevar y sin temer ni pensar en las consecuencias. Quizás todavía no conozcamos el dolor y el llanto más agudo que existe, quizás todavía sólo sabemos sonreír dulcemente. Y mirar a los ojos y decir "te quiero" sin importar nada, porque somos soñadores, y soñadoras. Un día cogemos ese tren, ese avión, ese coche, y nos vamos sin mirar atrás buscando abrazar la vida.

El amor adolescente, o el amor joven, el primero o el segundo. O los primeros. Ese es del que hablan los libros, las canciones de amor y las películas. Ese es el que marca nuestra alma y latidos como sangre hirviendo tatuada en nuestras venas. El que nos enseña lo que es de verdad querer sin mesura ni contenido, porque nuestra razón no quiere existir todavía. Queremos besar, queremos abrazar, apenas hay nada más que puro cariño desenfrenado. Daríamos la vida por un minuto más, lo sacrificaríamos todo por un segundo más ahí, agarrando esa mano candente sobre la almohada en soledad. Esa soledad que, en esos años, es un lujo difícil de conseguir. Buscamos una madriguera como los animales del bosque, como los animales de Marafariña.

Se le eleva (al amor, siempre hablamos del amor) al nivel máximo de los motivos y movimientos de la vida humana, ésta tan anodina, tan frenética y tan carente de musicalidad. Es como la religión, como las creencias espirituales, aquello que nos rescata de nuestra efímera existencia. Y nos hunde, porque cuando este hechizo se rompe, explota, te dice adiós sin palabras, el corazón (aún adolescente) se quiebra para no volver a ser el mismo jamás, para no volver a soñar sin conciencia, para no volver a confiar en los saltos al vacío. Cuando esa mano en la almohada se queda sola e inerte, y ya nadie te va a acariciar mientras te mira dormirte.

Pero el amor es infinito, y no termina nunca. Aunque cuando vuelve es diferente.

La madurez nos enseña a amar, porque caminamos mirando las huellas que dejamos y la que otros han dejado. Tenemos miedo a sufrir, a dar demasiado y a que nos vuelvan a hacer sangrar. Los pulmones están infestados de dudas, y el hígado nos da pinchados de prudencia. A veces las pesadillas te recuerdan a una vez (o dos, o incluso tres) en las que era un niño que amaba con los brazos abiertos, pero ahora sientes que la existencia ha dejado demasiados mordiscos en tu piel.

El amor de ahora, el actual, real o no, nos otorga tranquilidad, sosiego y abrazos por la noche. Amas, sí, amas con fuerza y vitalidad, pero te amas más a ti mismo. Y tus sonrisas no son tan reales, porque están colmadas de la tristeza pasada. Incluso has aprendido a mentir. A veces no tienes ganas de besar, ni de abrazar. A veces, el cansancio puede más que todo lo demás. Pero ya no lloras tanto, solo suspiras mientras conduces de vuelta a casa. No te puedes derrumbar, porque sostienes muchos pilares. Los sueños son para otros, no para ti.

Pero mira.

Llegas, y hay calor en casa. Y alguien ha preparado pescado a la plancha y ha servido dos copas de vino. Dejas en el felpudo el malhumor y las ganas de llorar por la impotencia de la vida. Tienes miedo, pero al mirarle a los ojos quieres olvidarlo. Un beso muy veraz, más que cualquier otra cosa. Y un abrazo, a veces más largo de lo habitual. Y de repente te recuerda que te quiere, y la felicidad te colma.

Sigues enferma de amor y de vida, pero haces cómo que no te importa. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Los árboles también (tampoco) son grises






Ni lloran. Ni viven. Porque alguien o algo ha roto sus raíces.
Y ya no tocan la tierra, ni la miman ni la acarician.
Tal y como las almas mustias a las que no les queda nada,
esas que se desmiembran de dolor sin la mínima esperanza.

Hoy los latidos se han apagado, para no volver a latir.





Una incógnita la ausencia de color... Que no es vacío.
Que es peor.





Efímero.

viernes, 13 de noviembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Las horas no mueren



Creo que el tiempo es algo que le obsesiona a prácticamente cualquier ser humano. Y, si no es obsesión, al menos una parte de ese mismo tiempo está dedicado a pensar en el tiempo, más en el futuro que en el pasado y pocas veces en el presente más inminente que, a cada segundo, se va quedando atrás.

Desde mis más tiernos años es algo a lo que le he intentado buscar lógica y sentido. Teniendo en cuenta que durante gran parte de mi vida fui una persona cuyo espíritu estaba dedicado a una creencia religiosa que abogaba incansable por la eternidad en un paraíso, no me dejaba vencer por el desasosiego porque la esperanza real lo aplacaba. Sin embargo estaba ahí. Quizás por eso leía libros, quizás por eso me daba tantísimo miedo la muerte y la enfermedad (esta última la he vivido muy de cerca siempre), quizás por eso me torturaba tanto, cuando era una cría en edad de no preocuparse por nada.

A medida que fui creciendo, el paso del tiempo se fue haciendo más real y, al mismo tiempo, iba perdiéndole el miedo. Mi fe era más fuerte y más implacable, la frescura de la juvenil adolescencia me tenía más ocupada en temas amorosos que en cualquier otro asunto. Pero, de repente, no sé en qué punto exacto, mi presente da un giro y esa esperanza de vida eterna se vuelca y cae, desmoronándose a mis pies, irradiando una luz falsa. Demasiado pronto me doy de bruces con la más absoluta verdad: todas las horas mueren.

La vejez es algo que siempre me ha apasionado. El vivir con mi abuela materna en casa, además, me ha mantenido muy unida a esa edad tan finita y tan especial, plagada de sabiduría y de vivencias, con la mirada calmada y sosegada, casi contemplativa, que yo observaba con curiosidad y anhelo. Quería sentir esa misma paz y hacerla mía. Y cuando le preguntaba a mí abuela cómo conseguirlo, me sonreía y reinaba el silencio.

Fruto de esto, y de Marafariña, es "Todas las horas mueren". Si bien es cierto es la segunda no está relacionada con la primera, las raíces son el mismo lugar y una no podría vivir sin la otra. Frente a la juventud vital de Ruth y Olga, está la anciana protagonista de esta obra, Olivia, que se trata de un personaje que lleva muchísimo tiempo incubando y creciendo en mi interior. Me ha fascinado hacerla vivir y enseñarle a morir. Me ha fascinado hacerla infeliz y colmarla de deseos de encontrar la alegría.

Para mí ha sido un aprendizaje interior y un desahogo brutal plasmar esta novela, a la que guardo un cariño infinito y la que he releído infinidad de ocasiones durante estos meses. Porque me alivia, me cura, y me hace jugar a que soy valiente.

Todavía falta un poco de tiempo para que vosotros podáis leer "Todas las horas mueren" que, espero disfrutéis y viváis enormemente. 

Pero, mientras tanto, os contaré un secreto: No es cierto que todas las horas mueran.


viernes, 6 de noviembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Un millón de años (Riazor)




"En media noche en el acantilado, Yo llego tarde tú estás esperando Ya frente a las olas imaginando Cómo sería dar el salto 
Hoy hace más de un millón de años nadamos en las playas de Riazor. Agosto de calor, septiembre de tormenta..."

Los pedazo del tiempo, tan inescrutables, parecen una verdadera tortura sin precedentes. La existencia misma es dura, pero si le sumamos el tiempo, el fin, el adiós, la distancia, se convierte en algo que puede ser difícilmente soportable. Tanto que, sin lugar a dudas, muchos terminan dejándose ir, tal y como las olas que mueren a día a día en playas. Playas bellas, playas llenas de vida, pero playas llenas de fin.

Es necesario tener algo a lo que aferrarse cuando sucede algo que duele, porque siempre termina siendo así. En mi caso, son las letras y la música a lo que recurro, son un bálsamo poderoso, tibio, latente. Me alivia, tal vez porque me alejan de la realidad, o a lo mejor es que soy una cobarde. Pero da igual lo que suceda, porque aunque me entristezca escribir, me siento feliz cuando lo hago, cuando lo consigo, cuando creo esa "vida" en las historias.

"Dos meses antes de que aparecieran Aquellas manchas de marea negra entre tu corazón y mi cabeza 
¿Qué ha sido de ti?, ¿De aquella canción? De las horas muertas en tu habitación ¿Quién dijo que no perdería el control Cuando iba a camino de la destrucción?"

Escuchando la canción que cito de Amaral, Riazor, he pensado en Marafariña y en las largas horas de reflexión para escribir el Libro Segundo. Me ha parecido que la letra, el trasfondo, la melodía, encajan perfectamente con lo que puede sentir Ruth ahora, en su presente tan negro, como esas olas, tan rugiente como esa marea. Y los recuerdos, que son agujas frías en su alma.  

Y al pensar en Ruth, también pienso en mí misma. Porque ella sin mí no sería, pero yo sin ella tampoco. Y la necesito, desde luego que sí.


"Hoy vuelve a soplar ese viento del mar 

Que nubla la mente y la vista 
Prefiero saltar de una vez sin mirar 
Y quiero que tú me sigas, y quiero que tú me sigas"


Hoy el mundo ha perdido a alguien muy especial. Y pienso en el mar, y en esta canción, y en los sentimientos del decir adiós. Es tan bello y tan difícil, y también lo que nos hace ser cómo somos. Por eso, tal vez, quiero aferrarme a la vida como él me enseñó, y sonreír tal y cómo el me enseñó. Me preparó para ser fuerte, y lo estoy siendo. Y aprender a aceptar lo que sucede, aunque duela, es el mejor homenaje que he podido y sabré darte.

Es duro pensarlo, sí. Pero de alguna forma o de otra, hay que hacerlo, porque eso me calma y me serena. Estas últimas horas me rememorado esas largas conversaciones en tu despacho, y en tu sonrisa, y en mis lágrimas. Yo te decía que la vida era horrible, y tú me decías que la vida era maravillosa.

"Siempre fumando como una posesa Buscando vida en otros planetas Obsesionada con ir más allá Para alcanzar la emoción perfecta"


Hasta siempre, crack. Compañero de vida. Gran consejero, mejor hombre y hermosa persona. Mi Ibáñez particular. 




martes, 3 de noviembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: El tiempo de las cerezas nunca llega en noviembre




"No te preocupes por mi soy como los gatos 
y caigo de pie.. y no me duele cuando me hacen daño"

A golpe de Bunbury siempre es una buena manera de empezar noviembre, casi un mes anodino y extraño, donde nada empieza pero todo continúa. Tal vez el tiempo se pare entre estos treinta días marcados por el vacío, por no destacar, y porque todavía no es invierno pero tampoco reina el otoño. Pero no estamos aquí para hablar del tiempo.

Las decisiones siempre son algo que nos llega de imprevisto. En muchas ocasiones, las demoramos hasta que escoger una opción u otra es precipitado. Otras muchas, aparecen sin avisar, como el agua al cuello, y no sabemos si dejarnos asfixiar o seguir nadando. Qué extraña y qué maravillosa puede llegar a ser la conducta que tomamos en estas situaciones, sacando lo mejor y lo peor de nosotros mismos. No nos queda otra, entonces, que patalear en el agua helada, porque la ansias de seguir viviendo son lo más fuerte que tenemos. Y no sólo por los años, sino por el anhelo de experiencias, que es la peor de las drogas que reclama nuestro organismo más espiritual.

Sí, es noviembre de nuevo, pero no llegarán las cerezas todavía. Y mientras trabajo y vivo en el mundo real, me gusta soñar que escribo muy lejos de esto (aunque no quiero alejarme demasiado). Porque por las tardes, en las que las obligaciones me lo permiten, me siento y vuelvo a ser mis personajes y ya no soy yo. Y eso me hace feliz, siempre me ha ayudado a levantarme y a que mi alma brille en su plenitud. No he conocido otra forma mejor de conocerme a mí misma, y de perdonarme por cómo llegué a ser, o cómo llegaré a ser.

Lo cierto es que ahora tengo muchos frentes abiertos, algunos me dan miedo y son oscuros, otros son grises y otros blancos. De eso se trata la vida, de eso se trata hacerse mayor. Tengo miedo, y desisto, pero soy valiente y peleo. Aunque me gustaría tomar el camino más corto, el fácil, temo arrepentirme. Así que tomo acuestas una pesada mochila, en la que el pasado casi no tiene cabida, y echo a caminar por esa senda interminable y arenosa, rodeada de verdes prados y frondosos bosques. ¿Tal vez alguno sea Marafariña?

Y hablando, escribiendo, de Marafariña otra vez. Porque está siempre en mis pensamientos de forma irremediable. ¿Y no es bonito, acaso, amar algo tan propio, tan mío? Sí, lo es.

Otro proyecto, precioso y diferente, me tiene absorta e ilusionada. Y sin embargo, no puedo dejar de decicar un puñado de minutos, de horas, a mi primera obra y a su continuación. Y mientras escribo esto, no puedo dejar de pensar en Olga, tumbada sobre una cama de un hostal cualquiera, tan torturada como siempre y más resulta que nunca a apretar los dientes y a perseguir lo que ama. Y en los auriculares adheridos a sus oídos, suena la espectacular voz de Bunbury, como en los míos, cantando sobre noviembre. Otra vez.

"Es momento de ir, yéndose poco a poco el tiempo de las cerezas nunca llega en noviembre no me apetece escribir, hay otras formas de huir y estar loco por solo..solo por loco"

lunes, 26 de octubre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: 23 de octubre, Marafariña en KindleFlash


El que Marafariña haya sido seleccionada para participar en la conocida promoción de KindleFlash me ha permitido vivir una experiencia única que, de otra manera, tan sólo habría sido un sueño inalcanzable. Muchos me habéis preguntado cómo funciona eso de KindleFlash y cómo se consigue que te seleccionen. Realmente, no conozco los entresijos de esta promoción, pero os diré todo lo que sé.

¿Cómo seleccionaron Marafariña para KindleFlash?

A las dos semanas de subir mi libro a Amazon me llegó un correo en inglés de KDP Selection (hay que tener el libro inscrito en este programa, lo que otorga a esta plataforma la exclusividad del libro) en el que se me pedía autorizarlos a realizar promociones con mi título. Por supuesto, yo no tenía nada que perder, así que contesté afirmativamente.

¿En qué consiste KindleFlash?

Dos meses antes de la promoción apareció otro correo electrónico en mi bandeja de entrada indicándome que Marafariña formaría parte del programa de KindleFlash el día 23 de octubre en todo el mundo. El título estaría disponible con un descuento del 80% y me decía que hiciera promoción en mis Redes Sociales para llegar a la mayor parte de los lectores.

Necesitaba un empuje para Marafariña, porque las ventas se habían estancado o incluso desaparecido en períodos relativamente largos, así que la promoción me parecía una ocasión para reavivar el fuego. Suponía que lograría vender algún ebook, pero no sabía la magnitud que la promoción podía tener.

¿Funcionó la promoción de KindleFlash?

Como muchos sabréis, Marafariña osciló muchas semanas en las primeras posiciones de Ficción religiosa y espiritual y, unos pocos días, en las últimas posiciones de Ficción Contemporánea. En total, hasta la fecha, desde junio hasta octubre de 2015 habría alcanzado a vender un total de 150 ebooks, con mucho esfuerzo y mucha constancia. 

Para ilustraros el alcance de la promoción os dejo unas capturas de pantalla:

Este fue el ranking obtenido al finalizar el día de la promoción. Marafariña entró, insólitamente, en el TOP100 de Pagados en Tienda Kindle, se mantiene de nº1 en Ficción religiosa y espiritual y de nº3 en Ficción Contemporánea.




Este es el gráfico de ventas del último mes. Las ventas oscilaban, como dije, entre 0-1-2 ebooks diarios, sin lograr salir de esa cifra. El día 23 de octubre, se consiguió la nada despreciable cantidad de 125 libros vendidos, casi lo mismo que había conseguido en los últimos cinco meses al completo.



Y llegados a este punto tengo que decir que no habría conseguido nada de no ser por el apoyo que muchos de vosotros habéis mostrado desde las primeras horas de la mañana. Autores consagrados, compañeros de letras, amigos y conocidos, todos maravillosos, cariñosos y atentos, habéis compartido la promoción hasta la saciedad, lo que ha sido, sin lugar a dudas, lo que me ha hecho conseguir vivir tan intensamente esas 24 horas teniendo a mi pequeña Marafariña bailando entre los grandes... y, lo que es más importante, llegar a cualquier lector que quiera entrar en esta mágica aldea y descubrir la historia que se esconde tras su verde espesura.

Gracias, de todo corazón por vuestro apoyo. Os debo tanto... y espero devolvéroslo con mis letras.


lunes, 19 de octubre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Las mentiras sobre los 'grupos de control masivo'



Este fin de semana ha llegado, al fin, una crítica a la ficha de Marafariña refiriéndose a su ideología. En la crítica, aunque el escritor de la misma afirma que se trata de 'un buen libro', hace referencia a la supuesta falta de documentación de la autora y, además, califica como negativamente un narrador que se posiciona. Añadir, además, que se trata de una opinión muy bien especificada, bien desarrollada y con impecables argumentos.

Investigando más a esta persona, de la que no quiero compartir el nombre porque lo cierto es que no quiero atentar contra su privacidad, su origen es latinoamericano aunque reside en España. No es un miembro perteneciente a la Watchtower (si lo fuera, no podría haber leído un libro como Marafariña, su fe y sus obligaciones como hermano no se lo permitirían) pero sí que se trata de una persona con arraigadas creencias religiosas.

Quería aprovechar la aparición de esta opinión que creo, además, que es muy ilustrativas para aclarar unos asuntos.

Las sectas han cambiado de nombre, y prefieren ser llamadas 'grupos de control masivo'. La razón de esto es que el término 'sectas' parece hacer una alusión inadecuada a rituales oscuros a los que no siempre están ligadas las diferentes organizaciones religiosas. Desde mi punto de vista, podríamos llamar secta a cualquier creencia religiosa o incluso política, que suponga una interferencia en el libre albedrío del individuo, por lo que la Organización Watchtower (tal y como está registrada la de los Testigos Cristianos de Jehová) entraría en estos matices, de la misma forma que lo harían otros grupos más restrictivos de la Iglesia Católica y, en general, cualquier grupo religioso que se tome 'en serio'.

Dicho esto, me gustaría aclarar unos aspectos que esta persona menciona en su comentario:

"El libro cae en la fácil critica voraz hacia grupos que por no ser bien conocidos en el fondo, se tiende a maquiavelizar. Encuentro cierta dosis de odio visceral a la hora de presentar al grupo religioso minoriatario, del cual se habla. Conozco personas de allí y es una comunidad compuesta por miles de personas felices y no tan grisis como aquí las presenta. Creo que un escritor debe esforzarse por documentarse mejor o presentar las cosas de forma mas objetiva y siempre mostrando la verdad"

Menciona que reflejo de una forma poco realista y demasiado dura este colectivo religioso y, además, me insta a documentarme más profundamente para ser más objetiva y buscando 'la verdad'. Este lenguaje empleado, tan educado, recuerda mucho al de los discursos que se pueden escuchar en las diferentes reuniones y congregaciones.

Afirma 'conocer personas de allí' y dice que son personas 'felices y no tan grises'. Por supuesto, desde a fuera, es vital que los TJ muestren esa imagen, como yo misma me veía obligada a mostrar durante los 19 años en las que pertenecí a la Organización. Creo que no hay mejor forma de documentarme que la experiencia en mis propias carnes: hice unos cinco o seis estudios bíblicos completos con diferentes ancianos, leía asiduamente la biblia y las publicaciones, me hice publicadora muy joven y finalmente me bauticé. Digamos que no sólo pertenecí a la WT.ORG sino que fui una hermana activa, creyente y fidedigna durante el tiempo que me dediqué a tal labor. Y, también, adquirí un conocimiento profundo y amplio sobre las doctrinas y normas que debía seguir.

"Se dice que los padres pertenecientes a dicha comunidad religiosa, (testigos de Jehová) ya tenían asignado un emparejamiento para su hija, a la que además obligan a bautizarse y a casarse con un muchacho al que no quiere, con la posterior amenza de expulsarla sino lo hace. No tienen como costumbre los testigos concertar matrimonios, eso pregúnteselo a cualquiera de ellos, tampoco obligan al bautismo, pues es algo voluntario y no permiten el bautismo de infantes. También afirma que la obligaban a leer la Biblia todos los días y dando a entender que no podía ni leer, ni hablar de otras cosas que no sea de religión con otros, así se los imagina la gente, pero no es lo común."

Los Testigos no tiene especificado en sus normas comunitarias los matrimonios impuestos, pero es una práctica que se lleva a cabo sobre todo el congregaciones más pequeñas. Justificando que Ruth pertenece a una congregación muy reducida, y en la que Jaime es el único joven de su edad, sería común que la 'presión' los incitase a estar juntos, dado que el contacto de la muchacha con otros hermanos es reducida.

La obligación o no al bautismo, y señalando que se trata de un acto voluntario, es muy hermoso como teoría. Pero la verdad es bien distinta. La presión de los padres, de la comunidad, de mantener una imagen íntegra es vital. Cualquier flaqueo puede empañar la supuesta integridad cristiana, y los hermanos miembros se esfuerzan por limpiarla de esa forma. Una persona joven que ha nacido y se ha creado en los Testigos, suele bautizarse a una edad temprana (desde los doce a los dieciséis años) por la presión que la congregación o los padres ejercen sobre él.

El matiz de la rutina espiritual de Ruth es excepcional. Si bien es cierto que los TJ tienen una vida dedicada a las enseñanzas, los padres de Ruth, sobre todo Esther, son un caso de fanatismo que, por desgracia, no es aislado, sino más bien, bastante común. Y más si tenemos en cuenta que se trata de una familia del ámbito rural.

"En otro capítulo se menciona que otros padres mandan a una especie de convento de trabajo (llamado Betel), a su hija que desobedece las normas. Ir a Betel para los testigos no creo que sea un camino para el recobro, sino algo que muchos buscan, es voluntario y no un castigo, como podía ser antiguamente ingresar en un convento a una hija.. "

Los hogares de Betel han sido privatizados recientemente por la multitud de denuncias y por su evidente ilegalidad. Si bien es cierto que el fanatismo voluntario es el que ha llevado a muchos hermanos a dedicarse a la vida como 'esclavo fiel y discreto' en Betel, la imposición de esa vida también es común como medida de 'prevención' por algunos padres o miembros cristianos. Y, volvemos de nuevo, a esa presión silenciosa y a esa necesidad de ser aceptado.

" Y un consejo más, un narrador en un libro a mi modo de ver no debe tomar partido, debe dejar al lector sacar sus conclusiones y no machacarle con sus propias apreciaciones, por mucha razón que se crea tener."

Cualquier narrador de cualquier novela puede ofrecer su visión subjetiva (aunque en este caso se trata de hechos concretos y demostrables), sin necesidad de mantenerse al margen. En Marafariña, concretamente, se trata de un narrador que cuenta la historia desde la perspectiva personal de Ruth y de Olga en diferentes fragmentos, no se trata de un narrador omnipresente alejado de la historia. Por lo que, desde luego, este último párrafo no tiene razón literaria de ser.


La religión de los TJ, como muchos que habéis leído Marafariña sabréis, se basa en la esperanza de la vida eterna en un paraíso únicamente reservados para los que siguen 'la verdad' que ellos afirman demostrar. Predican el amor, la vida sana y tranquila, la armonía de la Congregación y el cariño desinteresado. Pueden darte paz, cariño, compañía y calidez... siempre y cuando, claro está, no tomes ninguna decisión que se posicione en contra de lo que se considera correcto por la Organización, porque el rechazo será frío y fulminante: un divorcio sin las razones estipuladas (maltrato, infidelidad u oposión para realizar labores espirituales), relación íntima con miembros que no son cristianos, homosexualidad, vivir con una pareja sin contraer matrimonio, aceptar transfusiones de sangre...etc.

¿Podemos reflexionar? Creo que esta opinión me ha ayudado a sentirme más segura y reafirmarme en la publicación de esta obra. Mostrar la verdad, la verdad de lo que se puede sufrir encadenada a una mentira, era necesario para mí. Y espero que ayude a otras muchas personas en una situación similar.





lunes, 12 de octubre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Los escritores ya no venden libros




Tal vez las últimas entradas de opinión personal no están teniendo su cariz más optimista en muchos aspectos y me disculpo de antemano por contaminaros con el descanto. Es el otoño (otra vez) y me imagino que no es algo que yo pueda controlar. O tal vez sí, pero no quiero.

Llevo ya una semana y un día sin vender ni un solo libro.

Este momento, en el que la línea cae al nivel cero y se queda ahí, muerta e inerte, a medida que avanzan los días, iba a llegar tarde o temprano. En Amazon no hay mucho espacio para autores que se abren paso, muchísimos autores. El círculo de las élites de las letras es fuerte, parece que está consagrado y es difícil penetrar en él. No es un grito ni una queja. Todos sabemos como funciona el mundo y los sueños no se cumplen tan inmediatamente. Aún así, como nota más tibia, he de decir que yo ya he cumplido un gran sueño, muy importante, con Marafariña. Y esto, ninguna línea muerta va a poder cambiarlo.

He estado leyendo algunas entradas de otros blogs literarios que sigo asiduamente y me he encontrado con muchos TIPS sobre #CómoPublicarUnaNovelaDeÉxito #CómoSerEscritor #CómoAlcanzarElTopDeAmazon. Por supuesto, y antes de que nos ilusionemos, la mayor parte de esta información son cortinas de humo. Esperamos que alguien nos otorgue la llave mágica pero las cosas no resultan de esa manera. Se trata de fórmulas, puro marketing comercial, dejando a un lado el arte de la literatura y centrándose en el aspecto de publicar muchas novelas, ganar mucho dinero y seguir escribiendo muchas novelas.

Seré yo, tal vez, pero no me cabe en mi sesera el hecho de publicar una novela por mes, ni siquiera una novela por año. Necesito interiorizar demasiado mi historia, y mis personajes, su realidad y la mía. Además, resulta agotador en ocasiones y necesito huir de la pluma para poder regresar con fuerza.

¿Qué son ahora los escritores? Todo ha cambiado tanto. Ni siquiera en un círculo de profesionales de las letras puedo encontrar mi lugar. Giro en espiral y me pierdo un poco. Qué raro.

Yo soy una de esas escritora que ya no vendemos libros. Solo escribimos historias, y las soñamos.


lunes, 5 de octubre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: El otoño es mentira





<<...Me he dejado encandilar por esas mentiras de que todas las estaciones son hermosas, con sus cualidades, su hermosura, sus cambios en el paisaje como un pintor que modifica un lienzo. Todo cambio. Galicia, se cubre de lluvia insistente y de brumas eternas. El gris predomina sobre el marrón y apenas hay luz. Adoro esa armonía apagada, tan llena de tristeza que se une a la mía propia. De vez en cuando, es sano y bueno sentirse triste. Sentir, al fin y al cabo.

El otoño es una mentira, como también lo es la primavera. Creo que únicamente el verano y el invierno son reales. Lo demás es un invento poético para endulzar nuestra rutina y darnos la impresión de que el tiempo pasa de manera más suave, más tibia. Pero, en realidad, agosto termina y como una guillotina llega el frío, las clicogénesis-explosivas, las tormentas y las ganas de no moverse del sofá.

Ando buscando mi Marafariña particular, pero no la encuentro. Tal vez es que estoy demasiado cansada para ver con claridad, tal vez porque los latidos del corazón se han vuelto pesados y duelen a cada paso. No lo sé. Hasta la respiración es densa en esta mañana de un lunes lluvioso y gris, donde el cansancio apremia y me encuentro demasiado emotiva para desbordarme de optimismo.

Qué raro se presenta este otoño.

Al menos creo que he vencido el bloqueo, y la madrugada del sábado he empezado a escribir lejos de Marafariña. Prometo, me prometo a mí misma, retomar ese borrador cuanto antes. Ahora mismo, me resulta imposible...>>

miércoles, 30 de septiembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: ¿Estoy sufriendo la depresión del escritor?



Quiero hacerlo, porque necesito hacerlo. Y cuanto más lo necesito, menos puedo hacerlo. Lo procastino. Y lo vuelvo a procastinar. Maldita palabra y maldito tiempo que juega conmigo a su forma. Me enfado, me enfado mucho. Y me entristezco. 

Ni siquiera he tomado este segundo café, que se enfría en mi mesa. 

Me mordisqueo los dedos, el bolígrafo. Empiezo a sentirme somnolienta y cansada, demasiado cansada como para escribir. Suspiro. Respiro profundamente. 

Estoy sola. 

Céntrate. Me decido a releer algún párrafo que inspire... pero el efecto producido es el contrario. Detesto este capítulo, detesto esta novela. No voy a ser capaz. No puedo. Y entonces me rindo, y siento culpabilidad, y siento desesperanza. 

Es difícil dar a entender a los demás lo fracasada que me siento hoy por no ser capaz de escribir.


Si eres escritor, es probable que este monólogo interno te resulte, por desgracia, familiar. Y es que somos incansables, pero al mismo tiempo nos cansamos con facilidad. Tal vez no nos damos la tregua suficiente, no nos dejamos descansar, no reposamos las letras, no disfrutamos de la delicia del trabajo hecho. Porque al poner un punto, queremos de inmediato escribir la mayúscula que viene a continuación. ¿Por qué? Las letras son infinitas y nos golpean con insistencia. Quieren salir, quieren ser escritas. Gritan en nuestra cabeza y nos provocan jaqueca. Temblamos como poseídos por una adicción. Sí, tal cual. 

Terminé Marafariña en Febrero de este año 2015 y, después de mucho trabajo, decisiones y relectura, al fin la publiqué en Junio de 2015. Me sentí muy aliviada en el momento de acabarla. Y muy feliz por el trabajo terminado. Además, disfruté de algunas tardes libres despojadas de la necesidad de seguir dando vida a mi Ruth y a mi Olga. Me repetía una y otra vez: 'Descansa, respira. Lo necesitas'. Y era cierto, porque esa historia, en la que me enfrasqué durante muchos años, me robó tantas energías como alegría me devolvió. Mi mente gritaba por reposo, pero eso es inútil. Vosotros ya lo sabéis.

Durante el verano ultimé el borrador de 'Todas las horas mueren', obra breve que escribí simultáneamente con Marafariña y que, si todo sale bien, verá la luz en algún punto del año 2016. Y al acabar, volví a tener la misma sensación de satisfacción que duró poco. No tardé en sentir la necesidad de arrancar las primeras páginas del Libro Segundo de Marafariña.

Recuerdo que me invadió una ansiedad brutal. Escribí frenéticamente, exigiéndome a mí misma más de lo que podía dar. Volver del trabajo, olvidarme de descansar, y obcecarme en el ordenador a golpear el teclado. A carcomerme los nervios. No soportaba no escribir sobre Marafariña, sobre lo que había ocurrido y lo que iba a ocurrir. Escribí. Y en pocas semanas alcancé la nada despreciable cantidad de 60 páginas mecanografiadas.

Y hasta ahí.

Al releerlas no sentí nada. Al releerlas de nuevo tampoco. La tercera vez me sentí profundamente aburrida, cansada, bloqueada y deseché por completo esos dos capítulos iniciales. Reescribí algunas partes, salvé otras. Lo uní. Lo releí. Y no me gustó. Tomé el Libro Primero y empecé a leer partes con afán de encontrar la ternura y el calor que Marafariña me reportaba al escribirla, pero éste no apareció y me fui víctima entonces de la famosa 'soledad del escritor' y, por consecuente, la depresión que oprime en ocasiones en el proceso creativo.

Hace ya unas semanas que no consigo sacarme este lastre, y me cuesta mediar con él. Por supuesto, no es la primera vez que me ocurre, pero parece que es la primera. Doy vueltas sobre las ideas pero me agoto y no fluye la energía. Este bloqueo me exaspera. Siento pereza al escribir, al pensar y al meditar. No se me ocurren metáforas, ni descripciones. Los sentimientos son tan plenos que se evaporan antes de nacer. 

No sé durante cuánto tiempo más se prolongará esta crisis de la página en blanco, pero mientras tanto intentaré centrarme en la carrera y en lecturas. Dicen que eso siempre funciona bien.


Cómo veis, esta se trata de una nueva sección en el Blog titulada #Columna-Opinión, en la que iré compartiendo impresiones tanto de índole literaria, como personal y social.  Espero que os resulte interesante y que la disfrutéis.

Agradecería que comentaseis en el Blog vuestros bloqueos, vuestros parones creativos y la forma de vencerlos. Creo que puede ser una interesante forma de hacer terapia.

Infinitas gracias por leer.
Y Felices Letras.