lunes, 3 de agosto de 2015

#ENTREVISTA: Juan José Tur Varo, autor de 'Lo que sí quisiste hacer'


"La resurrección la asumo con un nuevo vuelo del Ave Fénix, o morder el polvo para levantarse y correr más rápido. A veces, el sabor agrio es el mejor modo de apreciar lo que sí es dulce"

Es un auténtico placer dedicar una nueva entrada a Juan José Tur Varo, flamante escritor de su ópera prima, 'Lo que sí quisiste hacer'. Después de reseñar la novela que, si habéis leído la crítica, me fascinó por su multitud de matices, apenas puedo esperar para compartir con vosotros una entrevista que, espero disfrutéis tanto como yo.

M.B.Vigo: Bienvenido, querido Juanjo, a 'Las mentiras que escribí'.

J.J.T.V: Gracias por tan cálida acogida.

M.B.Vigo: Se me antoja complicado definir tu novela. He intentado hacérselo llegar a los lectores del blog de varias formas, pero creo que lo más acertado es que lo hagas tú. ¿Qué tipo de obra es 'Lo que sí quisiste hacer?

J.J.T.V: Jajajaja, no sabría decir, qué responder, a esa pregunta. Lo más que sé es que nació de un impulso. Vivía unos momentos en mi vida que tal vez facilitaron que las neuronas de la creatividad se juntaran y… pero no, lo que yo más creo es que necesitaba decir algo, y que toda la novela “Lo que sí quisiste hacer” fue el mejor modo que tuve de manifestarlo. Si he de adscribir un género a la novela, pues, sobre todo aventura, pero también es una novela que toca lo reflexivo, fantástico, y por supuesto el amor.

M.B.Vigo: Un delgadísima línea desdibuja la realidad, el mundo de los sueños, el más allá, las alucinaciones, la fantasía, lo veraz. Casi se me antoja un juego muy hábil. Los saltos temporales también son comunes, llevados con cierta brusquedad pero con un orden profesional. Está claro que no estamos ante una lectura simple ni sencilla, si no que se trata de un esquema de sucesos elaborado. ¿Cómo fue este proceso de creación? ¿Y por qué esta ha sido la forma que has elegido? 

J.J.T.V: ¿Sorprendería mucho si ahora confesara que mi modo de escribir es “seguir la inspiración”? Apenas tenía un plan cuando me aventuré en las primeras páginas. Es cierto que he visto series, como Lost, y películas como “Las vidas posibles de Mr.Nobody” –digo las que ahora me vienen a la cabeza, pero hay muchas más– que me han marcado y quizá guiado en este estilo de escritura, y leído libros diversos que tal vez no sean tan conocidos como “El último testamento” de James Frey. De todos ellos, como de mi propia vida al completo, he aprendido un poco de sentido de la humanidad, nuestras emociones y cómo repercuten estas en nuestras realidades de un modo tan particular, desdibujándola o marcando la jerarquía de las cosas que nos importan, modelando nuestras creencias, acciones… personalmente, la “resurrección” y sus frecuentes regresos al pasado y al futuro así como ensoñaciones o sueños fantásticos, son quizá una analogía a lo que yo consideré que en el momento de empezar la redacción de la novela era mi propia vida, mis problemas, la superación de los mismos, y los deseos conscientes como inconscientes.

M.B.Vigo: Hablemos de tu protagonista, el joven de mil nombres. Y digo esto porque, hasta casi acariciando el final, no conocemos su nombre real. ¿Por qué es tan importante mantener esta incógnita? ¿Qué implica este acto tan curioso y, a la vez, misterioso? 

J.J.T.V: No puedo confesarlo, sería injusto para quienes desearan empezar a leer la novela, perdería mucha gracia la revelación tanto del nombre como del motivo más consciente para mí de habérselo otorgado. Sin embargo, puedo añadir un dato que me parece muy interesante compartir, y es que, por sorprendente que pueda parecer, esta novela avanzó con vientos de improvisación. A ciencia cierta, no puedo prometer por qué punto de la redacción estaba cuando decidí otorgarle ese nombre. Véase en esta confesión mi fidelidad a mi instinto: cuando comencé a escribir, mi razón ya me hizo establecer a “Lo que sí quisiste hacer” un final; sin embargo, a la hora de terminar esta historia, el corazón me empujó a redactar algo que en absoluto se parecía a lo que, digámoslo de algún modo, había planeado.

Respecto a qué implica este modo de alejarlo de su realidad más inmediata… implica tal vez el reflejo de lo que yo mismo sentía al escribir su historia, esto es, desconcierto. Ni el protagonista ni yo sabíamos realmente quién era él, de qué color era su corazón y cuáles recuerdos determinaban más su alma. Lo que los dos sabíamos eran las ganas que sentíamos, especialmente él, por encontrarse. Y es que la obra entera va sobre eso, como reza el título, sobre lo que desea ser y hacer.

M.B.Vigo: No es, sin embargo, la búsqueda de su identidad lo que tortura al protagonista. La imagen de un amigo, un colega, parece grabada a fuego en su mente, así como un cúmulo de sentimientos explosivos que apenas lo abandonan. Podríamos decir que el argumento principal se centra en 'encontrar' a ese novato de los ojos bicolor. ¿Quién es realmente Él? Deduzco parte de alegoría, parte de realidad, una combinación de ambas.

J.J.T.V: Dios santo, apenas puedo responder a eso. Las cosas claras pertenecen al hilo de la razón, como un nombre, una fecha, etc.; pero la existencia de ese novato es claramente, en el protagonista, algo emocional. Un deseo, sueño, emoción, pensamiento multisensorial… eso es él, y procurar definirlo es un ejercicio poco constructivo, a mi parecer, pues es mucho mejor sentirlo. Hay historias, o cosas, que más que entenderlas, hay que sentirlas, vivirlas y disfrutarlas. Quizá suene a excusa, a que no sé del todo responder a qué supone realmente el chico de ojos bicolor al personaje principal de esta historia; así es, como algo emocional que es, explicarlo no tiene sentido, pues mi idea es que cada persona que tenga las ganas de aventurarse en esta historia experimente sus propias emociones, sin guía ni identidad, y que deje fluir, desde el corazón, su propia imaginación emocional.

Cuando escribes “Él”, entiendo que te refieres al vínculo. Tengo mi propia metafísica cristiana, mi concepto de divinidad, de lo que podría hablar largo y tendido. Pero centrándome, creo fundamental aclarar –que no del todo– el papel que juega ese chico en la obra, más que hablar de, lo dicho, mis creencias.

En fin, procurando ser fiel a mi estilo poco revelador, solo diré que el muchacho es una pieza clave en esta historia. El lector va descubriendo qué hay exactamente en él que le une al protagonista, y lo que considero divertido es que el último va al mismo ritmo en esa búsqueda.

M.B.Vigo: En la faceta más personal de la obra, ¿Por qué tiene contenido autobiográfico? ¿En qué puntos o aspectos te puedes identificar con tu protagonista y con su viaje?

J.J.T.V: Mi editor, amigos íntimos, familia, etc., están de acuerdo en que el protagonista y yo compartimos muchos rasgos de personalidad. Lo admito, es cierto que lo ideé para sentirme muy identificado en él. Algunos puntos de la obra son poco distintos a experiencias que mismamente he vivido. Perdí un abuelo que consideraba alguien especial, pasé por unos problemas de ánimo en unas fechas parecidas a las que atravesó el personaje también, y algunos pasos de la historia, como esa “resurrección”, son analogías –admito que algo fantasiosas o brutales– a aspectos parecidos en mí.

Volviendo a la resurrección, yo la asumo con un nuevo vuelo del Ave Fénix, o morder el polvo para levantarse y correr más rápido. A veces, el sabor agrio es el mejor modo de apreciar lo que sí es dulce, o por hablar de un modo menos metafórico: pasarlo mal hace que realmente aprecies lo que es vivir bien, que quieras y cojas valor para atreverte a ser feliz –porque requiere valor, entre otras cosas–. Tanto él como yo queríamos ser más fieles a nosotros mismos, más felices y menos rigurosos. Es… complejo hablar sobre todo esto, pero termino mi contestación con una frase que repito algunas veces en la obra:  “estamos destinados a la felicidad”.

M.B.Vigo: Gran parte de la obra se desarrolla en Madrid y, en menor medida, en Melilla. Supongo no equivocarme si digo que esos dos lugares significan algo para ti, de algún modo u otro...

J.J.T.V: Sí. Nací en Melilla, y viví hasta que fui a estudiar a Madrid. Ahora, ya terminado el grado en Psicología, me siento a medias madrileño como melillense. No obstante, los emplazamientos no son algo que, en comparación con lo que percibo que concierne a la mayor parte de la gente, me importen demasiado. No quiero adelantar parte de la obra, pero para hacer esta idea más clara, quiero señalar algo que creo haber construido en la novela, y es que el protagonista piensa a menudo en estos dos lugares, y los siente a raíz de las personas que sabe que viven en cada uno de esos sitios. A él poco o nada le importan los espacios físicos, lo que le gustan son las personas, y si las ciudades le provocan una emoción es a raíz de la empatía que posee con quienes, de un modo u otro, sí tienen más patria terrenal.

M.B.Vigo: Se trata de una obra rica en temática, pero una de ellas, muy llamativa, es la relación homosexual del protagonista. No parece tratarse de algo que torture al personaje, sino más bien algo liberador. ¿Ha sido difícil escribir sobre ello para ti? ¿Crees que, a estas alturas, tiene algún sentido justificar la sexualidad individual?

J.J.T.V.: He tenido mis etapas de mayor y menor aceptación –he sido y soy cristiano, en ocasiones eso me ha perjudicado. En absoluto ahora, es más, precisamente mi modo de profesar la fe hace que esté muy seguro, orgulloso, feliz y me sienta muy natural con lo que siento. Mi mayor héroe defendía que a veces delegamos lo principal para cumplir lo secundario y absurdo, que obramos de un modo hipócrita, y lo esencial del cristianismo es no negarnos al amor– pero sorprendentemente es una de las cosas que menos absorbo con mi subjetividad y más libero a la objetividad. ¿Qué quiero decir con esto?, pues que el asunto de la homosexualidad aquí lo alejo –en parte– de lo que yo pueda opinar o sentir respecto a él. Digo “en parte”, porque lo que creo profesar hacia la diversidad sexual lo considero una actitud objetiva, constructiva, humana y natural.

No quiero justificarme desde la Psicología, sino desde el propio sentido común: cualquier modo de amar que no sea intrínsecamente dañino, pero sí correspondido, funcional con la vida de las personas es, siento la redundancia, un modo de amar. Como tal, lo que uno siente son mariposas en el estómago, grata felicidad, momentos de desesperación, locura y como antes has citado, explosiones de emociones.

Con mi escrito no deseaba reivindicar nada, pero sí ser fiel a mí mismo, y he preferido relatar un modo de amar que, aun no siendo el más común, es totalmente válido y capaz de reportar la mayor de las felicidades a las personas que tengan la suerte de caer en esas redes. En las del amor.

M.B.Vigo: La religión es muy importante en tus páginas, vital diría yo. La presencia de Dios y de su Amor se menciona recurrentemente en las conversaciones y monólogos interiores. Es, cuanto menos, impactante que la homosexualidad aparezca de la mano del cristianismo. ¿Qué podrías hablar sobre este matiz? ¿Puede la Biblia unirse a esta libertad de amor? 

J.J.T.V.: Arriba he hecho mi pequeña mención. A ver… no soy un estudiante de la Biblia a ultranza, más bien he cogido del cristianismo lo que he considerado primordial, y lo he defendido a capa y espada. Creo que el no tolerar un modo de amar choca con el propósito más fundamental de esta religión: amar. Puede que el cristianismo real diste mucho de mi modo de atenderlo, pero ese no me interesa, ni a mí, ni a la mayor parte de las personas que trabajan por construir una humanidad mejor, y personalmente creo que a Cristo tampoco.

Respecto a mi educación religiosa, creo que lo más hermoso de lo que he podido oír en las misas, de religiosos, de personas preocupadas por la fe –como mi querida abuela, entre otras–, es que lo fundamental es ser humilde, respetuoso… ¡pero también feliz!, y negarse a uno mismo el modo en que Dios –o lo que resulte ser– te ha construido, es negarse la felicidad. Para ser feliz hay que amar en libertad. Recuerdo una profesora que me decía que la palabra “cumplimiento” está formada por “cumplir” y “mentir”. Hay que tener una actitud realmente cristiana, y esta no es la que tienen muchos que se proclaman a sí mismos como religiosos, pero que censuran, desprecian, procuran controlar, e imponen aspectos secundarios a la felicidad, amor, humildad y libertad. Opino que es hora de recuperar los valores que realmente están señalados por Cristo, de como dice el nuevo Papa: dejar de ser unos muermos, de dejar el pasado atrás y de no mezclar ingredientes que no pegan ni con cola como son la política con la espiritualidad o la soberbia con el amor.

En fin… podría conversar largo y tendido en base a esto pero… sí que me produce mucha emoción. Y respondiendo a tu pregunta, no solo creo que se pueden ligar el cristianismo y la homosexualidad, creo que juntos y bien elaborados pueden facilitar mucho más el disfrute de la vida.

Para más interesados de cómo el cristianismo puede ligar con la homosexualidad, recomiendo que investiguen sobre CRISMHON. He ido a algunas de sus reuniones.

M.B.Vigo: Me despierta mucha curiosidad saber cuáles son los libros que te han inspirado en este increíble camino literario. ¿Qué autores, o que obras, han sido tu referente a lo largo de este proceso creativo?

J.J.T.V.: Bueno… llegados a este punto he de decir que soy un lector peculiar, y quizá pudiera haber devorado más libros. Poco o nada tienen que ver con mi novela, pero como mencioné “El último testamento” de James Frey me impactó sobremanera; he leído mucha aventura y algo de ciencia ficción donde, por lo general, se habla de vida y muerte tocándose como temas de estudio y posible comprensión, o modificación. “Carbono alterado”, “Las aventuras de la Dragonlance”, “Maldito Karma” y “Jesús te quiere” de David Safier, los libros de “Juegos del Hambre”… y más. Aunque no solo son libros los que me han inspirado en atreverme a escribir.

M.B.Vigo: La publicación es uno de los escollos más difíciles que cualquier autor novel debe de enfrentar. Tú has auto-publicado con la Agencia editorial Edítalo-Contigo. ¿Cómo ha sido tu experiencia con ellos y qué consejos podrías dar a otros escritores?

J.J.T.V.: He de confesar que no es barato. El trabajo que me hicieron fue profesional, y tanto el primer sitio donde llevé mi escrito como el editor que cogió el texto, admitieron que la potencial novela valía la pena, así que seguí adelante.

Después, un consejo que doy es ser paciente. Desde que escribí la novela hasta que se convirtió en un libro físico, transcurrió más de un año, y la implicación que requiere este proceso es muy elevada, y gratificante su resultado, eso por supuesto.

En resumen: paciencia, un poco de dinero, y muchas ganas como fe en uno mismo. Todo el mundo tiene algo que comunicar, y bien expresado puede interesar, y mucho, a cualquiera. Si vuestro sueño es escribir, vale más la pena ahorrar e incrementar vuestra autoestima que rechazar la posibilidad de hacer de vuestro deseo algo real.

M.B.Vigo: Y, para finalizar, ¿en qué proyectos estás trabajando ahora? ¿Podremos leer en un futuro algo nuevo con tu nombre?

J.J.T.V.: Siento decir que dependo muchísimo de la inspiración. He escrito más cosas que esta novela, pero nunca con la misma sensación o motivación, y eso hace que no me involucre demasiado. También he de leer más, así se aprende a escribir, y haciendo esto último a conocerse a uno mismo.

Y quién sabe, puede que el deseo aparezca mañana mismo y algo he de decir a mi favor: hasta ahora, nada que me he propuesto y deseado ha escapado de ser realizado.


Infinitas gracias por tu tiempo y tu sinceridad a la hora de responder a estas preguntas. Te deseo la mejor de las suertes en este camino literario.