miércoles, 13 de abril de 2016

#ENTREVISTA: A.M.Irún, autora de "Nico, por favor"



" En el mejor de los casos, ladean la cabeza y dicen “qué monas” porque se piensan que las lesbianas nos dedicamos a darnos piquitos y a abrazarnos fuerte. Por eso era importante para mí que en “Nico, por favor” hubiera sexo explícito."


Su rostro es una incógnita, así como su nombre completo. Pero A.M.Irún, autora de "Nico, por favor" no necesita mostrarse. Tiene su literatura, fresca, urbana e impactante como pocas. Ha venido para romper y para marcar tendencia... Y, conmigo, lo ha conseguido.

M.B.Vigo: Bienvenida a "Las mentiras que escribí". Es para mi un verdadero gusto poder entrevistarte después de haber disfrutado tanto de "Nico, por favor".

A.M.I.: El placer es mío. Me alegro de que disfrutaras con la historia de Nico. Me encantó la reseña que escribiste y me consta que esta va a ser una entrevista muy interesante.

M.B.Vigo: Tengo que preguntártelo, aunque se sale de lo literario en cierto modo. ¿Por qué utilizar un seudónimo? ¿Para poder ser libremente tú?

A.M.I.: Así es. El pseudónimo es como mi capa de superheroína. No es que sea una persona diferente, pero me da superpoderes para ponerme delante de una hoja en blanco y dar rienda suelta a mi imaginación con historias chica-chica.

M.B.Vigo: "Nico, por favor" es una novela sin tapujos, fresca, desenfadada, realista y urbana. Nicolasa tiene una esencia radiante que, por lo menos a mí, me engatusó desde el primer momento. ¿Qué se esconde detrás de esta jovencita? ¿Cómo nace este personaje?

A.M.I.: La historia parte de un hecho autobiográfico. Yo, como Nico, descubrí una parte importante de mí gracias al encuentro con una chica en el metro. El paralelismo acaba en el capítulo tercero. Yo seguí con mi vida (me trasladé de Madrid a Zaragoza y aquí conocí a mi novia, lo cual no hubiera sido posible sin aquella chica del metro), pero siempre me quedó esa espinita clavada de qué hubiera pasado si hubiese permanecido en Madrid. Nico es un ejercicio de imaginación y el personaje tiene mucho de mí. Como soy una chica bastante normal, Nico también lo es. Sus miedos, sus angustias y sus dudas son las que tiene cualquier chica en su misma situación. Por eso ha gustado tanto. Las lectoras se han sentido tremendamente identificadas. Es el resultado de construir un personaje tan sincero.

M.B.Vigo: El amor llega a la vida de Nico (mejor, Nico, ¿no?) con el nombre de Mamen. Mamen es un personaje vital en la trama, muy atractiva también. Encantadora, dinámica, valiente. Mamen se convierte en un todo para, Nico, ¿qué significa esa relación con Mamen tan intensa y repentina?

A.M.I.: Mamen es lo que en términos literarios llaman el encuentro con el mentor. En este caso es mentora. Nico se enamora perdidamente de Mamen porque le permite por primera vez ser quién es, explorarse a sí misma. Esa libertad es nueva para Nico y, desde luego, muy excitante. ¿Quién no se enamoraría de la persona que te permite ser 100% tú misma?

M.B.Vigo: Y Rául, ese mejor amigo que todos quisiéramos tener, ¿no es cierto?


A.M.I.: Sí, y está basado en un amigo real que me ayudó muchísimo. También sirve para romper con ese tópico de que las lesbianas y los gays no se llevan bien. Aunque ese tópico da para otra novela...


"Gran parte  de los relatos chica-chica acaban en tragedia. Suele decirse que es una manera de castigar al lesbianismo y que las mujeres piensen que es algo malo. Quería romper con eso."


M.B.Vigo: En la sinopsis de la novela, la defines, entre otras cosas como "una novela lésbica en la que nadie muere". No falta ironía, ni sobra razón en ella. ¿Es "Nico, por favor" una obra con afán de romper el bollo-drama de una vez?

A.M.I.: Siempre ha existido esa queja entre las lesbianas. Gran parte  de los relatos chica-chica acaban en tragedia. Suele decirse que es una manera de castigar al lesbianismo y que las mujeres piensen que es algo malo. Quería romper con eso. Y he recibido muchísimas muestras de gratitud por ello. Tampoco es una novela oscura. Es luminosa, fresca, divertida y desenfadada. Es pura chick-lit lésbica.

M.B.Vigo: Y ya que enfocamos el tema, ¿crees, entonces que la homosexualidad es algo aceptado e integrado en la sociedad?

A.M.I.: Escribo bajo pseudónimo, no te digo más. La homosexualidad femenina tiene doble invisibilidad, la gay y la femenina. Se mira con mucho recelo por puro desconocimiento. Mira cómo es tratada la relación entre Inma Cuesta y Vanessa Martín. La sociedad no concibe que puedan ser pareja y las tratan como si sólo fueran buenas amigas. En el mejor de los casos, ladean la cabeza y dicen “qué monas” porque se piensan que las lesbianas nos dedicamos a darnos piquitos y a abrazarnos fuerte. Por eso era importante para mí que en “Nico, por favor” hubiera sexo explícito.

M.B.Vigo: Háblanos un poco de ti, sin necesidad de que nos enseñes en DNI. ¿Quién es A. M. Irún?

A.M.I.: Soy de Zaragoza, pero a los 18 años me mudé a Madrid para estudiar Periodismo donde me licencié cum laude en Cafetería y Césped. Mi manera de escribir refleja bastante bien cómo soy. Divertida y desenfadada pero no por ello superficial. Mi mente da saltos de un tema a otro de una manera bastante loca. Es algo que suele molar a la gente, pero a mí me da bastantes quebraderos de cabeza cuando trato de trasladar todo eso al papel.

M.B.Vigo: Detrás de todo escritor, hay una colección íntima de libros. ¿Qué novelas guardas en tu estantería con más cariño?

A.M.I.: Mis padres eran del Círculo de Lectores así que en mi casa hay bastantes libros y muy variados. También me gusta mucho ir a la cuesta de Moyano y encontrar alguna joya manoseada. Me gustan las historias que tensan la cuerda de lo real. La conjura de los necios, Cien años de soledad o La maravillosa vida breve de Oscar Wao son algunos de mis libros favoritos. También guardo con cariño ediciones en diferentes idiomas de El Principito que voy comprando cuando viajo o que me regalan. También me gusta la ciencia ficción y no descarto escribir algo de este género en el futuro. Con chicas, por supuesto.

M.B.Vigo: ¿Ha cambiado tu rutina desde que eres una escritora publicada?

A.M.I.: Sí, ahora en casa, si me ven con el ordenador, me dejan tranquila porque saben que estoy “creando” (aunque la mayoría de las veces esté procrastinando).

M.B.Vigo: Y, por último, con mucha impaciencia, ¿estás trabajando en algo de lo que pronto podremos saber algo?

A.M.I.: Estoy con la historia de la chica del metro y espero tenerla pronto. Se titulará “El sentido de la vida de Carla Pi” y, como en “Nico, por favor”, también incluirá un relato inédito. Me he propuesto tenerla acabada para marzo. Luego vendrá el proceso de maquetación y diseño de portada, que espero que sea más ágil ahora que vengo con la lección aprendida de mi primera novela.

M.B.Vigo: Muchísimas gracias por tu tiempo y por tus respuestas. ¡Te deseo la mejor de las suertes en este camino literario!


A.M.I.: Gracias a ti por tus palabras y por cederme un poco de espacio en tu blog.

martes, 12 de abril de 2016

#LITERATURA: Juntos somos invencibles, pedacitos de esperanza con musicalidad // ****


Abandonando el género intimista de manera radical, Joana Arteaga publicó en octubre del 2015, su primera novela romántica de estilo chick lit, "El mundo, contigo". Dicha osadía literaria, en la que arriesgó todo a una carta, no pudo haberle resultado mejor a esta autora independiente del País Vasco. Ahora, en las letras que ocupan esta entrada, me dispongo a reseñar la segunda entrega "Juntos somos invencibles", obra que bebe del mismo estilo que la anterior, pero cuyos personajes se renuevan y que, por cierto, se puede leer de manera independiente.

Y ha vuelto a arriesgar Joana, desde luego que sí. Abandonado la fórmula fácil de volver a publicar más de lo mismo (algo que parece estar a la orden del día en el mundo de la auto publicación), la historia que encierra "Juntos somos invencibles" mantiene el espíritu vivaz de la novela romántica, pero se enriquece también del género más íntimo, con importantes toques dramáticos. Se despoja con más firmeza de los exasperantes tópicos y de la frivolidad. Parece ser que la autora ha tomado confianza, desde luego, mostrando una personalidad literaria más personal y propia.

La historia se centra en Miriam, una joven impulsiva y un tanto histérica, que acaba de salir de un concierto de Muse. Abandonada a su suerte por su prima, se enfrenta a la difícil tarea de encontrar un taxi libre que la devuelva a casa. Y quiere el destino que se suba al vehículo de Patrick, un irlandés que disfruta de su descanso, con un carácter tosco y poco amigable. En este preciso instante, con esa esperpéntica situación, comienza una trama de amor, drama, dificultades, realidad y música que engatusará al lector en una espiral conflictiva, pero cargada de esperanza a cada momento.

El ritmo de la novela es medio. Joana Arteaga se detiene en describir la vida rutinaria de Miriam, momentos como tomarse un café en su casa y estar a solas con sus pensamientos, o los entresijos de su día a día laboral. Pero lo más característico son las visitas familiares los fines de semana, que la escritora desarrolla con una mezcla de humor e incomodidad, en el que de manera sencilla, cualquiera de nosotros puede sentirse identificado.

Mención especial a Patrick. Es un personaje con el que he conectado en seguida. Su carácter apagado y disperso, la ausencia de brillo en su mirada y el drama que arrastra a sus espaldas resulta muy atractivo a nivel psicológico.  Resulta curioso que se trata de casi la completa antítesis de Miriam, una persona enérgica y bastante inconformista, por cierto. Esta confrontación dará lugar a múltiples situaciones enriquecidas y a deliciosos diálogos que, tal vez, aporten un poco de luz a la personalidad ensombrecida del irlandés.

Joana Arteaga ha abierto una nueva manera de crear historias románticas de calidad. Superando a su predecesora, "Juntos somos invencibles" es una novela especial, dulce y humana, con pinceladas de humor y de drama, que se consolidan en una obra literaria con musicalidad.


lunes, 11 de abril de 2016

#LITERATURA: Las horas, los libros de Virginia Woolf // *****


Poco conocida es la novela de "Las horas" de Michael Cunningham, premiada con el Premio Pulitzer en el año 1999; pero casi todo el mundo habrá oído hablar de la película que lleva el mismo título, protagonizada por Nicole Kidman (como Virgnia Woolf), Meryl Streep (como Clarissa Dalloway) y Julianne Moore (como la señora Brown). 

He de reconocer que supe de la existencia de la novela de casualidad, y no tardé ni unos pocos minutos en hacerme con ella. Había creído que "Las horas" era una adaptación de "La señora Dalloway" de Woolf, desconocía la existencia de esta fascinante obra literaria, como pocas he tenido la suerte de leer a lo largo de todos estos años, tantos años. Desde su comienzo, hasta su final, me resultaba hasta doloroso apartar la vista de las letras, tan plagadas de hermosura, sentimientos, con una prosa superior, y un dominio del alma humana increíble.

Tres mujeres, tres tiempos y tres historias. Todas ellas desarrolladas en un único día, de su mañana hasta al caer la noche. Es un homenaje a la mujer: a la mujer que escribía, a la mujer que leía y a la mujer que vivía. Es un recuerdo fulminantemente radiante de Virginia Woolf, un reflejo del proceso creativo que terminó por destruirla, un análisis certero de la terrible enfermedad que sufría. Y es un reflejo moderno de lo que puedo haber sido la señora Dalloway, una mujer que organiza una fiesta, que está plagada de pasado, que sufre el peso tan duro de los recuerdos. Y es la señora Brown, un ama de casa atormentada por el poco dominio de sí misma.

Qué difícil es leerla, y qué difícil es sentirse identificado. Expresa la amargura, el bloqueo que a veces, ese dolor, ese sufrimiento, ése que no se sabe de dónde viene, pero te hunde, y no te permite vivir. La mente de Virginia, Clarrisa y Laura sufre, sufre tanto que resulta imposible ponerse en su piel si se desconoce tal sentimiento. Es un sufrimiento que nace de sus entrañas, de no poder asimilar la vida, o no la vida cómo debe ser considerada. Planea Cunningham un reflejo crudo de la anodina rutina, el silencio del hogar y la inmensidad de estar en soledad por un momento.

¡Qué difícil! ¡Qué difícil se puede antojar comprender la narrativa de "Las horas"! Encontrar la belleza en cómo se friegan los platos, o se van a comprar flores, o se prepara un pastel. Encontrar la razón de ese beso tan robado como prohibido. Encontrar el deseo inherente de libertad de tres mujeres encadenadas a sí mismas.

Creo que cualquier lector, cualquier persona, se deleitará con la lectura de esta obra maestra única, inteligente, cruda y dulce. Una auténtica joya de vida, inolvidable.

viernes, 8 de abril de 2016

#LITERATURA: Nunca dejes de mirarme, cuidado con los pájaros // ****1/2





Carol Munt, una de las autoras indies (y no indies) que más admiro y disfruto leyendo, vuelve a las letras. Y lo hace con fuerza y contundencia, con una historia muy diferente, muy dura y muy especial. "Nunca dejes de mirarme" se trata, en efecto, de una novela que me ha sorprendido absolutamente.

Con habilidad narrativa, destreza, ironía y riqueza, la autora nos acerca a Sara, una adolescente que, debido al trabajo de su madre, se ve obligada a dejar su vida en Madrid y trasladarse a la capital de Galicia durante un tiempo. Con el drama que esto supone para ella, todo parece volverse de una neblina oscura de desencanto. La casa en la que viven, la apremiante soledad y la dificultad para hacer amigos. Sin embargo, y será el encanto de estas tierras gallegas tan mágicas, la nueva realidad de la protagonista se tinta de nuevas oportunidades.Y una de éstas ocasiones se llama Dorian, un enigmático y torturado joven de ojos azules que apenas habla y que despierta en Sara muchas sensaciones contrapuestas difíciles de explicar.

Con la visión despreocupada de una adolescente, Carol Munt explota una nueva dimensión literaria personal. Un lenguaje ágil y desenfadado, pero empapado de riqueza novelística y de diálogos absorbentes, divertidos y demoledores por partes iguales. Una atmósfera extraña y petrificante que, en la calma de la soledad, se esconde la oscuridad más misteriosa, propia de las más terribles pesadillas.

La obra está escrita en capítulos breves, lo que facilita su lectura. No renuncia la autora al estilo más puramente intimista, pero le da un toque de novela más juvenil y urbana, introduciendo el caos de pensamientos de Sara en complejo y duro mundo del instituto. Es curioso cómo Carol Munt integra dentro de esta literatura reflexiva, el nuevo mundo de la "mensajería instantánea". Siempre me ha parecido un reto conseguir hacerlo con la delicadeza requerida, sin que moleste, sin que chirríe.

Es una lectura que he disfrutado especialmente, como una caricia. Es una novela ideal para recuperar el placer de leer, o para sumirse en ella en momentos cortos. Y, por supuesto, es una excusa perfecta para conocer a una escritora excepcional como pocas.

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miércoles, 6 de abril de 2016

#ENTREVISTA: Mercedes Sáenz, autora de "Estricnina"



"Escribir "Estricnina" Ha sido un proceso un tanto anárquico, lo reconozco. Pero también una catarsis contra la rutina y el desaliento de la vida cotidiana."


Su primera novela ha sido finalista del XXXIV Premio Internacional de Novela Felipe Trigo, y aclamada por prestigiosos portales literarios como "Libros prohibidos" y por multitud de lectores que han querido dejar su huella en Amazon. Hoy nos visita Mercedes Sánez, autora de "Estricnina".

M.B.Vigo: Bienvenida, Merche. Es todo un placer recibirte en "Las mentiras que escribí", después de haber reseñado tu novela, con tanto entusiasmo. 

M.S.: El Placer es mío, Miriam. Y sobre todo el agradecimiento por el eco que, desinteresadamente, estás dando a mi novela. Viniendo de una acreditada escritora como tú es todo un honor.

M.B.Vigo: Un título con nombre de veneno, difícil de recordar, aunque muy llamativo. Y en la portada, un monaguillo dibujado. Extraña combinación para llamar la atención, pero parece que ha funcionado... ¿Cómo y por qué es lo primero que ve el lector de "Estricnina"?

M.S.: Ambos, título y portada, fueron una apuesta de riesgo. El título, por ser una palabra extraña y difícil de pronunciar pero que, para bien o para mal, no pasa desapercibida. La elección del monaguillo con el cura detrás la tuve clara desde el principio; creo que refleja perfectamente la esencia del libro. Sabía que me arriesgaba a disgustar a dos tipos de público. Por un lado a las personas católicas –incluida mi familia- que podrían tomarlo como una provocación o una crítica mordaz hacia la Iglesia. Por otro, a la gente reacia a la religión, a quienes la imagen del monaguillo les puede resultar antipática y pasada de moda. Seducir a estos dos grupos también fue una de mis metas. Demostrar que a veces las apariencias engañan. Y que vivir con la mente abierta siempre es más enriquecedor que los juicios a primera vista.

M.B.Vigo: Has conseguido posicionarte como una de las autoras mejor valoradas, cuya calidad literaria está siendo anunciada en diferentes blogs y otros espacios literarios. Además de esto, ofreces una novela muy diferente a otras muchas que llenan Amazon. ¿De dónde nace y cómo crece "Estricnina"?

M.S.: Lo cierto es que la gran mayoría de las opiniones son favorables, y tanto lectores particulares como prestigiosos blogs recomiendan mi novela haciendo hincapié en su calidad literaria. Sin embargo todavía queda mucho trabajo por delante para considerarme como dices una “autora mejor valorada”

Estricnina nace como una apuesta personal. Un “¿Seré capaz de construir algo más grande?” tras haber conseguido el reconocimiento en varios certámenes de relatos. El germen, es decir, la idea de esconder la cajita bajo el hueco de la escalera, surge de una anécdota que me sucedió cuando tenía seis años. Aquel día, el sacerdote del barrio me reprendió duramente por aplaudir en la iglesia durante los cantos que preparábamos para la Primera Comunión-por lo visto en aquella época también aplaudir era pecado, je-  y yo misma pensé en esconderme ahí para retrasar la inevitable regañina de mi madre. Escribí esa anécdota como primer paso. Y poco a poco la fui  tergiversando y rebozando con multitud de ideas que fueron surgiendo sobre la marcha. Ha sido un proceso un tanto anárquico, lo reconozco. Pero también una catarsis contra la rutina y el desaliento de la vida cotidiana. Escribía en cualquier lugar. Mientras planchaba o cocinaba. Durante los momentos de tregua en las guardias del hospital. Sin método ni horario. Un caos, vaya. Y sin embargo, ¡no ha salido tan mal!


M.B.Vigo: Siempre es algo de agradecer el que los autores de este país utilicen las posibilidades de la geografía española para ambientar sus obras... Parece que la trama de tu novela así lo necesitaba. Se refleja la España más castiza y más tradicional, incluso más católica. ¿Son importantes las raíces para escribir?

M.S.: Las raíces son importantes siempre, para escribir y para vivir. Con el discurrir de los años voy percibiendo que la infancia me ha marcado más de lo que yo creía. Y que guardo de esa época recuerdos imborrables. Durante las primeras etapas de la vida, al ser nuestras preocupaciones y stress menores, somos esponjas vivientes. Tenemos los poros abiertos. Nos empapamos de todo cuanto sucede a nuestro alrededor –personas, situaciones, lugares- y lo llevamos tatuado en la piel para siempre. Por eso es esencial que nuestra actitud de adultos sea un referente. Tomar conciencia de que los niños que pululan a nuestro alrededor se están empapando de lo bueno y malo que sepamos ofrecerles.  



"Para comprender la vida y sus avatares prefiero leer a las personas y sus circunstancias.  A los lugares y sus paisajes. A los momentos y su magia. Aunque no sea políticamente correcto decirlo aquí, no todo se aprende en los libros."


M.B.Vigo: Tu novela está protagonizada por un personaje masculino, Ignacio. No es algo generalizado, pero sí que es cierto que es común que las autoras escriban desde el punto de vista de una mujer, y viceversa. ¿Ha sido un reto para ti poner tus letras a disposición de un hombre?

M.S.: Ha sido el mayor reto, sí. Pero lo consideré necesario para que la gente no me identificara con el personaje. Un protagonista femenino ubicado en los lugares donde yo he vivido hubiera sido el sustrato perfecto de la pregunta: ¿es autobiográfico? Y no, no lo es. Es una historia totalmente inventada, Aunque como telón de fondo aparezcan escenarios, personajes y situaciones que inevitablemente surgen de vivencias propias. Ponerme en la piel de un hombre ha sido divertido. En cualquier lugar me descubría a mí misma escuchando conversaciones de hombres para tratar de asimilar el tono, las expresiones, los giros… Creo que alguno se mosqueó al percibir que estaba metiendo mis narices en sus asuntos. (¡Je!)


M.B.Vigo: Adeline, la profesora de francés y amiga de la infancia de Ignacio es el toque femenino más poderoso de la novela. ¿Qué hay detrás de esta peculiar mujer? ¿Cuáles son los entresijos de su relación con Ignacio? Porque, desde luego, es algo más que una amistad, pero tampoco podríamos decir que es un romance convencional...

M.S.: Concebí la personalidad de Adeline como el contrapunto de la de Ignacio. Una mujer segura de sí misma a la que jamás importó el qué dirán.  Fascinante pero también superficial y manipuladora. Ignacio necesitaba a alguien con ese carácter para sacarle de su letargo vital. Y también sexual… Sin embargo, son dos personalidades divergentes. Ella busca el misterio, él la tranquilidad y fundamentalmente la reconciliación emocional consigo mismo. Por eso no ha lugar un romance del tipo: “fueron felices comieron perdices”. ¡En realidad no pegan ni con cola!

M.B.Vigo: "Estricnina" es tu primera novela publicada. Su narrativa de calidad, su desarrollo tan correcto y su calidad innegable, parecen esconder a una autora con mucha experiencia y consagrada en el mundo literario. ¿Cuándo nace tu pasión por escribir? ¿Y durante cuánto tiempo estuviste trabajando en esta obra?
                                                                             
M.S.: De jovencita escribía canciones y poemas, ocasionalmente acompañados de unos acordes muy básicos con la guitarra. Después, la vida, el trabajo, la rutina, los hijos… me mantuvieron alejada de las letras durante demasiado tiempo. ¡Justo hasta que la crisis de los cuarenta me salvó! Fue entonces cuando, como una imperiosa necesidad vital, retomé esta costumbre que a día de hoy se ha convertido en un vicio.

Estricnina ha ocupado aproximadamente dos años de mi tiempo. A ratos perdidos, como ya he dicho. Más o menos un año y medio de escritura y seis meses más de pulir y retocar. ¡Si fuera por mí todavía seguiría haciéndolo! Porque reconozco que soy muy perfeccionista en cuanto al estilo. Pero al quedar finalista en el certamen Felipe Trigo decidí que era el momento de dejarla volar tal y como estaba. Con sus aciertos y sus gazapos. Y emprender nuevos proyectos


M.B.Vigo: Detrás de un escritor, suele haber un ávido lector. ¿Qué obras nos encontramos en la biblioteca personal de Merche?

M.S.: Siempre temo a esta pregunta porque me obliga a reconocer que no he leído tanto como debiera. ¡Mea culpa! Y a esforzarme en suplir a marchas forzadas este imperdonable desaguisado de mi biografía. Es cierto que en mi casa hay muchos libros. Muchísimos. Pero ni todos son míos ni he leído un porcentaje suficiente de ellos. ¿Temas? Variopintos. Me gusta ojear de todo. Desde huerto ecológico hasta poesía, pasando por biografías, arquitectura y novelas sobre todo de escritores consagrados. A día de hoy procuro leer también a escritores noveles. Sin embargo reconozco que soy muy crítica y sólo me termino un libro si realmente me engancha tanto por trama como por calidad narrativa. ¿Imperdonable? ¡Quizá, pero me quedan tantos libros imprescindibles por leer! Ensayo leo poco, y libros de autoayuda menos. Para comprender la vida y sus avatares prefiero leer a las personas y sus circunstancias.  A los lugares y sus paisajes. A los momentos y su magia. Aunque no sea políticamente correcto decirlo aquí, no todo se aprende en los libros. La vida es la mejor escuela.


M.B.Vigo: Pasar de escribir a solas e íntimamente a publicarse, es un salto importante. ¿Ha cambiado algo desde que tus letras forman parte del mercado editorial? 

M.S.: ¡Sí! ¡No se lo digas a nadie pero publicar una novela es la fórmula magistral para dejar de ser invisible! Me explico. Antes hacía lo mismo que ahora. Era una mujer-madre-esposa-enfermera que siempre llevaba un netbook bajo el brazo. Pero nadie me paraba por la calle, ni por los pasillos del hospital para felicitarme por mi trabajo. Ahora, sin embargo, quienes han leído el libro me hacen sentir como una heroína. ¡Y gente con la que me habré cruzado cien mil veces sin recibir de ellos ni un hola ni un adiós ahora me sonríe y saluda! Es curioso, porque sigo siendo la misma mujer-madre-esposa-enfermera con un netbook bajo el brazo. Pero añadir la palabra escritora a mi currículum ha sido como encender una bombilla a mi paso. Esta situación por un lado me halaga y por otro me intimida, porque siempre he preferido pasar inadvertida. La reflexión que obtengo es que la gente tiene la escritura en un lugar muy alto de su escala de valores. Y eso es bueno.


M.B.Vigo: Y, por último, para finalizar... ¿Estás trabajando en algún proyecto del que puedas hablarnos?

M.S.: Siempre tengo varios proyectos en marcha, muchos de ellos sin relación alguna con la literatura. Y a cada uno voy dedicando tiempo según me lo pide el cuerpo o el alma. Por eso no me gusta adelantar acontecimientos. ¡No sea que se me cruce otro “enredo” entre ceja y ceja y al final se vayan a pique! Sí puedo decirte que estoy escribiendo otra historia. Que por tamaño y trama bien pudiera ser una novela. Pero que sólo verá la luz cuando esté convencida de que está a la altura de mis lectores. Ellos me han dado su confianza. Un apoyo incondicional e impagable. Y no me perdonaría decepcionarles.     

M.B.Vigo: Muchísimas gracias por tu tiempo y por tu amabilidad. Esperamos volver a leerte muy pronto.



lunes, 4 de abril de 2016

#SERIE: Orphan Black, Maslany desafía a Bryan Cranston // *****


Sarah, mientras habla por teléfono de manera bastante desesperada acerca de su hija, Kira, es testigo de cómo una mujer se suicida arrojándose a las vías del tren. Puede ver, perpleja, cómo esa chica es idéntica a ella misma. Dejándose llevar por su desesperada situación y su impulsivo carácter, se apropia del bolso que ha dejado abandonado en el andén y desaparece de la escena.

Sarah (una espectacular Tatiana Maslany) suplantará, entonces, su identidad: se convertirá en Beth Childs, una inspectora de policía con una jugosa cantidad en el banco y una vida aparentemente perfecta. Frente a ella, se empezarán a crear un laberinto lleno de mentiras, de intereses contrapuestos y de experimentos humanos, que pondrán a prueba el límite de la razón.

¿Dónde radica la brillantez de "Orphan Black"? Resulta complicado volver a disfrutar de una serie después de que Breaking Bad dejase un listón tan alto, pero creo que estamos ante una dignísima rival que nada tiene que desmerecerle. Tal vez, y es cierto, que podemos hablar de cierta previsibilidad en las acciones y unos cuantos clichés molestos. Pero no radica en un argumento original, que bebe de la Sci-Fi de culto y del cine de acción de mayor calidad, lo que la hace resultar tan sobresaliente. Es, precisamente, en Maslany sobre la que recae todo el mérito.

Hablamos de clones, como puede adivinarse fácilmente. Clones que, por supuesto, es esta única actriz que interpreta y da vida, forma y personalidades diferentes. Sarah, absoluta protagonista y dotada de una personalidad idónea para buscar problemas. Helena, una mujer de preciosa cabellera rubia e intenciones aterradoras. Cosima, brillante científica y puramente tierna. Alison, una energúmena y frívola ama de casa. Juntas, formarán una extraña familia en busca de la verdad que se esconde tras lo que realmente son.

Son precisamente ellas (que no deja de ser tan sólo ella, una única actriz interpretando múltiples roles) lo que otorgan tanta fuerza y grandiosidad a la trama. Porque sí, aunque genéticamente idénticas, cada cuál tiene una personalidad propia, una manera de hablar peculiar y un comportamiento individual y muy distinguido. 

Mención especial a los secundarios, importantes e imprescindibles. En especial a Felix, hermano de acogida de Sarah, que se convertirá en el fiel escudero de todas y cada una de estas "hermanas". También a Art, inspector de policía, compañero de la fallecida Beth, que aportará cierto toque de seria comicidad a la trama. 

Adictiva, para diversos gustos y con un ritmo inmejorable. Desde luego que Maslany es una digna rival de Cranston.









viernes, 1 de abril de 2016

#LITERATURA: La luz que no puedes ver, la agonía de la guerra // ****


Flamante ganadora del Premio Pulitzer de 2015, "La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr es una novela de ficción ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Un tema, por una parte, bastante recurrente y explotado tanto en el mundo del cine como en el de la literatura. Tal vez fue este el motivo por el cual me demoré tanto en decidirme a empezarla.

No se pueden negar la existencia de ciertos tópicos que utiliza el autor para sentirse más cómodo. Sin embargo, no es algo que resulte demasiado molesto. Hay algo que llama más la atención: una narrativa ágil, diferente, muy hermosa (pero que muy hermosa). Las más de seiscientas páginas se devoran con apremiante facilidad. Y es que la estructura está marcada por capítulos más o menos breves, o muy breves, que van moviendo la trama de forma caprichosa pero muy ordenada.

El argumento se centra principalmente en dos personajes: Marie-Laure, una niña parisina que vive con su padre cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja; y Werner, un muchacho huérfano que vive en un orfanato con su hermana y presenta unas dotes peculiares para arreglar radios estropeadas. La vida de ambos avanza muy alejada y de forma paralela. Marie-Laure es aquejada por una repentina ceguera poco antes del estallido de la guerra, lo que la sitúa en una situación muy complicada. Ella y su padre se ven obligados a refugiarse en la ciudad amurallada de Saint-Malo, junto con unos familiares. Mientras tanto, Werner pasa a formar parte de las Juventudes Hitlerianas. Sus habilidades para las matemáticas y la radio no pasarán desapercibidas, y serán usadas para fines muy alejados de sus intenciones más íntimas.

En la novela se reflejan dos temas que el escritor tiene muy en cuenta: los libros y la radio. Los libros, escritos en braille, alivian el alma sofocada de desgracias de Marie-Laure; la radio, mueve las intenciones y las esperanzas de un apagado Werner. Es curioso como ambas pasiones se unen en un punto dado de la novela. Son el faro, la luz que ninguno de los dos puede ver, pero ahí está, latente, guiando y protegiendo sus pasos.

Las letras parecen escritas con cenizas. La amargura y el desencanto está latente en cada una de las páginas, lo que trasporta al lector a un momento negro, muy negro, de la historia de la humanidad. Es tan terrible lo aquí sucedido, que se produce cierto vacío en los sentimientos de ambos protagonistas. No logra a transmitirse su verdad, su interior, está demasiado silenciado por los bombardeos, el hambre y la muerte. Como una canción sin melodía.

Es una digna ganadora del Premio Pulizter, pero cómoda. La temática llama al drama intencionado, y los protagonistas se encuadran dentro de los lugares correspondientes que la trama exige. Como he mencionado, destaca un muy buen manejo de la narrativa, muy cercana, a ratos poética, que refleja la inocencia de dos mentes que carecen de maldad.

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