miércoles, 22 de octubre de 2014

#LITERATURA: Filippo. Amor reencarnado // ***1/5



"Filippo: Amor reencarnado" es la segunda novela de David López Rodríguez que tengo el privilegio de leer. Eso sí, con un argumento bien diferenciado. Si en "Indefenso ciudadano español" se volcaba en reflejar la crisis económica que sufren actualmente los españoles, con un tono de compromiso social íntimo; "Filippo..." se trata de un cuento, tipo fábula, que esconde tras de sus breves relatos una gran moraleja. 

"¿Te imaginas ser castigado a vivir tres vidas diferentes en tres épocas distintas? Alguno podría pensar que más que un castigo sería todo un regalo viajar a años tan dispares en la historia como al 800, a los años 20... Filippo se va a ver expuesto a varias situaciones. ¿Aprenderá en su camino las lecciones que le puedan permitir seguir con su vida en donde la dejó?"

De esto se trata, del viaje alegórico de Filippo, después de ser castigado por sus acciones, a vivir tres trágicas vidas diferentes, y enfrentarse a las muertes correspondientes. Se trata de un cuento fantástico, lleno de referencias a la cultura y religión budista y a sus valores, muy presentes en la evolución que arrastra el personaje principal. Bebe, precisamente, de los valores japoneses, elevados a la extrema moral y al compromiso amoroso con los terceros.

Encierra, tras un personaje que muta a lo largo de los capítulos, una fuerte crítica al egoísmo actual, la superficialidad y la pérdida del amor sincero (amor romántico, amistad, amor fraternal). Esta es la magia y la fuerza del escritor: su manera de contarnos dos historias a la vez, la que leemos a simple vista y la que deducimos entre líneas. De nuevo, una vez más, volvemos a encontrar en "Filippo" el sentido comprometido y crítico de D.L.R.

Su narración es simple y cercana, propia de este género literario, con un extenso y cuidado desarrollo de los diálogos (gran importancia a la interacción de los personajes, característica muy opuesta a su otra novela); lo que hace que su lectura sea amena y llevadera. Es reflexiva, además, mostrando diferentes caras de la misma situación. En eso radica, principalmente, la riqueza literaria y didáctica de la obra.