domingo, 26 de octubre de 2014

#CINE: Todos están muertos, el Agorafobia de Elena Anaya // ****


Este curioso y original film, protagonizado por la hermosa y dulce Elena Anaya, no consiguió cuajar ni expandirse entre el público de nuesto país, después de haber ganado el Premio del Jurado a mejor actiz y mejor música en el Festival de Málaga. Resulta, pues extraño que un film de nuestro país, con un argumento tan original como el que presenta Todos están muertos haya pasado con más pena que gloria.

Se nos presenta la historia de Lupe, una exitosa cantante de rock que debido a la brutal muerte de su hermano, vive recluída en su casa presa de una extrema Agorafobia. No es capaz de cuidar de sí misma, ni de su hijo adolescente; por lo que es su madre la que lleva la rienda de la familia. Ésta, cansada de ver a Lupe enterrada en vida, decide traer a Diego, el hermano fallecido, de entre los muertos, para que consiga sacar a nuestra protagonista de su encerramiento.

La película, que es cierto que se sale de lo común, y se trata de un film inde de bajo presupuesto por excelencia (que, con toda seguridad, si tuviera en sello Estadounidense arrasaría en nuestra comunidad hisper), nos desvela a la par tres historias paralelas: La de Lupe junto a su hermano recluídos en casa, la de su hijo adolescente y su relación de amistad con un nuevo compañero en el instituto que desea conocer a la estrella de rock, y la de la abuela.

El guión no es demasiado extenso. La interpretación se basa más en miradas, en gestos, en un teatro más corporal (y excelente, realmente, exelente). La música, por supuesto, juega un papel trascendetal, y podremos deleitarnos de canciones pegadizas, profundas rítimas, a juego con la evolución de la trama. Y, para los fans, la aclamada Macarena Gracía tiene un papel secundario en la película que no tiene desperdicio.

La recomiendo insistemente. Sería bueno que los cinéfilos de España aprendieran a apreciar el arme de nuestros directores/as y actores/riz. Con grandes joyas cinematográficas como esta.

LO MEJOR: Sin duda, la interpretación de Elena Anaya
LO PEOR: El rol de la abuela no termina de cuajar.

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