martes, 15 de septiembre de 2015

#ENTREVISTA: Míriam Martínez, autora de 'El juego de los videntes'





"Puedo asegurar que desde la primera palabra hasta el punto y final (y esto me ha ocurrido tanto en ésta como en la otra novela) no he utilizado ningún método específico, y me he dejado llevar por esa voz interior"

Ningún detalle de la biografía de la autora se deja entrever en la ficha de Amazon de 'El juego de los videntes'. Firmada con la inicial de su nombre y su primer apellido, M. Martínez, parece que lo de esta escritora barcelonesa es mantener cierto halo de misterio. Precisamente, esta bruma de suspense es la que acompaña cada una de las páginas de su novela 'El juego de los videntes'. 

M.B.Vigo: Bienvenida a 'Las mentiras que escribí', Míriam. Es un placer recibirte en mi blog después de haber reseñado tu novela.

M.M.: El placer es mutuo. Gracias a ti por la entrevista y, sobre todo, por tan estupenda reseña.  

M.B.Vigo: Resulta casi innegable que el juego de locura que forma parte del argumento principal de tu novela 'El juego de los videntes' es complejo, extraño si me permites, y muy original, tanto en el contenido como en la forma empleada para dar vida a la historia. ¿De dónde surge una novela tan moderna que, a la vez, tiene matices de la literatura más clásica?

M.M.: A decir verdad, leo mucho menos de lo que debiera, pero para mi segunda novela, El juego de los videntes, hice caso a la clásica recomendación: “lee a los grandes”; y me puse manos a la obra. Así fue como, al tiempo que llevaba a cabo las correcciones, eché mano de narrativa de distintas épocas e hice los deberes. Incluso me compré una pizarra para tomar notas. Imagino que de ahí, como bien has sabido ver, que se diferencie la influencia de varios estilos. Lo de cómo surge la historia te lo contesto en la siguiente pregunta.  

M.B.Vigo: Es como una muñeca rusa. Hay una novela dentro de otra novela, incluso podríamos hasta adivinar una tercera. Un reflejo que, desde luego, carga de riqueza literaria y de recursos a la obra. ¿Cómo has podido desarrollar estas historias? ¿Cómo es tu forma de trabajar?

M.M.: Para mí fue todo un descubrimiento saber que se distinguen dos tipos de escritores: el de brújula y el de mapa; pues antes de conocer tal curiosidad, creía que mi método era cero profesional, sin embargo, algunos grandes aseguran ser escritores de brújula, es decir, que se dejan llevar por la historia a medida que escriben, sin previo guion. Aunque, y sobra decir, luego vienen los arreglos a veces interminables del borrador y ahí eres tan mapa como los “mapa”. Con todo, puedo asegurar que desde la primera palabra hasta el punto y final (y esto me ha ocurrido tanto en ésta como en la otra novela) no he utilizado ningún método específico, y me he dejado llevar por esa voz interior, algo así como si me limitase a transcribir lo que “alguien” me dicta. En cuanto a las subtramas, sí que hago uso de un documento Word o folio donde anoto fechas y sucesos claves para llevar un orden y evitar errores en la historia. Lo curioso aquí es que, lo que a mí me resulta casi imposible, cosa de magia, es pararme a pensar sobre qué tratará la novela y cómo se desarrollarán los capítulos.
Respecto a rituales: pies descalzos, incienso, escribir solo de noche… y otras manías varias, nada. Mentira, alguna sí que tengo. Por ejemplo, el número de páginas. Siempre intento que sea impar, pero cuando edito el contenido y cambia a par, debido a un salto de página o por añadir o suprimir algo, a veces desisto. Sin ir más lejos, en estos momentos ambas novelas cuentan con un número de páginas par (quizá haga por cambiarlo). Eso sí, he de trabajar en silencio, sin música, a menos que ya ande por las correcciones, en ese caso me lo puedo permitir, pero con el volumen muy bajo. Tanto puedo hacerlo sentada en la silla del escritorio, dejándome la espalda, como tumbada en la cama o el sofá, dejándome la espalda también. Lo único indispensable es el café y mi paquete de cigarrillos. Ya veremos si algún día suprimo esto último.
Lo que sí aconsejo es dejar reposar la novela unos días antes de ponerse con las últimas correcciones. Pues como decía Hemingway: “El primer borrador de cualquier cosa es una mierda”; vale, puede que una mierda no, pero a buen seguro hay que pulirlo lo suficiente.

M.B.Vigo: En cuanto a la ambientación, parte de la trama se desarrolla en Italia (creo que esto está estrechamente relacionado con la precuela) y la otra en tu tierra, Barcelona. No es que los escenarios elegidos tengan vital importancia en la trama, aunque me gustaría conocer si existe alguna razón por el cuál has seleccionado estas ubicaciones. Además de decirme si, como escritora, sueles disfrutar más de utilizar ciudades en las que hayas estado o, por el contrario, dejar volar la imaginación.

M.M.: El juego de los videntes es la continuación de “Sabrás perdonarme”, si bien ambas novelas pueden leerse por separado. Dicho esto, aclarar que, pese a que la trama principal de “Sabrás perdonarme” es ficción, existen pasajes que son parcialmente autobiográficos. Detallo. Viví durante un tiempo en un pueblo cercano a Caldes de Montbuí con mi expareja, al igual que la protagonista; el viaje a Roma que realiza en solitario también es una vivencia personal (si bien los acontecimientos ocurridos durante el mismo son ficción), lo mismo que ciertas experiencias que relata, las cuales algunas contienen retazos de realidad. Por otro lado, mi ciudad natal es Barcelona, ciudad donde he vivido por varios años. De manera que, supongo que es por estos motivos por los cuales la trama se sucede entre estas ciudades, principalmente.
En cuanto a los pueblos italianos que aparecen en El juego de los videntes, hube de documentarme, ya que a excepción de Roma y Bomarzo (de este último en “El juego” solo se hace mención), no he tenido el placer de visitar ninguno. La idea de la Costa Amalfitana es debido a que, como buena mediterránea, me dejé seducir por el rollito idílico de que los protagonistas viviesen en una casa cerca del mar (algunos caprichos me permito cuando escribo). Pompeya me atrajo por su historia, motivo por el cual decidí incluirla en la novela.

M.B.Vigo: Hablemos, si te parece, de los personajes. Por un lado, Fausto y Ana que se nos presentan con una pareja idílica, muy cariñosa y muy bien compenetrada. Por otra parte, Pedro y Matilde que tienen una relación muy estrecha con los protagonistas. Además, Iván y Aarón. ¿Qué podrías decirnos de cada uno de ellos? ¿Cómo ha sido el proceso de darles vida?

M.M.: Prefiero obviar que Ana, la protagonista, es mi alter ego, ya que no es del todo cierto, pues a medida que iba creciendo en la historia le atribuí características que nada tienen que ver con mi persona, aunque otras tantas son, en parte, un reflejo de mi personalidad. Quepa decir que ambas novelas entran dentro del género thriller psicológico, de modo que los pensamientos e inquietudes de los protagonistas juegan un papel primordial, sobre todo en Sabrás perdonarme.
Para Fausto me inspiré en una persona cercana a mí, aunque, como sucede con Ana, su personaje es ficticio casi en su totalidad, pese a que he conocido a personas con dones similares a los que él posee. Su compenetración es primordial en la trama, y aunque la diferencia de edad es generosa (15 años) no impide que compartan su vida más allá de lo que ése pequeño hándicap pueda significar.  
Pedro ya aparece de manera muy fugaz en la primera novela, y en ésta cobra una notable importancia. Pedro es uno de los mejores y pocos amigos de Fausto, casi un padre para él, además de su médico particular (pues antes de cruzarse en la vida de Ana, Fausto cosecharía una gran fortuna como ingeniero, pese a que más tarde se daría cuenta de que ese dinero no iba a solucionar su descorazonada vida). Matilde, la mujer de Pedro, una señora dedicada en cuerpo y alma a su esposo, aparece por vez primera en El juego de los videntes. Una mujer elegante, comprensiva, que mantiene el atractivo de su juventud y que solo tiene ojos para su esposo.
Aarón e Iván, ¿qué decir de ellos? Empezaré por Iván. Iván, tal y como ocurre con Pedro, aparece de manera fugaz en la primera novela, al principio y al final, para ser más exactos. Ya en “Sabrás perdonarme” es un personaje que, pese a apenas formar parte de la trama, contribuye a mantener el misterio, pues hasta el final de la historia se desconoce quién es, ni tan siquiera si es real o forma parte de la acentuada imaginación de Ana. Sin embargo, en El juego de los videntes pisa fuerte, convirtiéndose en uno de los protagonistas principales. Iván es un agente de los Servicios de Inteligencia Italianos que más tarde le ascenderán a comisario jefe. De carácter reflexivo y solitario. En la quietud de su anodina vida personal, tiene la suerte o desgracia de cruzarse en la de Ana (esto ocurre en Sabrás perdonarme y se desarrolla en El juego de los videntes), de la cual quedará completamente eclipsado. Lo mismo le sucede con Aarón, un extravagante señor que dice ser escribano. Desde que ambos coincidan en la Plaza Real de Barcelona, darán vida una extraña colaboración profesional que, sin ningún género de dudas, cambiará por completo la vida de ambos y la concepción que tienen de la misma.
Por último Aarón, y casi me atrevería a decir que mi punto débil. Aarón es para mí la clave de todo. Un personaje que atrae y repele a partes iguales. Una fuente de sabiduría, un ermitaño de extravagante personalidad y maneras. Alguien que presume de estar de vuelta de todo, que poco le importan los formalismos y la forma de proceder según lo socialmente correcto. Aarón es la piedra filosofal que presume llevar la batuta de la historia, pese a compartir protagonismo con Ana, Fausto e Iván, y quien presume, a su vez, de tener el mando de la situación e ir deshilvanando la trama según se le antoje. No olvidemos que es el autor de El juego de los videntes: una novela dentro de otra novela.

M.B.Vigo: ¿Con cuál de tus personajes, en relación con la pregunta anterior, podrías sentirte tal vez más identificada?

M.M.: Sería un desatino por mi parte decir que con Aarón, no obstante, su personalidad consigue fascinarme es el personaje con el cual más he disfrutado al darle vida. Así que te diré Ana, que si bien no es una fotocopia mía, como ya apunté antes, cuando nació en Sabrás perdonarme de manera casi inevitable fui atribuyéndole rasgos de mi personalidad. Aunque si desgrano la respuesta: con Ana me sentía identificada tiempo atrás en cuanto al caos que gobierna, o gobernaba, su mente (pues en El juego de los videntes presento a una Ana mucho más madura), con su sinceridad y su tendencia a las dudas. Con Fausto, en su capacidad de reinventarse, su determinación cuando algo le importa de verdad y con su honestidad. 


M.B.Vigo: La inspiración en otras obras u otros artes es fundamental a la hora de desarrollar la creación. ¿De dónde nacen tus musas para darle vida a 'El juego de los videntes'?

M.M.: En cuanto a mi método, como dije antes, dejo que la historia me encuentre. Respecto a los deberes y fuentes de inspiración diré que durante las correcciones de El juego de los videntes me empapé, en su mayoría, de Haruki Murakami.

M.B.Vigo: Tú ya has publicado otras obras, así que ya estarás familiarizada con cómo funciona este mundo de autopublicarse. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este sentido y que consejos podrías darle a otros escritores emergentes?

M.M.: Mi experiencia no es ni buena ni mala. En lo que a las críticas se refiere, no me puedo quejar, pero ocurre que las ventas son escasas, lo que reduce el número de opiniones. He de reconocer que soy bastante negada para esto del márquetin, y hoy en día los autores indies que optamos por la autopublicación tenemos que ser un poco de todo: escritores, correctores, managers, activos en las redes… Cuando terminé mi primera novela, “Sabrás perdonarme”, me tropecé con la ilusión de presentarme a dos certámenes, de esos que tienes que enviar dos originales en papel, y esperar entre seis y ocho meses para llevarte el gran fiasco (en mi caso, claro). Luego contacté con varias editoriales de coedición aunque muchas omiten el “co”, las cuales me respondían en apenas dos semanas (luego de haberles enviado un manuscrito de más de cuatrocientas páginas), y a las que, casualmente, a todas les parecía que mi obra era de una calidad literaria muy buena, que apuntaba maneras, que tenía futuro... Pues sí que se me da bien esto de escribir, ¿no? ¿Me explico? Por lo que al final, aconsejada por un amigo, me decanté por el gran gigante de Amazon; y ahí seguimos. Pienso que, después de todo, coedición o no, papel o digital, si no tienes detrás un agente literario o una editorial con nombre que apueste por tu obra el trabajo de saber promocionarse corre de nuestra parte.

M.B.Vigo: Y, por último, ¿Podrías decirnos si estás trabajando en nuevo proyecto?

M.M.: Por el momento estoy en, un todavía no sospechoso, standby. Cuando me visiten de nuevo las musas, como suele decirse, no dudes que te lo haré saber.

Un saludo Miriam, y gracias por dedicarme esta entrevista.