jueves, 17 de septiembre de 2015

#CINE: MA MA, una niña rusa que lanza cangrejos en la playa // **



No es muy sencillo lanzarse a la crítica de una película que tan solo por el título y los retazos del argumento encogen el corazón de melancolía y de miedo. Un cuadro que enmarca a una profesora en paro y separada (Penélope Cruz) a la que diagnostican cáncer de mama y a un ojeador del Real Madrid que acaba de perder a su hija (Luis Tosar) no puede contener más que tonalidades grises y luces apagadas. Sin embargo, Julio Medem (el director de Caótica Ana o Habitación en Roma), busca otorgar un poco de aire fresco y de humor a esta trágica escena, pero lo consigue de forma torpe a mi entender.

Es un film lacrimógeno por excelencia, un drama cincelado en el alma, con todas las miras del director puestas en conmover a un público que se va a dejar llevar por las sensaciones y que, con suerte, en medio de las lágrimas, no podrá apreciar las carencias de la película, no se atreverá a juzgarlas por miedo a parecer un insensible. Y es que he de decir que durante las dos horas que dura la película la sala, que estaba hasta los topes, estaba sorbiéndose los mocos en su casi totalidad, el silencio era tenso y el ambiente cortante. Flotaba la amargura y los corazones de los espectadores estaban encogidos de congoja. Solo unos pocos, permanecíamos impasibles ante la tragedia que asolaba a Magda, demasiado perturbados por la falta de verosimilitud para ser capaz de digerir la espesura del guion.

Como decía, hay que tener habilidad para intentar meter alegría y humor en una película que va sobre un tumor en el pecho y todo lo duro de esa realidad. Pero también hay que tener destreza a la hora de plasmar un suceso tan duro y devastador como éste, y hacerlo sin caer en los tópicos de la tristeza (o, también, en el soporífero hapiness). Julio Medem se muestra pretencioso, buscando fotogramas místicos, queriéndole dar un trasfondo, una unión de historias, que no encaja por ninguna parte, un sentido metafísico, filosófico, una lucha por la religión y la vida. Por momentos, he sentido cierta vergüenza ajena y desesperación, con ganas de gritarle a la pantalla...'¿¡Pero esto es necesario!?'.

Había esperado una película española de verdad, castiza, costumbrista, llena de tonos grises, de ojeras bajo los ojos, de lágrimas que rompen el rostro, de dolor del de verdad (no este decorado por los focos y por un coraje que es imposible de creer). En cambio me he encontrado con un juego de luces blancas, una niña rusa que camina por la nieve o lanza cangrejos en la playa (sí, que alguien me lo explique, por favor). Y, también, un retrato frivolizado del cáncer de mama y de la quimioterapia, como si se tratara de una sesión de solarium. 

Penélope Cruz, la gran Pe, se encuentra muy por encima de todo esto. Rescata lo salvable del film, su estelar interpretación, porque mima la cámara y mima a su personaje con el cariño con el que solo ella saber hacerlo. Incluso sus silencios son estelares, parece controlar hasta el temple de su respiración. Y aunque el guion sea tan torpe, su mirada habla por sí sola, y esas lágrimas cristalinas acarician el alma con dedos gélidos. Desde luego, brillante.

Los demás personajes destacables son masculinos, otro lastre del cine y un gran error. Tenemos a Luis Tosar en su papel de Luis Tosar, a un ginecólogo poco creíble que canta bulerías en los chiringuitos de la playa, a un ex marido que apenas media dos palabras pero que tiene los ojos azules y eso siempre vende, y al hijo de Penélope, un muchacho que juega a fútbol y cuya aparición es muy prometedora, por cierto. Se crea entorno a esta mujer (que, por cierto, es una luchadora y no se doblega ante nada) una especie de triángulo amoroso absurdo y bochornoso que es un auténtico despropósito.

Digamos pues que se trata de una película floja, pero con matices. En realidad, no la recomiendo. Los más sensibles saldrán destrozados sin consuelo. Los más enteros, no la disfrutarán. Los amantes de Penélope Cruz disfrutarán de su interpretación, pero se sentirán vacíos. Un mal retrato sobre una realidad social devastadora.

Podéis consultar aquí su ficha en filmaffinity