miércoles, 3 de febrero de 2016

#LITERATURA: Hijos del insomnio, retazos de brillantez // ****


El arte de relatar historias breves, autoconclusivas, en un puñado de páginas, siempre me pareció un arte difícil de manejar y de enfocar. La idea de insuflar alma a unos personajes, en un escenario delimitado y de una extensión que oscila entre dos o cinco páginas suena a imposible. Hay que ser habilidoso, perspicaz y original para satisfacer el hambre lectora de tal manera.

Tal vez por eso siempre me han fascinado las colecciones de relatos. Son pequeñas explosiones de ingenio condensado en unos párrafos, casi con fanfarronería. En ocasiones, estas breves historietas calan más en nosotros mismos que una novela gruesa que supera las 500 páginas. ¿¡Cómo puede ser posible!? La magia de la literatura, seguramente.

La idea de volver a leer a una de las primeras autoras indies que descubrí en mis andaduras por este blog, y una buena amiga mía, Gemma Jordán Vives, me resultaba muy emocionante. Después de "A la luna de Valencia", donde los acerca una historia de amor intensa e íntima entre Sofía y Carmen, publica "Hijos del insomnio", una obra única que recopila una serie de relatos que, según la autora, han nacido de la imaginación desbordante que producen las noches, terribles o maravillosas, sin conseguir dormir.

Podríamos decir que se produce una mezcla entre lo hermoso y lo horripilante, entre lo dulce y lo que nos provoca dolor. Gemma explora las entrañas de la imaginación, acercándonos algo que no puede llamarse fantasía, sino más bien una difuminación o interpretación de la realidad que conocemos, o creemos conocer. Baila entre lo sórdido, la oscuridad, la luz, la esperanza y la inocencia, provocando un espectáculo en el que juega sin piedad con el lector. Utiliza técnicas narrativas complejas, a veces ironías ingeniosas, otras veces metáforas radiantes. El ritmo lo marca cada una de las historias, con personajes que van desde una gota del mar, hasta una soldado rusa o un gato peregrinando por las calles griegas.

Parece que en su segunda obra publicada, Gemma ha crecido mucho, muchísimo. Muestra solidez, madurez y contundecia. Elimina prejuicios y miedo, mostrando tal y cómo nacen los fantasmas, los demonios (y los sueños) que plagan su mente... invitando entrar a todo el que no tenga miedo a experimentar algo completamente diferente a lo que se haya leído hasta el momento.

Imprescindible, original y brillante.