lunes, 19 de octubre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Las mentiras sobre los 'grupos de control masivo'



Este fin de semana ha llegado, al fin, una crítica a la ficha de Marafariña refiriéndose a su ideología. En la crítica, aunque el escritor de la misma afirma que se trata de 'un buen libro', hace referencia a la supuesta falta de documentación de la autora y, además, califica como negativamente un narrador que se posiciona. Añadir, además, que se trata de una opinión muy bien especificada, bien desarrollada y con impecables argumentos.

Investigando más a esta persona, de la que no quiero compartir el nombre porque lo cierto es que no quiero atentar contra su privacidad, su origen es latinoamericano aunque reside en España. No es un miembro perteneciente a la Watchtower (si lo fuera, no podría haber leído un libro como Marafariña, su fe y sus obligaciones como hermano no se lo permitirían) pero sí que se trata de una persona con arraigadas creencias religiosas.

Quería aprovechar la aparición de esta opinión que creo, además, que es muy ilustrativas para aclarar unos asuntos.

Las sectas han cambiado de nombre, y prefieren ser llamadas 'grupos de control masivo'. La razón de esto es que el término 'sectas' parece hacer una alusión inadecuada a rituales oscuros a los que no siempre están ligadas las diferentes organizaciones religiosas. Desde mi punto de vista, podríamos llamar secta a cualquier creencia religiosa o incluso política, que suponga una interferencia en el libre albedrío del individuo, por lo que la Organización Watchtower (tal y como está registrada la de los Testigos Cristianos de Jehová) entraría en estos matices, de la misma forma que lo harían otros grupos más restrictivos de la Iglesia Católica y, en general, cualquier grupo religioso que se tome 'en serio'.

Dicho esto, me gustaría aclarar unos aspectos que esta persona menciona en su comentario:

"El libro cae en la fácil critica voraz hacia grupos que por no ser bien conocidos en el fondo, se tiende a maquiavelizar. Encuentro cierta dosis de odio visceral a la hora de presentar al grupo religioso minoriatario, del cual se habla. Conozco personas de allí y es una comunidad compuesta por miles de personas felices y no tan grisis como aquí las presenta. Creo que un escritor debe esforzarse por documentarse mejor o presentar las cosas de forma mas objetiva y siempre mostrando la verdad"

Menciona que reflejo de una forma poco realista y demasiado dura este colectivo religioso y, además, me insta a documentarme más profundamente para ser más objetiva y buscando 'la verdad'. Este lenguaje empleado, tan educado, recuerda mucho al de los discursos que se pueden escuchar en las diferentes reuniones y congregaciones.

Afirma 'conocer personas de allí' y dice que son personas 'felices y no tan grises'. Por supuesto, desde a fuera, es vital que los TJ muestren esa imagen, como yo misma me veía obligada a mostrar durante los 19 años en las que pertenecí a la Organización. Creo que no hay mejor forma de documentarme que la experiencia en mis propias carnes: hice unos cinco o seis estudios bíblicos completos con diferentes ancianos, leía asiduamente la biblia y las publicaciones, me hice publicadora muy joven y finalmente me bauticé. Digamos que no sólo pertenecí a la WT.ORG sino que fui una hermana activa, creyente y fidedigna durante el tiempo que me dediqué a tal labor. Y, también, adquirí un conocimiento profundo y amplio sobre las doctrinas y normas que debía seguir.

"Se dice que los padres pertenecientes a dicha comunidad religiosa, (testigos de Jehová) ya tenían asignado un emparejamiento para su hija, a la que además obligan a bautizarse y a casarse con un muchacho al que no quiere, con la posterior amenza de expulsarla sino lo hace. No tienen como costumbre los testigos concertar matrimonios, eso pregúnteselo a cualquiera de ellos, tampoco obligan al bautismo, pues es algo voluntario y no permiten el bautismo de infantes. También afirma que la obligaban a leer la Biblia todos los días y dando a entender que no podía ni leer, ni hablar de otras cosas que no sea de religión con otros, así se los imagina la gente, pero no es lo común."

Los Testigos no tiene especificado en sus normas comunitarias los matrimonios impuestos, pero es una práctica que se lleva a cabo sobre todo el congregaciones más pequeñas. Justificando que Ruth pertenece a una congregación muy reducida, y en la que Jaime es el único joven de su edad, sería común que la 'presión' los incitase a estar juntos, dado que el contacto de la muchacha con otros hermanos es reducida.

La obligación o no al bautismo, y señalando que se trata de un acto voluntario, es muy hermoso como teoría. Pero la verdad es bien distinta. La presión de los padres, de la comunidad, de mantener una imagen íntegra es vital. Cualquier flaqueo puede empañar la supuesta integridad cristiana, y los hermanos miembros se esfuerzan por limpiarla de esa forma. Una persona joven que ha nacido y se ha creado en los Testigos, suele bautizarse a una edad temprana (desde los doce a los dieciséis años) por la presión que la congregación o los padres ejercen sobre él.

El matiz de la rutina espiritual de Ruth es excepcional. Si bien es cierto que los TJ tienen una vida dedicada a las enseñanzas, los padres de Ruth, sobre todo Esther, son un caso de fanatismo que, por desgracia, no es aislado, sino más bien, bastante común. Y más si tenemos en cuenta que se trata de una familia del ámbito rural.

"En otro capítulo se menciona que otros padres mandan a una especie de convento de trabajo (llamado Betel), a su hija que desobedece las normas. Ir a Betel para los testigos no creo que sea un camino para el recobro, sino algo que muchos buscan, es voluntario y no un castigo, como podía ser antiguamente ingresar en un convento a una hija.. "

Los hogares de Betel han sido privatizados recientemente por la multitud de denuncias y por su evidente ilegalidad. Si bien es cierto que el fanatismo voluntario es el que ha llevado a muchos hermanos a dedicarse a la vida como 'esclavo fiel y discreto' en Betel, la imposición de esa vida también es común como medida de 'prevención' por algunos padres o miembros cristianos. Y, volvemos de nuevo, a esa presión silenciosa y a esa necesidad de ser aceptado.

" Y un consejo más, un narrador en un libro a mi modo de ver no debe tomar partido, debe dejar al lector sacar sus conclusiones y no machacarle con sus propias apreciaciones, por mucha razón que se crea tener."

Cualquier narrador de cualquier novela puede ofrecer su visión subjetiva (aunque en este caso se trata de hechos concretos y demostrables), sin necesidad de mantenerse al margen. En Marafariña, concretamente, se trata de un narrador que cuenta la historia desde la perspectiva personal de Ruth y de Olga en diferentes fragmentos, no se trata de un narrador omnipresente alejado de la historia. Por lo que, desde luego, este último párrafo no tiene razón literaria de ser.


La religión de los TJ, como muchos que habéis leído Marafariña sabréis, se basa en la esperanza de la vida eterna en un paraíso únicamente reservados para los que siguen 'la verdad' que ellos afirman demostrar. Predican el amor, la vida sana y tranquila, la armonía de la Congregación y el cariño desinteresado. Pueden darte paz, cariño, compañía y calidez... siempre y cuando, claro está, no tomes ninguna decisión que se posicione en contra de lo que se considera correcto por la Organización, porque el rechazo será frío y fulminante: un divorcio sin las razones estipuladas (maltrato, infidelidad u oposión para realizar labores espirituales), relación íntima con miembros que no son cristianos, homosexualidad, vivir con una pareja sin contraer matrimonio, aceptar transfusiones de sangre...etc.

¿Podemos reflexionar? Creo que esta opinión me ha ayudado a sentirme más segura y reafirmarme en la publicación de esta obra. Mostrar la verdad, la verdad de lo que se puede sufrir encadenada a una mentira, era necesario para mí. Y espero que ayude a otras muchas personas en una situación similar.