lunes, 25 de agosto de 2014

#CINE: Begin Again, ¿Puede una canción salvar tu vida? / ****1/2



Después de su papel como paciente de Freud (Un método peligroso) y de enamorarse locamente en Anna Karenina, la polifacética Keira Knighley coge su cuaderno de notas y su gruitarra, y vagabundea por las emblemáticas calles de Nueva York. Interpreta a Gretta, una joven que llega con su novio Dave a la ciudad, con miras a triunfar con el último trabajo musical de éste. Mientras Dave se entretiene entre estudios de grabaciones y viajes de presentación. Finalmente, él se sume completamente en su trabajo y la abandona. Gretta, perturbada y hundida, termina durmiendo en el sofá de un viejo amigo en un pequeño apartamento. Dan Mulligan (Mark Buffalo), productor musical, la ve actuar en un local de Manhattan y se enamora perdidamente de su música.

Así comienza Begin Again. Y lo hace mostrándonos la voz dulce, nítida y cargada de vida de Knighley, que embauca al espectador sin que apenas se de cuenta. Y aunque la belleza discreta de la actriz se ve completamente oculta por el timbre de su voz, en tan sólo los primeros minutos del film, ya ha llenado la sala de magia y es imposible dejar de mirar. Y de escuchar.

Es un homenaje a la música, a las personas, a los artistas independientes y a la ciudad de Nueva York, que se muestra tal y cómo es, como impresionante escenario de fondo. También es una crítica a la comercialización extrema del arte, a la pérdida de la esencia en el proceso de ventas y a la anulación de la llamada "alma del artista" cuando se pone un precio a su talento. Mientras Gretta lucha consigo misma y Dan intenta ayudarla a perseguir sus sueños, el mundo de ambos se une de manera casi impercentible hasta que los une una amistad profundamente musical y profundamente tierna.

Otra de las formas más hermosas que tiene este film de mostrar la vida es la música incluída en todas las facetas. Como si todo no fuera más que un videoclip rodado de forma improvisada, componiendo así un álbum de dieciséis canciones inolvidables y afiladas como lágrimas. Las notas musicales se engranan unas a otras, formando parte del tráfico vertiginoso de la ciudad, adheriéndose al cemento que forman los rascacielos, recorriendo la rutina de todos sus habitantes. Y al caer la noche, todo esto únicamente se vuelve más indiscriptible.

La atrevida apuesta de cine independiente musical para este verano en las pantallas de cine ha coneguido la aceptación casi unánime de la crítica y de los espectadores. También ha logrado que muchos de ahora utilicen la BSO para llenar sus propias vidas, sus horas de soledad, o sus corazones engatusados.

Calificación: ****1/2
LO MEJOR: La interpretación y las canciones de Keira Knighley.
LO PEOR: El personaje de Dave.