viernes, 11 de marzo de 2016

#LITERATURA: Expedición Atticus, en el alma de la aventura // ****1/2


No sé cuánto tiempo hacía que no leía una novela de aventuras, con tintes muy acertados de Ciencia Ficción. De hecho, sentía recelo al comenzar la lectura, a pesar de que Armando Cuevas es un escritor consistente, que asegura un mínimo de calidad al encabezar el título de una obra literaria. Y lo cierto es que no me iba a venir mal dejar de lado el género intimista por una vez, y adentrarme en el mundo de las trepidantes expediciones.

No hay que olvidar que yo era una fan insaciable de la saga cinematográfica de "La momia", y que he seguido todas las películas de Indianas Jones. Mis experiencias en literatura son más escasas, aunque tal vez podría mencionar la novela "Zig-zag" de José Carlos Somoza, con la que puede guardar ciertas similitudes de forma (que no de tema).

Partiendo de esta experiencia, ahí me sumergí. Y mi escepticismo se evaporó como lo hace la niebla cuando el sol se impone en el cielo.

Si ya Armando Cuevas había conseguido que leyese, y disfrutarse, de una novela de temática zombie-apocalíptica, ahora me ha encandilado con el género de aventuras. Creo que el argumento tocó mi fuerte curiosidad, y en los últimos días he intentando sacar cualquier momento disponible para devorar un buen número de hojas para saber, para conocer, el destino de la expedición Atticus... Porque la intriga, desde el inicio, está a flor de piel.

La historia se centra en un variopinto grupo que es reunido por Dawson Fox, un adinerado magnate norteamericano, para buscar una reliquia cristiana que supondría uno de los descubrimientos más anhelados; Víctor Costa, un viejo arqueólogo que ha dedicado gran parte de su vida a buscar el susodicho vestigio; Sarah, doctora e hija de Víctor; Ray Bayona, un espeleólogo nada al uso y ex pareja de la doctora; las tiernas y duras mellizas alemanas Annika y Grete, escoltas del grupo; y el peculiar Peter Li, experto en física e informática. 

Con toda esta baraja de carta, no sólo la historia en sí tiene una fuerza desmesurada, sino también la cantidad de conversaciones y situaciones que surgen entre las relaciones interpersonales entre ellos. Algo importante y a tener en cuenta. El autor no se ha olvidado de que estos "héroes" son personas de carne y hueso. Ese toque de humanidad, junto con un especial cuidado de los detalles y las diferentes personalidades, hacen que el lector se sienta en seguida parte de la misma expedición, lo que le da credibilidad y, sobre todo, lo envuelve en toda esa ambientación tan sumamente interesante.

El desarrollo de la trama es ágil, trepidante y cuidado. El presente se alterna con viajes a un pasado histórico, que envuelve de misterio, de ese toque esotérico la trama, con destellos de brillantez. Aunque se cuenta en tercera persona, con rica y pulcra narrativa, son los personajes los que intervienen en el relato de los hechos. Son buenos también los diálogos, le dan visibilidad, fuerza. Amenizan la lectura, huyendo de los tópicos y otorgándole frescura y fuerza a cada una de las voces protagonistas.

Una novela muy visual, de calidad excepcionan. Podría calificarla casi como literatura cinematográfica, lo cuál dice mucho de lo que el lector se va a encontrar. Insistentemente recomendable.