miércoles, 14 de enero de 2015

#LITERATURA: Tiempo de silencio, de enfermedad y de muerte // *****



Siempre han existido, a lo largo de la historia de la literatura, escritores que han querido desafiar los límites establecidos por la lengua en sí, han querido romper con los cánones existentes, con lo que se consideraba narrativamente corriente. Siempre han existido este tipo de artistas que han cogido la pluma, la máquina de escribir, el ordenador o aquella libreta a cuadros, y han empezado a herir el papel con historias propias, historias que transformaron en reales (sí, seguramente lo sean) causando un dolor tan intenso en el lector que es complicado curar, en cierta parte, todas esas sensaciones que transmiten unas obras abocadas al éxito más ennegrecido. 

Luis Martín-Santos perdió a su esposa y murió prematuramente, su vida fue ciertamente trágica, viviendo, además, en una coyuntura social muy complicada. Considerado a la altura de Joyce y su Ulisses, se presenta esta magnífica obra maestra, desdibujada por una literatura culta, enrevesada, poderosamente compleja, poderosamente brumosa. Pedro es un médico que investiga la herencia por gen del cáncer en ratones blancos. Pedro es un reflejo de Martín-Santos, Pedro es un hombre profundamente aletargado, profundamente silencioso, completamente sucumbido a un alrededor que no puede controlar. Por los desdichados caminos de su existencia, en la que reflexiona constantemente, se ve envuelto en un ardid que marcará su vida para siempre.

Son los personajes secundarios que rodean a Pedro de los que se vale el autor para hacernos llegar más detalles de él, mediante escuetos y hábiles diálogos. Pero es, sin duda, la narrativa íntima, la de los pensamientos, la que gobierna a lo largo de los numerosos capítulos de la novela. Valiéndose de la repetición, de interjecciones, de la adjetivación exhaustiva de los sentimientos, crea, paso a paso, esta joya que sufre constantes saltos de situación, lugar y tiempo. En ocasiones, pequeños cortes en el hilo narrativo, nos regala largas prosas poéticas que enfocas desde un punto irreal una situación trágica.

Qué osada de mí, atreverme a hacer una crítica a tan alta obra literaria. Muy recomendable, a pesar de su dificultad. Su hermosura e intensidad merecen la pena.