viernes, 6 de noviembre de 2015

#COLUMNA-OPINIÓN: Un millón de años (Riazor)




"En media noche en el acantilado, Yo llego tarde tú estás esperando Ya frente a las olas imaginando Cómo sería dar el salto 
Hoy hace más de un millón de años nadamos en las playas de Riazor. Agosto de calor, septiembre de tormenta..."

Los pedazo del tiempo, tan inescrutables, parecen una verdadera tortura sin precedentes. La existencia misma es dura, pero si le sumamos el tiempo, el fin, el adiós, la distancia, se convierte en algo que puede ser difícilmente soportable. Tanto que, sin lugar a dudas, muchos terminan dejándose ir, tal y como las olas que mueren a día a día en playas. Playas bellas, playas llenas de vida, pero playas llenas de fin.

Es necesario tener algo a lo que aferrarse cuando sucede algo que duele, porque siempre termina siendo así. En mi caso, son las letras y la música a lo que recurro, son un bálsamo poderoso, tibio, latente. Me alivia, tal vez porque me alejan de la realidad, o a lo mejor es que soy una cobarde. Pero da igual lo que suceda, porque aunque me entristezca escribir, me siento feliz cuando lo hago, cuando lo consigo, cuando creo esa "vida" en las historias.

"Dos meses antes de que aparecieran Aquellas manchas de marea negra entre tu corazón y mi cabeza 
¿Qué ha sido de ti?, ¿De aquella canción? De las horas muertas en tu habitación ¿Quién dijo que no perdería el control Cuando iba a camino de la destrucción?"

Escuchando la canción que cito de Amaral, Riazor, he pensado en Marafariña y en las largas horas de reflexión para escribir el Libro Segundo. Me ha parecido que la letra, el trasfondo, la melodía, encajan perfectamente con lo que puede sentir Ruth ahora, en su presente tan negro, como esas olas, tan rugiente como esa marea. Y los recuerdos, que son agujas frías en su alma.  

Y al pensar en Ruth, también pienso en mí misma. Porque ella sin mí no sería, pero yo sin ella tampoco. Y la necesito, desde luego que sí.


"Hoy vuelve a soplar ese viento del mar 

Que nubla la mente y la vista 
Prefiero saltar de una vez sin mirar 
Y quiero que tú me sigas, y quiero que tú me sigas"


Hoy el mundo ha perdido a alguien muy especial. Y pienso en el mar, y en esta canción, y en los sentimientos del decir adiós. Es tan bello y tan difícil, y también lo que nos hace ser cómo somos. Por eso, tal vez, quiero aferrarme a la vida como él me enseñó, y sonreír tal y cómo el me enseñó. Me preparó para ser fuerte, y lo estoy siendo. Y aprender a aceptar lo que sucede, aunque duela, es el mejor homenaje que he podido y sabré darte.

Es duro pensarlo, sí. Pero de alguna forma o de otra, hay que hacerlo, porque eso me calma y me serena. Estas últimas horas me rememorado esas largas conversaciones en tu despacho, y en tu sonrisa, y en mis lágrimas. Yo te decía que la vida era horrible, y tú me decías que la vida era maravillosa.

"Siempre fumando como una posesa Buscando vida en otros planetas Obsesionada con ir más allá Para alcanzar la emoción perfecta"


Hasta siempre, crack. Compañero de vida. Gran consejero, mejor hombre y hermosa persona. Mi Ibáñez particular.