jueves, 12 de febrero de 2015

#LITERATURA: Corazón, el ingeniero que quería cabalgar // ****



Hace un tiempo, por la recomendación de una de sus alumnas, adquirí en Amazon, "Mente", una turbia novela firmada por un tal Fernando Maremar, que exhibía en su portada, una mezcla de colores gris y violeta, una silla de ruedas a la intemperie. Cuánto menos curioso, ¿eh? Cuánto menos tentador. Como ya señalé en su reseña, es casi una fortuna dar con algo de calidad en el Océano de oportunidades que se ha convertido la autopublicación libre. Y sin embargo, con "Mente" conocí, descubrí, me deleité, de una nueva forma de hacer literatura. Una literatura profunda, personal, que ahondaba en el lector, intentando sacar más de él, de su mente, de sí mismo, luciendo una historia original, insólita, completamente nueva. Algo que, a día de hoy, parece imposible. A día de hoy que, tristemente, parece que las letras ya no pueden refrescarnos.

Cuando supe que Fernando Maremar acababa de publicar en formato digital otra novela, no tardé apenas en comprar mi ejemplar y abandonar (por un tiempo) la lectura de "El ruido y la furia", pues difícilmente podía esperar a morder sus páginas (digitales) y descubrir en qué podía sorprenderme de nuevo. Y sí, realmente, lo hizo. "Corazón" me acercó de nuevo a un Mundo Nuevo para mí, de una temática alejada del todo de mis gustos personales.

El argumento nos transporta a un lugar diferente a la cárcel de hormigón en la que se encontraba nuestra adorada Udelia. Segunda mitad del s.XIX, en plena lucha contra los nativos, demonizados por la sociedad "civilizada", el señor Wilson debe enfrentarse a un ambicioso proyecto de la construcción de un complejo puente para el paso de las vías, ignorando el daño que puede causar a los indios de lugar. 

Un ingeniero, trágicamente viudo, saca adelante a su hijo pequeño. Un ingeniero que se refugia en los planos de las vías de un tren que devora el mundo que no le pertenece, un ingeniero que lucha contra una Naturaleza que tiene vida propia, un ingeniero que lucha contra el vacío, que ignora las latidos de su corazón. Y el hijo de este ingeniero, que desde niño, disfruta abrazándose a los árboles, uniendo su corazón al corazón de esa Naturaleza que el Hombre blanco pretende poseer como si tuviera tal derecho. 

En esta novela, Maremar quiere ir más allá de la mente del señor Wilson. No, él quiere llegar a su corazón, como también ha llegado al de cualquier lector que quiera sumergirse en esta exótica y trepidante historia acerca de la violencia, de la tolerancia, de la fuerza de los árboles que crecen libremente, de las luchas personales, del amor hacia un hijo, del odio hacia una raza, del odio hacia un mundo, de aprender a amar lo que se odia, y de cómo hacer latir de nuevo un corazón herido.

Sencillamente, magistral, de nuevo.