viernes, 19 de diciembre de 2014

#LITERATURA: El árbol de la ciencia, la filosofía de la medicina // ***1/5


Me resulta muy complicado pensar en realizar una crítica personal acerca de esta obra prima de la Literatura Castellana. Me resulta, de hecho, prácticamente imposible desengranar negativamente sus aspectos que me han resultado menos atractivos y sobresalir aquellos que más me han impactado. Principalmente, porque se trata de una obra crudamente autobiográfica del gran Baroja, escondido tras el personaje de Andrés Hurtado. La profundidad del protagonista es tan inmensa que es muy sencillo perderse en la marabunda de pensamientos, de ideas, algunas terribles e irreverentes... y la mayoría poseídas y dominadas por el desencanto.

El desencanto, el pesimismo (o realismo de aquel entonces) es lo que impera en cada una de las páginas de esta novela. El reflejo de la sociedad es devastador, pero resignado. La carrera profesional que vive Andrés es completamente vacía y carente de ilusión. La situación política es crudamente criticada, así como la falta de actitud del pueblo ante ella. La maldad implícita del ser humano aparece recurrentemente en los numerosos personajes secundarios. El propio protagonista, se muestra en ocasiones como un ser bastante hosco, antipático y sin demasiado afán de socializar.

Para mí, lo más brillante de la novela son las conversaciones que Andrés mantiene con Iturrioz. Son el tinte real de la filosofía plasmada en la obra (que no es más que un profundísimo ensayo filosófico sobre la crisis de 98). Páginas y páginas cargadas de confrontaciones entre ambos personajes, que sirven de explicación para expresar dos ideas muy opuestas, que el escritor defiende con la misma vehemencia.  Pio Baroja recurre al encuentro con Iturrioz para dar a Andrés una tregua en el hastío que siente por su existencia dramática y sin atisbo de luz.

El estilo narrativo es ágil, aunque un tanto caótico y poco descriptivo. No interesa tanto lo qué ocurre, si no el cómo ocurre y las consecuencias que tienen para el protagonista. Por lo que su lectura tampoco termina de ser sencilla, debido a la cantidad de sucesos que se entremezclan vertiginosamente. 

Es, sin duda, un clásico humano e imprescindible. Una obra auténtica, original, que escapaba de los tópicos literarios de entonces (el nuevo florecer literario). Un imprescindible en cualquier biblioteca.