jueves, 18 de septiembre de 2014

#CINE: BOYHOOD (Momentos de una vida), los fotogramas de Mason // ***1/5



"Mamá, ya sé como se crean las abejas..."

Richard Linklater comenzó a rodar este ambicioso film (y, si se me permite, un tanto pretencioso) en el verano del año 2002, y finalizó en agosto del año pasado. Doce años en la vida de Mason (el encantador Ellar Coltrane), un proyecto que ha sido poderosamente aclamado por la crítica como "Obra maestra", aplaudiendo su potencial, su hermosura y su trascendencia real. 

Sin embargo, a primera vista, la película no puede ser más simple: La vida de un niño desde los seis años hasta su época universitaria, con todo tipo de peripecias, dramas, momentos felices y días negros. Pero tras todo esto, se esconde un mar de posibilidades (y tantas, dado que la película roza las tres horas de duración): diálogos profundos, inquietudes superfluas, fuerte crítica social, opiniones políticas, la guerra, la crisis laboral, etc. De hecho, da la terrible impresión de que le director busca, por todos los medios, crear ese trasfondo magistral sin percatarse de que eso es algo que no se puede forzar... porque en el momento que se fuerza, chirría.

Diré que los primeros años en la vida de Mason son espectaculares, y hasta ese momento preciso en el que el muchacho deja su infancia y se convierte en un adolescente perturbado, estaba completamente segura de estar presencia el estreno de una obra maestra (similar a lo ocurrido el año pasado cuando se estrenó "La Vida de Adele"). Pero después, sin magia, el argumento, el transcurso, el guión, los personajes, el ritmo... Todo.. decayó estrepitosamente hasta precipitarse en el subsuelo del aburrimiento y lo monótono (eso sí, sin perder ese halo de pretenciosidad por excelencia).

Su evidente magia se trata principalmente de un espectáculo en el que presenciamos el crecimiento fugaz de la vida del muchacho, de su familia y sus amigos (y si se me permite hacer referencia a lo mismo que podemos apreciar, más acertadamente, en la serie española "Cuéntame cómo pasó...", o en el magistral "El show de Truman"), que es un buen ensayo a la fugacidad del paso del tiempo, a  la pérdida de nuestro yo pasado o al deterioro y desaparición de la inocencia, y con ella la felicidad natural. 



Pero lo más sobresaliente, y tal vez lo más difícil de apreciar, es la crítica enmascarada al ''Sueño Americano". Hace referencias constantes al patriotismo (podemos ver a Mason juran bandera en clase), se detiene en críticas atrevidas a trágico 11S y a la guerra de Iraq, e incluye algún que otro debate de política, apoyando al actual presidente de los Estados Unidos. Y aunque en un primer momento esto puede parecer otro truño americano, si se reposa con calma las ideas y situaciones, nos encontramos que desangra, sin más, el principio que tanto le gusta al cine del otro lado de la gran charca, y lo cuál es una suma utopía en el mundo actual: "Si te esfuerzas en conseguir algo, lo tendrás". Eso, precisamente eso, es un minipunto interesante a favor de BoyHood.

Ahora bien, si comparamos "Momentos de una vida" con otros grandes films del cine europeo, vemos que no consigue, ni de lejos, transmitir, hacer sentir y trascender lo que los nuevos directores vecinos han conseguido. A parte de la ya citada última ganadora de Cannes, también contamos con "Philomena", "Tomboy", "Amour", "De óxido y hueso" o "Carmina y Amén" y un exquistísimo etcétera. Con esto, da la impresión de que "BoyHood" intentaba acercarse a este cine más costumbrista, más social, más cercano. 

Digamos que en ciertas partes lo consigue, digamos que en otras muchas ni se acerca.


LO MEJOR: El crecimiento de Mason.
LO PEOR:  Poca evolución a partir del ecuador del film.