miércoles, 1 de junio de 2016

#ENTREVISTA: María Fornet, autora de "Azul Capitana"



"Pienso que los problemas de Salud Mental son el gran tabú de nuestro siglo."


Escritora y psicóloga, es una auténtica delicia tener la ocasión de leer a María fornet. "Un nudo tras otro" y "Azul Capitana" son sus dos novelas autopublicadas que, desde "Las mentiras que escribí" recomiendo con insistencia. Sin lugar a dudas, una de las autoras independientes más sobresalientes que he tenido el gusto de leer. Hoy es un placer poder compartir con vosotros esta cálida entrevista que, os aseguro, merece mucho la pena.

M.B.Vigo: Bienvenida, María. Es un gusto tenerte en el Blog.

M.F.: El gusto es todo mío, gracias por invitarme.

M.B.Vigo: "Azul Capitana" no es una novela común, no es una obra que cumpla las perspectivas de lo que se espera encontrar en Amazon. Una joya desconocida. ¿Eres consciente de lo que hace tan especial a tu libro?

M.F.: Bueno, gracias Miriam, qué voy a decir yo: todas las madres piensan que su hijo es muy guapo y yo no soy menos.

Quiero creer que lo que hace especial a Azul Capitana es que ofrece una perspectiva muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en este campo. El cine y la literatura han abusado del concepto de loco, lo han manoseado, lo han pisoteado. Yo quería contar, con crudeza, que lo de detrás son personas. Tan simple como eso. Como tú y como yo. O mejor, tú y yo. Igual eso es lo que lo hace especial, el haber desdibujado esa división.

O igual es algo completamente diferente.

M.B.Vigo: Psicóloga y escritora. Ambas facetas son un arma literaria con mucho valor. Digamos que te permite escribir, de primera mano, sobre ciertos temas relacionados con la conducta de las personas. ¿De dónde surge "Azul Capitana"? ¿Lo hace precisamente de esa unión entre tu profesión y la pasión por las letras?

M.F.: Sin duda. Creo que mi profesión de psicóloga me ha dado la oportunidad de ahondar en las pasiones y ansiedades más humanas, y ha sido un gozo poder hablar de mi percepción particular en este libro. 

M.B.Vigo: Alejandra Olivares es la protagonista de esta historia. Vemos a través de ella, discernimos mediante sus pensamientos y sentimos con su corazón. Se trata, desde luego, de un personaje con mucho trasfondo, muy bien construido, que traspasa el papel. ¿Quién es esta joven? ¿Qué se esconde detrás de su proceso creativo? ¿En qué se parece a María Fornet?

M.F.: Muchas gracias, Miriam. Alejandra Olivares es una chica de veintiséis años, cínica, curtida, de clase alta y con dificultades para entrar en la madurez propia de su edad.

Es una persona que sufre y encuentra salida a su dolor mediante el corte de sus brazos y piernas, mediante el hambre, que desplaza aquello a lo que no es capaz de hacerle frente.

Alejandra Olivares bien podría ser Pepita Pérez, porque en el fondo cuenta una historia que es universal: que los traumas, si no los miramos de frente, acaban por matarnos.

M.B.Vigo: La "locura" está muy estigmatizada. Sigue siendo un tema muy tabú. Hay mucho desconocimiento de enfermedades psicológicas tan comunes como la depresión o la anorexia. Esta última, sometida a constantes juicios de valor. Aunque no se trata de un análisis clínico del perfil de Alejandra, sí que en la novela se aclara en cierta parte los motivos reales de este trastorno que, creo, va más allá de lo estrictamente alimentario, ¿no es cierto?

M.F.: Desde luego. Se frivoliza mucho con los motivos reales por los que uno decide matarse de hambre. Pero ojo, que no hablamos de perder tres kilos con una estúpida operación bikini. La anorexia puede ser un pulso a la propia muerte.

Pienso que los problemas de Salud Mental son el gran tabú de nuestro siglo. Depresión, ansiedad, insomnio, trastornos alimenticios, obsesiones, compulsiones, adicciones. Toda mesa cojea de alguna pata en algún momento de su vida, a veces de varias. Pero en lugar de ir al carpintero, reforzar la madera o hacer algo al respecto, seguimos añadiendo peso al tablero, con la esperanza absurda de que no acabe por ceder y romper del todo.


"Quiero tomarme un tiempo para repensar las cosas, para mimar mi web, para estudiar y formarme, para decidir qué va a venir luego y en quién quiero que se convierta María Fornet. Por primera vez en lo que llevo de vida, no tengo prisa."



M.B.Vigo: El escenario central donde se desarrolla la trama es "El Roble Viejo", un centro de Salud Mental. No son instituciones que se vean con buenos ojos, desde luego. ¿Has pretendido desmitificar estos hospitales, aportando una imagen más realista y menos distorsionada? 

M.F.: Bueno, supongo que todas las percepciones sufren de cierta distorsión, va con la condición misma de percepción. Afecta en ella nuestra experiencia, nuestras ideas preconcebidas, nuestra propia salud mental, el momento vital en el que percibimos.

Yo he querido ofrecer una visión que también es real. Tan real como otras. Aunque la novela parte de la ficción y muchos de los elementos son solo eso, lo importante, como en toda historia, es la realidad de las relaciones de los personajes, y eso es igual fuera que dentro de un centro de Salud Mental.

M.B.Vigo: Los demás pacientes con los que debe convivir Alejandra son también puntos importantes del libro. Sócrates, Sabrina, Matilde, Vincent... ¿Qué nos puedes decir de ellos? ¿Qué peso real tienen en la historia? ¿De dónde surge cada uno de ellos?

M.F.: En un momento dado del libro, Alejandra dice que ha llegado a comprender el peso de los colores de fondo en un lienzo, que le dan el tono final al cuadro. Ese es el papel de los personajes en Azul Capitana. Sin ellos, el cuadro sería otro.

M.B.Vigo: La figura de los padres de Alejandra tiene también algo que destacar. A veces los familiares más directos no saben cómo enfrentar un problema así, a veces resulta complicado estar a la altura de las circunstancias. Da la impresión de que, tal vez, los padres de Alejandra se han rendido en cierta parte...

M.F.: Esa es desde luego la percepción de Alejandra, ella se siente abandonada una y otra vez en Instituciones de Salud Mental, aunque quizá sus padres simplemente no sepan qué más hacer para apoyarla.

Creo que la novela nos pone en la tesitura, a veces incómoda, de empatizar con cada personaje: una vez conoces sus historias, es difícil juzgarlos. Como ocurre en la vida misma.

M.B.Vigo: El arte es un tema primordial en la obra: tanto la pintura, como la música o la propia literatura... cobran una importancia sobresaliente. ¿Qué significado tiene esencialmente en la novela?

M.F.: El arte es un personaje más de la obra. El arte, en Azul Capitana, funciona como catalizador, justo como lo hace en la vida real.

Los traumas más encallados raramente encuentran alivio a través de la palabra directa. Pienso que el arte, la simbología, la expresión indirecta son los que acaban por abrir el grifo.

M.B.Vigo: ¿Qué implica para ti la escritura? ¿Una forma de evadirse? ¿Algo que forma parte de ti?

M.F.: Yo diría que justo lo contrario. La escritura es la forma máxima de conexión conmigo misma, con el momento en el que estoy, con lo que de verdad siento y pienso.
La escritura me obliga a pararlo todo y encender el interruptor del aquí y ahora, que tiendo a olvidar con frecuencia cuando no escribo.

M.B.Vigo: Detrás de todo escritor, hay un ávido lector. ¿Qué libros son los que más te han inspirado a lo largo de tu vida?

M.F.: Bueno, cada libro que he leído me ha inspirado en algún sentido. Algunos me han inspirado para no volver a leer en una temporada, otros a escribir, otros a seguir leyendo.

De adolescente solo leía poesía y novelas de dudosa calidad, pero era eso lo que encendía la mecha, una no elige. Después vino la filosofía y el teatro. Y ya, en la adultez, las novelas con algo más de peso.

No tengo ningún libro de cabecera, y mis gustos, como ves, cambian como cambia el viento. Anoche comencé con Kipling, del que conocía su poesía pero no su prosa. Últimamente leo varios libros a la vez, cosa que antes no hacía. Y ahí seguimos.


M.B.Vigo: La publicación es un camino difícil. ¿Cómo llegar a los lectores desde el más absoluto anonimato? ¿Qué partes positivas encuentras en la autopublicación?

M.F.: Sí, sí lo es. Aún hay quién me dice que esto de escribir un libro, subirlo y vender copias, es un chollo. Pero poca idea tienen de la cantidad de trabajo que eso tiene detrás.

La parte más positiva, a mi modo de entenderlo, es la posibilidad de manejar el producto desde la primera línea hasta que llega a la imprenta. Tomar todas las decisiones por mí misma es a veces un infierno, porque cuando algo no funciona no tengo a quién culpar. Pero cuando funciona…

Yo tengo la suerte de contar con mi marido y mi hermana, que me ayudan en todo lo que pueden y tienen paciencia infinita conmigo.

Mi forma de llegar a los lectores pasa por compartir. No me gusta hablar solo de mis libros, de ahí que tenga mi web y comparta lo que sé sobre psicología y escritura con quien me quiera leer. Aprovecho cada ocasión que tengo para conectar con ellos, porque al final eso es lo que busca todo escritor: conexión. La página web, las redes sociales, mi newsletter, todo sirve a ese propósito.

M.B.Vigo: Y, para finalizar, ¿qué futuros proyectos podremos leer de María Fornet?

M.F.: Cuando acabé "Un nudo tras otro" me tiré de cabeza a crear "Azul Capitana". Esta nueva novela ha marcado una línea divisoria entre el tipo de escritora que quiero ser y el tipo que no, y entiendo que una decisión así implica una responsabilidad. Quiero tomarme un tiempo para repensar las cosas, para mimar mi web, para estudiar y formarme, para decidir qué va a venir luego y en quién quiero que se convierta María Fornet. Por primera vez en lo que llevo de vida, no tengo prisa.

M.B.Vigo: Muchísimas gracias por tus respuestas. Te deseo mucha suerte en tu camino literario.

M.F.: Gracias a ti, Miriam, me ha encantado responder a todas tus preguntas. También yo te deseo toda la suerte del mundo, tengo Marafariña en el Kindle y muchas ganas comenzarla.